LA VERSIÓN RURAL DLE 25-N

Con menos recursos y todavía con miedo al ‘qué dirán’: los retos de este 25N en los pueblos

En este Día Internacional para Eliminar la violencia contra la mujer, desde el entorno rural se hace un llamamiento para advertir que en los pueblos siguen haciendo falta recursos asistenciales para atender a las víctimas para que consigan denunciar y salir de la espiral, a pesar del persistente miedo al ‘qué dirán’.

play Imagen de una manifestación contra la violencia machista. Foto: EFEImagen de una manifestación contra la violencia machista. Foto: EFE

La violencia machista en los pueblos tiene sus singularidades.  Aunque en la mayoría de las estadísticas no se desagregan los datos por tamaño del municipio, en el caso de los asesinatos, “en la punta del iceberg” de la violencia machista, “hay un claro desequilibrio”, lamenta la presidenta de Fademur, Teresa López.
Y es que en 2021, de las 42 fallecidas por violencia machista, el 40 % han sido asesinadas en municipios menores de 20.000 habitantes, mientras la proporción de españoles que habitan en estos municipios no alcanza ni el 30 %.

Reto: sensiblizar a toda la población rural

Todo esto nos indica que tenemos que enfocar la lucha de otra manera con toda la singularidad del mundo rural“, ha exigido López, un enfoque dirigido a involucrar a toda la sociedad con campañas de sensibilización efectivas, para mejorar la protección de las víctimas y aislar a los maltratadores. Con este objetivo presentarán este jueves una nuevo anuncio de su campaña de comunicación que se sumará a todos los actos que se están sucediendo en el medio rural para conseguir mejorar la empatía con la víctima de sus familiares, vecinos y allegados.

“Todavía existen estigmas en torno a las víctimas que sufren violencia, se les culpa de esta situación”, según una especialista

“Todavía existen estigmas en torno a las víctimas que sufren violencia, se les culpa de esta situación”, recordaba la psicóloga María Benítez ayer en su ponencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha organizada por la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer)
La escuchaban futuros profesionales del derecho que tendrán que asistir a estas víctimas y que, a su juicio, tienen que tener las claves para ser capaces de “ponerse en los ojos” de estas mujeres que sufren todo un proceso de destrucción psicológica dentro de su casa en las relaciones de sometimiento, abuso, control y sumisión.
“Faltan recursos psicológicos donde pueda acudir una víctima con discreción, sin vergüenza ni miedo a sentirse incomprendida o a que él o sus familiares se entere”, subraya la experta en declaraciones a Efeagro.

Miedo a que te señalen con el dedo

La presidenta de Afammer, Carmen Quintanilla, recuerda que ninguna de las mujeres que han sido asesinadas este año en el rural a manos de sus parejas o ex parejas había denunciado su maltrato, porque “todavía en este mundo rural, en esos pueblos de España, importa el qué dirán, la vergüenza y el miedo a que te señalen con el dedo”.
Ante el envejecimiento de la población, organizaciones como la Federación de la Mujer Rural (Femur) han puesto el foco en el otro extremo: las mujeres mayores, y su presidenta, Juana Borrego, insiste en la idea de que “se necesitan programas de sensibilización y recursos especializados hacia estas víctimas de mayor edad”.
Para ello, están realizando talleres enfocados especialmente a recuperar el valor de la persona, porque las mujeres de edad avanzada padecen esta violencia de una manera “aún menos visible”, “no salen en medios de comunicación y nunca se han preocupado las instituciones de ellas”.

Logotipo contra la violencia de género. Foto: Efeagro.

El factor rural, un riesgo más paras las mujeres

La falta de visibilidad y de recursos es una constante en las tareas pendientes que reclaman organizaciones como la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (Amfar); según su presidenta, Lola Merino, “las dificultades se agravan conforme disminuye la población del municipio en el que residen, ya que los recursos son más escasos, incluso inexistentes”.
Así, con motivo de este 25-N, en Amfar recuerdan que las denuncias o la búsqueda de ayuda formal o informal ante un caso de violencia decrece desde el 83% de las mujeres que viven en municipios de más de 10.000 habitantes, pasando por el 78 % entre las mujeres que viven en localidades de entre 2.000 y 10.000, hasta llegar al 66% entre las mujeres que viven en municipios de hasta 2.000 habitantes.
Por eso, desde la Confederación de Asociaciones de Mujeres del Medio Rural (Ceres) apuntan al factor rural como un motivo más de peligro para las mujeres para ser víctimas de violencia, pues la falta de servicios, el aislamiento geográfico, la cultura de normalización de situaciones violentas y discriminatorias hacia las mujeres, son “caldo de cultivo para la violencia machista”.
Este 25-N toca, de nuevo, redoblar esfuerzos para que se escuche a las víctimas rurales, para que se sientan libres de contar lo que les pasa en su entorno, por muy pequeño que sea, y para exigir a las administraciones recursos asistenciales adecuados para todas, vivan donde vivan.

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