CONSUMO VINO

¿Herejía u oportunidad? El vino en lata divide al sector en España

Sacrilegio para unos, una forma de llegar a nuevos consumidores para otros. El vino en lata es una realidad desde hace años pero es ahora cuando despunta como tendencia, un “boom” de ventas especialmente visible en EE.UU. y que genera posiciones encontradas dentro del sector en España.

Un letrero con la palabra 'vino' en inglés luce en un bar. EfeagroUn letrero con la palabra "vino" en inglés luce en un bar. Efeagro

En un lado del “ring” se encuentran los puristas, que defienden el valor simbólico de la botella, el corcho y la copa como parte de la imagen icónica de este producto en el mundo y el ritual asociado a su consumo, a lo que suman el argumento de que los materiales que se usan tradicionalmente son los mejores para preservar la calidad.

Ejemplo de ello son las restricciones existentes marcadas por las Denominaciones de Origen, que no permiten envasar en cualquier formato. Ocurre con el “bag in box”, vino envasado en una bolsa dentro de una caja de cartón que es largamente demandado en muchos países y que sigue estando “proscrito” por algunas DO, lo que obliga a las bodegas interesadas a hacerlo sin poder usar su sello.

Enfrente en el cuadrilátero se sitúan los “reformistas”, que ven en la lata un formato óptimo para crecer en segmentos como el de las bebidas para llevar y consumir en cualquier lugar (“on the go”). Su idea es competir con cervezas, aguas y refrescos a través de vinos jóvenes, refrigerados y con algo de aguja, y están dispuestos a dejar de lado la heterodoxia para no dejar escapar la oportunidad.

En muchos casos son los mismos que han abogado por dejar de “criminalizar” tomar el vino con hielo en verano o utilizar tapones de rosca y no de corcho en mercados como el británico, preocupados por la fuerte caída del consumo per cápita del vino en España, por la dificultad para llegar a un público más joven y por no perder negocio en el exterior frente a otros países productores.

Para festivales y “catering”

El debate no es nuevo, y tiene más aristas. Entre los escépticos también hay quienes esgrimen razones vinculadas con la sostenibilidad para dudar de esta apuesta por la lata de aluminio.

Latas de aluminio. Efeagro

Los menos apegados a la tradición, sin embargo, citan como espejo en el que mirarse la cerveza, que ha sabido crecer en volumen pero también en valor, con el apogeo de la artesana de los últimos años como caso de éxito.

La lata es fácil de transportar, se pueda meter en cubiteras, y además no se rompe como el vidrio; es muy práctico para festivales y ‘caterings’ y tiene una imagen más fresca“, enumera a Efeagro la responsable de Bodegas y Viñedos Artadi, Paloma Jiménez Sierra.

Tendencia, pero aún incipiente

La empresa navarra es una de las pocas que produce en este formato en España: comercializa desde hace tres años en Estados Unidos un pack de seis latas de 25 centilitros cada una de vino rosado; tal es su auge que están ampliando la gama y comienzan a introducirlo en mercados europeos.

Su tamaño equivale a dos copas, y evita que tengas que abrir una botella de 75 centilitros y dejarla a medias. A los ‘millennials’ y ‘centennials’ les cuesta un poco más aproximarse al mundo del vino, y ésta es una manera“, defiende Jiménez Sierra.

El vino en lata mueve hoy cantidades muy modestas, en el entorno de los 60 millones de euros, aunque sus ventas se duplicarán en los próximos años hasta alcanzar los 130 millones en 2027, según un informe reciente de la consultora Grand View Research.

Cata en una bodega de la Ruta del Vino de Ribera del Guadiana. Efeagro/Acevin

Cata en una bodega de la Ruta del Vino de Ribera del Guadiana. Efeagro/Acevin

De hecho, ya fue señalada en el marco de la feria internacional Prowein como una de las grandes tendencias emergentes en 2019.

Una cuestión cultural

En España apenas hay experiencias, pero el runrún existe. Responsables de la consultora IWSR ya destacaron el “boom” del vino en lata durante la asamblea general de la Federación Española del Vino (FEV) de este año, y ante los grandes bodegueros del país recordaron que los “prejuicios” sobre el formato por su asociación con producto de mala calidad se están rompiendo.

Las cooperativas vitivinícolas se lo plantean: “El vino en lata no es el futuro, sino el presente“, subrayó en un foro la semana pasada el directivo de la valenciana Anecoop José Ramón Pascual, quien recordó que también los japoneses consumen este producto.

El mensaje de todos los cooperativistas presentes en la jornada fue claro: el sector debe dejar de “sacralizar” determinadas prácticas para abrirse y llegar a nuevos públicos.

“Hay una barrera cultural en nuestro mundo, si no se ha aceptado el ‘bag in box’ en muchos sitios, ¡como para apostar por las latas!”, abunda un portavoz de una de las grandes bodegas del país, quien incide en que “el clasicismo y el romanticismo” que rodea el vino siguen pesando mucho. Para algunos, demasiado.

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