LAS BODEGAS LLEGAN A LOS CINCO CONTINENTES

Las últimas fronteras del vino

El vino español se hace un creciente hueco en los grandes mercados mundiales -sin llegar a los niveles de imagen y reputación de franceses o italianos- y exhibe su nivel de competitividad en calidad y precios, aunque todavía le quedan algunas “fronteras” por derribar, en destinos más o menos exóticos como Yibuti, Wallis y Futuna o Suazilandia.

Una cata-seminario del Instituto de Comercio Exterior de España (ICEX) en Nairobi, en imagen de archivo. EFE/Jèssica MartorellUna cata-seminario del Instituto de Comercio Exterior de España (ICEX) en Nairobi, en imagen de archivo. EFE/Jèssica Martorell

Los operadores plantan cara a los obstáculos, como el proteccionismo que practican diferentes Estados -barreras no arancelarias- e incluso ataques, como los que han sufrido camiones españoles en las últimas 48 horas cerca de la frontera con Francia.

En general, los vinos españoles han llegado a lo largo de 2016 hasta 189 países -Francia lo hizo a 198 e Italia, a 180-, con unas ventas de más de 2.630 millones en los datos interanuales a octubre.

Interprofesional del Vino

En los últimos 10 o 15 años, Francia lideró el ránking de las exportaciones en valor e Italia es la que más ha crecido en términos porcentuales, aunque España ha superado a ésta última gracias a una evolución muy positiva, en el período 2010-2015, según el director gerente de la Interprofesional del Vino de España, Jaime Palafox.

Entre las mayores bazas competitivas, España tiene en referencias de precio medio o medio-bajo su mayor fortaleza, es líder en graneles -aunque sus precios son muy inferiores a Francia o Italia- y ocupa “una posición importante” en vinos con valor añadido (con DO). El reto está, a su juicio, en incrementar el valor de las ventas en ambos segmentos, más aún cuando la calidad es “muy alta”.

Compradores en una feria de China. EFE ARCHIVO/ ALEX HOFFORD

Compradores en una feria de China. EFE ARCHIVO/ ALEX HOFFORD

FEV

El secretario general de la patronal del vino (FEV), Pau Roca, cree que el comercio exterior representa tan sólo un 10-20 % de lo que podría ser si no existieran más de 600 barreras comerciales, como obstáculos técnicos o fiscales.

Diferentes análisis auguran aún un importante potencial para España y, de acuerdo con el “Wine Trade Monitor” de Sopexa -basado en preguntas a 1.100 compradores y distribuidores en siete grandes mercados (EEUU, Canadá, Japón, Rusia, China, Hong-Kong y Corea del Sur)- el vino francés es el más referido (94 %), seguido del italiano (80 %), y el español figura en el tercer lugar (76 %).

Una mujer prueba un vaso de vino sudafricano. EFE ARCHIVO/Jon Hrusa

Una mujer prueba un vaso de vino en Sudáfrica. EFE ARCHIVO/Jon Hrusa

Uno de cada dos operadores augura crecimientos importantes de España en Canadá, Rusia y Corea del Sur, según esta encuesta, que detalla que Rioja es la segunda región más buscada, tras Languedoc.

Un informe encargado por el Comité National des Interprofessions des Vins à Apellation D’origine (CNIV) y France Agrimer refleja incluso que los vinos españoles se sitúan entre los más competitivos del mundo, después de Nueva Zelanda, Italia, Chile y Francia, pero por delante de Sudáfrica, EEUU, Argentina o China. Los bajos costes de producción, la diversidad de la oferta y el acceso a los mercados figuran entre sus puntos fuertes.

Los analistas del OEMV apuntan que “los vinos españoles están ya en prácticamente todos los mercados mundiales, gracias a una distribución que se va acercando a la de otros países con muchos más años de presencia masiva” en las exportaciones globales.

Entre los últimos territorios que se resisten a la conquista del vino “Made in Spain”, se encuentran algunos territorios tan curiosos e inexplorados como Botsuana, Yibuti, Islas Wallis y Futuna, Groenlandia o Suazilandia, tal y como recoge un estudio del OEMV.

En algunos casos se trata de pequeñas islas donde ni el consumo es elevado, ni la distribución sencilla -con frecuencia son territorios de ultramar-, “lo que no impide que pueda haber interesantes oportunidades para alguna empresa”, recuerda.

De Malawi a Uzbekistán

Entre los destinos que hasta ahora permanecen vírgenes para los productos vitivinícolas españoles figuran también Malawi, Isla Montserrat, Papúa Nueva Guinea, San Pedro y Miquelón, Tayikistán o Uzbekistán, donde curiosamente sí hay oferta francesa o italiana.

Tampoco tienen la oportunidad de probar nuestros vinos en San Vicente y Las Granadinas, Santo Tomé y Príncipe, Sudán, San Bartolomé, Islas Marshall, Mauritania, Islas Bouvet, Mayotte u Omán.

Sin embargo, desde otro punto de vista, España ha conseguido derribar fronteras vetadas para sus competidores europeos, como las Islas Malvinas -aunque exportó apenas 1.592 euros- o Tonga -con 2.810 euros-.

En el listado de países facilitado por el OEMV donde nuestros caldos sí se pueden “catar” figuran Benin, Ghana, BES Islands (Bonaire, Saint Eustatius y Saba), Burkina Faso, Burma, Burundi, Bután, Comoros, Fidji, Corea del Norte, República Ruandesa, Samoa Occidental o Vanuatu, Togo o Uganda, entre otros. EFEAGRO

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