TURISMO NATURALEZA

Un viajero responsable, clave para la sostenibilidad del turismo de naturaleza

España cuenta con una variedad de biodiversidad de la que muy pocos países europeos pueden presumir, lo que permite practicar el turismo de naturaleza de proximidad que ha de ir de la mano de un comportamiento responsable hacia el entorno.

Bosque en La Gomera (España). Efeagro/Turismo CanariasBosque en La Gomera (España). Efeagro/Turismo Canarias

En total, existen en todo el país 15 Parques Nacionales que se suman al medio centenar de Reservas de la Biosfera de la Unesco y evidencian la riqueza medioambiental del territorio y su capacidad para atraer a los viajeros.

Sin embargo, buscar un contacto más estrecho con la naturaleza no ha de ir obligatoriamente ligado a una visita a un parque nacional, normalmente más alejados de las ciudades: los espacios periurbanos pueden ser una buena opción para conocer la biodiversidad española, como explican organizaciones ambientalistas a Efeagro.

Tenemos “una variedad de ecosistemas únicos que nos disponen de una variedad de tipos paisaje y naturaleza única”, asegura la responsable del programa de Biodiversidad de Greenpeace, Pilar Marcos, quien recuerda que España acoge al 50 % de las especies protegidas en Europa.

En España hay desiertos, bosques, marismas y entornos montañosos, es lugar de paso para muchas especies migratorias y cada región ofrece tanto valor natural como singularidad, que en ocasiones pueden incluso estar a 20 minutos de los núcleos urbanos.

Muchos de los espacios periurbanos también están protegidos”, recalca Marcos; son, según sus datos, “donde más se produce la interacción con fauna”, pero que no deben ser vistos como espacios libres de normas, sino como una extensión de las zonas salvaguardadas.

Un grupo de flamencos sobrevuela el Parque Nacional de Doñana. Efeagro/ Miguel Vázquez

“Esa búsqueda de la naturaleza tiene sus consecuencias, y es una degradación”, insiste la ambientalista, por lo que recuerda que no debemos dejar residuos, ni generar contaminación acústica, pasar con los coches por lugares no autorizados o acercarnos demasiado a la fauna salvaje o a espacios peligrosos, como los acantilados, “por la búsqueda de esa foto única”.

“Somos un país con una biodiversidad única en Europa, pero también somos el país con más infracciones asociadas al uso de la naturaleza”, estrechamente ligadas según asegura a las prácticas de la industria, pero que exigen responsabilidad por el turismo ligado a estas áreas.

Por ello, es necesaria una conciencia social y un compromiso por parte del sector y los viajeros, en unas prácticas que quedan englobadas en el término “turismo sostenible” o responsable.

Desde la plataforma de reservas EscapadaRural, que dispone de un observatorio de turismo, plantean que es necesario un turista que contribuya a cuidar del entorno durante su viaje, pues juega un “papel fundamental” si toma conciencia de esta realidad y “deja de lado, por ejemplo, los circuitos turísticos tradicionales y masificados para descubrir nuevos lugares más auténticos y rurales”.

La portavoz de la plataforma, Empar Baños, aboga por un turismo planificado para conocer destinos fuera de temporada, que participe “en sus prácticas y costumbres”, y tome “conciencia del impacto de su viaje en lo que contribuye al desarrollo sostenible”.

Y recuerda que los servicios han de apostar por esa línea, como con la gestión de los residuos, la información al turista de buenas prácticas en el entorno y la importancia de una “actitud responsable que permita, a futuros viajeros y generaciones, disfrutar también del entorno”.

Precisamente durante los meses de pandemia, ha habido una movilización masiva a espacios naturales protegidos, como la Sierra de Guadarrama (Madrid) o el Monsteny (Cataluña), que han obligado a las autoridades locales a tomar medidas ante la avalancha de turistas, que podían poner en peligro su equilibrio.

La delegada en Cataluña y coordinadora del programa Iberavesde la organización ambientalista SEO/Birdlife, Cristina Sánchez, incide en que las especies “no saben de zonas protegidas”, por lo que el viajero debe cumplir unas normas comunes en cualquier espacio, aunque no sea un parque nacional o una Reserva de la Biosfera.

Esta llamada a la responsabilidad pasa por respetar los caminos, no arrancar plantas, no hacer ruido, no generar residuos, respetar los espacios privados y, por último pero no menos importante, entender que “depende de nuestra actitud que la naturaleza siga en buen estado”. 

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