DÍA DE LA MUJER

Una guarda titular de un refugio a más de 1.500 metros en Asturias

La montaña no le viene de cuna a Tania Plaza pero ha hecho de ella su vida y su profesión, pues regenta un refugio situado en Meicin (Asturias) donde ha roto tradiciones, pues es la titular de este negocio a 1.557 metros de altura, donde le acompaña toda su familia.

Vistas de la zona donde se ubica el refugio del Meicin. Efeagro/Tania PlazaVistas de la zona donde se ubica el refugio del Meicin. Efeagro/Tania Plaza

Este refugio rodeado de un valle montañoso es uno de los que casi siempre «ha estado regentado por mujeres aunque estas no eran las titulares», explica en una entrevista a Efeagro.

Había féminas en los refugios pero, por regla general, eran las esposas de los titulares varones y se encargaban de «otras labores» como preparar la comida, hospedar a los turistas o lavar los platos.

«En mi caso es al revés, yo soy la titular y mi marido trabaja conmigo”, recalca a Efeagro.

Y es que los refugios de montaña también han ido evolucionando y el suyo, que siempre «fue un refugio muy de mujeres« y con «cierta trayectoria feminista» ya tuvo profesionales reconocidas como la señora Leisa, que ya en los años 60 se encargaba de preparar la comida para los cursos de la federación de esquí.

De caminar por Asturias a guarda de un refugio

La historia de esta joven empezó cuando tenía veinticinco años y dejó atrás su trabajo en hostelería para «caminar» por Asturias.

Hacía ya un año que practicaba alpinismo y alta montaña, de modo que cargó una mochila con comida y lo necesario para vivir en el monte, en los puertos de Güeria, «el máximo tiempo posible».

La guarda titular del refugio del Meicin, Tania Plaza. Efegaro/Tania Plaza

Pero solo habían transcurrido nueve días cuando se le acabaron las provisiones y bajó al pueblo más cercano, Tuiza de Arriba, donde un ganadero de la zona, Angelito, se ofreció a llevarla a otra localidad para coger un tren, pues había decidido el regreso a casa.

Durante el trayecto, le ofreció una cabaña que él tenía en el monte y tomó otra decisión: aceptar e irse a vivir a esa cabaña en Las Ubiñas, sin agua ni luz.

Y «allí comenzó todo», rememora con cariño, pues gracias a «Angelito» cambió los planes y pasó los tres años siguientes en la cabaña del pastor.

Posteriormente decidió aprovechar todo el conocimiento de la montaña que había acumulado para solicitar la gestión del refugio del Meicin.

Presentó un proyecto que se basaba en el desarrollo del comercio local y de proximidad y consistía en que el refugio realizaría todas sus compras a los comerciantes del pueblo.

Y ambas cosas, sus conocimientos de la montaña y el proyecto hicieron que Tania cumpliera su sueño y consiguiera la titularidad del refugio del Meicin.

Y allí lleva ya 9 años.

Emprendimiento floral, el complemento al tiempo en al montaña

Durante los largos días que pasaba en la cabaña se dedicó a estudiar la flora que había en la Cordillera Cantábrica, un tema que le interesaba porque había estudiado terapia floral.

«Así aproveché el tiempo para indagar un poco más si las flores de Bach se podían hacer con la flora del valle”, relata.

Ahora, cuando el tiempo se lo permite, sigue trabajando en esta actividad.

Y además su espíritu aventurero la empuja a seguir viajando, tanto es así que acaba de volver de un viaje a Kirguistán en el que ha logrado ver al leopardo de las nieves en un viaje «fugaz» a uno de los lugares más alejados de la civilización.

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Publicado en: Desarrollo Rural
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