LA REFORMA DE LA PPC MARCÓ EL AÑO

2013: Un año crucial para la flota

La flota española termina un año intenso y decisivo, por la negociación y el acuerdo sobre la reforma de la Política Pesquera Comunitaria (PPC), que cambiará la gestión de los caladeros, y por las discusiones sobre el futuro de las ayudas para los próximos siete años.

Barco anclado en un puerto marroquí. EFEAGRO/Marta Miera Barco anclado en un puerto marroquí. EFEAGRO/Marta Miera

La reforma ha sido tal vez el asunto de más alcance político para este segmento económico, que en parte acaba 2013 con buenas noticias como el aumento de cuotas para 2014, en el Atlántico, o la aprobación europea del acuerdo con Marruecos.

Entre los sinsabores, pueden citarse la presencia de toxinas en las rías gallegas -conocida como marea roja-, o en el sur, los impedimentos para faenar que han tenido los pescadores gaditanos, por el conflicto con Gibraltar, tras el vertido en julio (por autoridades del Peñón) de bloques de hormigón.

Reforma pesquera

En mayo, las instituciones de la UE cerraron en Bruselas dos años de discusiones sobre la PPC con un compromiso que, si bien flexibiliza la propuestas que quería Bruselas, modificará la gestión de los mares para hacerla más respetuosa con el medio ambiente.

La UE pactó prohibir los descartes (capturas no deseadas de peces que después, muertos, son arrojados al mar), lo que implica obligar a los barcos a descargar todas su capturas en puerto.

2013 acabó con buenas noticias como el aumento de cuotas para 2014, en el Atlántico, o la aprobación europea del acuerdo con Marruecos. Entre los conflictos, destacaron las tensiones en Gibraltar

Tales exigencias se empezarán a aplicar para especies como la caballa o el jurel (a más tardar en 2015) y gradualmente se extenderán a otros recursos, hasta 2019; la reforma permite excepciones, de forma que los pesqueros podrán descartar hasta un 5 % de las capturas.

La PPC también obligará a los países a fijar cuotas que garanticen un “rendimiento máximo sostenible” de existencias en el mar a partir de 2015, aunque excepcionalmente se podrá aplazar ese objetivo hasta 2020.

Sin embargo, todavía queda por cerrar otra negociación importante: el reparto del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero (FEMP) que determinará la distribución de las ayudas entre 2014 y 2020.

En este momento, las discusiones están bloqueadas, tras el desacuerdo en la última reunión en Bruselas, a “tres bandas”: Consejo de ministros de la UE (Gobiernos de los Veintiocho), la Comisión Europea (CE) y el Parlamento Europeo.

El FEMP contará con 6.500 millones de euros, de los que mil millones podrían ir a España.

Almadrabas

El Gobierno español ha valorado la “dirección” que han tomado las negociaciones del FEMP, en comparación con los textos iniciales de Bruselas, por medidas como la continuidad de las ayudas al desguace o el trato a las almadrabas, pero aún quedan cuestiones pendientes.

Entre ellas, la definición de “flota artesanal”, de la que dependerán ciertos apoyos; Bruselas propone englobar dentro de esa categoría a barcos de hasta 12 metros de eslora; España quiere que se aplique a buques de hasta 15 metros o de mareas de un día.

Cuotas

En cuanto a las cuotas, los ministros de la UE han cerrado un acuerdo que elevará en 2014 las capturas para muchas especies de interés comercial: por ejemplo, suben los cupos de merluza (+49 % para el Gran Sol y +15 % para aguas ibéricas), bacaladilla (71 %) o gallo ibérico (86 %).

Marruecos

En cuanto a los acuerdos de pesca, la CE y Marruecos suscribieron en julio en Rabat un nuevo compromiso que ha sido ratificado con rapidez por las instituciones de la UE.

El Gobierno y el sector español respiraron especialmente cuando el convenio obtuvo, este mes, el visto bueno de la Eurocámara ya que fueron los eurodiputados quienes dos años antes (diciembre de 2011) vetaron el anterior pacto por estimar que no respetaba adecuadamente los derechos de los habitantes del Sahara Occidental.

El acuerdo beneficiará a 126 barcos europeos (90 españoles) y 715 tripulantes; para que se haga realidad solo queda la aprobación final por parte marroquí.
Diferente fue la sensación cuando la Eurocámara ratificó, en octubre, el acuerdo con Mauritania, porque excluye a la flota cefalopodera (pulpo), pero beneficia a otras categorías como los marisqueros andaluces o los atuneros, una circunstancia que dividió a la flota e incluso a las autonomías (Galicia y Andalucía).

Publicado en: Pesca

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