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La UE quiere apuntalar política comercial y avanzar con EEUU, China o Mercosur

La Unión Europea (UE) retoma el curso político poniendo énfasis en la óptima aplicación de sus acuerdos comerciales, mientras busca mayor sintonía con Estados Unidos para poner fin a sus rifirrafes y la cristalización de los pactos logrados con China o el Mercosur.

Muelle del puerto de Rotterdam (Países Bajos). Efeagro/Imane RachidiMuelle del puerto de Rotterdam (Países Bajos). Efeagro/Imane Rachidi

La Comisión Europea se encuentra actualmente “más centrada en la implementación que en la negociación” de acuerdos comerciales, indicaron este lunes a Efe fuentes comunitarias.

“Seguimos con negociaciones en curso, pero es importante que lo que está negociado y está en vigor se aplique bien y que los países cumplan con los compromisos”, agregaron.

La Comisión espera publicar en octubre o noviembre su quinto informe sobre la aplicación de los acuerdos de libre comercio que la UE tiene en vigor, entre ellos los conseguidos con Corea del Sur, Canadá, Chile, México, Perú, Colombia o Ecuador.

Antes, para finales de septiembre, la Comisión afrontará la revisión del Sistema de Preferencias Generalizadas Plus (SPG +), que caduca en 2023 y se debe actualizar cada diez años.

Una grúa transporta un contenedor en el puerto de Hamburgo, Alemania. Efeagro/Carsten Koall

Una grúa transporta un contenedor en el puerto de Hamburgo, Alemania. Efeagro/Carsten Koall

Este programa, del que se beneficia Bolivia, ofrece a países en desarrollo un incentivo especial para proseguir el desarrollo sostenible y la gobernanza.

La próxima revisión implicará algún ajuste para que se implemente mejor y hacer los procedimientos más efectivos, indicaron fuentes comunitarias.

Por otra parte, tras haber llevado a cabo consultas públicas a lo largo de 2020, Bruselas espera también presentar para octubre o noviembre su iniciativa sobre gobernanza empresarial sostenible, que busca que las empresas puedan centrarse en la creación de valor sostenible a largo plazo en lugar de beneficios a corto.

Pretende “gestionar mejor las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad” en las operaciones de las empresas y en lo que respecta a derechos sociales y humanos, el cambio climático o el medioambiente.

Una iniciativa que tiene implicaciones en el ámbito comercial, por ejemplo, en el debate sobre si se deben importar bienes de la región de Xinjiang, donde China reprime a la minoría musulmana uigur.

A finales de año la CE espera dar a conocer igualmente el instrumento anticoerción de defensa comercial contra presiones de países terceros que pretenden interferir en medidas comunitarias.

Entre tanto, la Comisión tiene interés en cerrar partes de la negociación de la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) durante la próxima reunión ministerial a finales de noviembre y principios de diciembre, como la relativa a las subvenciones de pesca.

EE.UU., China y Mercosur

La Comisión continúa además la negociación de nuevos acuerdos e intenta que se apliquen los recién cerrados.

Uno de los más esperados que concluyó la Comisión a finales del año pasado fue el de inversiones con China, que permitirá un tratamiento más justo a las empresas europeas en su territorio.

En cambio, las medidas de Pekín contra eurodiputados de la Comisión de Derechos Humanos de la Eurocámara en marzo truncó su proceso de ratificación, ya que el Parlamento Europeo rechazó tramitarlo si China no deponía esa actitud.

Ahora está congelado mientras la Comisión continúa la revisión legal y las traducciones del texto.

“No estamos aún en la fase de presentar la propuesta porque no hemos acabado ese ejercicio técnico”, dijeron a Efe las fuentes.

También continúa el trabajo técnico por parte de la CE en los pactos cerrados con México (la modernización de su acuerdo global de 2000) y el Mercosur (el acuerdo de asociación que estuvieron negociando durante 20 años).

Bruselas deberá determinar, al término de ese ejercicio técnico, si por su naturaleza el acuerdo con el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) es mixto, con suficientes implicaciones políticas y no solo comerciales, como para sobrepasar las competencias de la UE y que tenga que ser ratificado, también, por los parlamentos nacionales de los Veintisiete.

Un “riesgo”, en opinión del eurodiputado liberal Jordi Cañas, ponente en la Eurocámara del acuerdo con el Mercosur, ya que de ese modo grandes acuerdos comerciales quedan supeditados a debates nacionales como, asegura, es el caso de Francia, que cree que rechaza ratificarlo por el contexto político en el que se encuentra de cara a las elecciones presidenciales de abril de 2022.

Por otra parte, las expectativas son crecientes con Estados Unidos tras constatar mejor sintonía con la Administración de Joe Biden.

A finales de mes se celebrará la primera ronda del Consejo de Comercio y Tecnología entre las dos partes en Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU.), mientras está por ver si se logra resolver la disputa por los aranceles estadounidenses al acero y aluminio europeos antes de finales de año.

Washington podría retirar esas medidas, adoptar una especiales para la UE o reducir las cuotas, apuntan fuentes europeas.

Cañas apunta que también quedan pendientes contenciosos “casi históricos” como el de la aceituna de mesa española, producto expulsado hace más de cinco años del mercado estadounidense, mientras planea la amenaza sobre sectores como el del calzado si Europa aplica la tasa digital, indicó a Efe.

En paralelo, la CE prepara nuevas rondas de negociación con Australia y Nueva Zelanda así como con Chile (para actualizar su actual acuerdo).

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