AGRICULTURA TEMPOREROS

Los temporeros extranjeros, un fenómeno social que define al campo español

La recogida de la fresa marca el inicio del calendario para la movilización de miles de trabajadores extranjeros, que acudirán a España para participar en las campañas agrarias en este 2021, en un movimiento social y laboral que desde las organizaciones agrarias impulsan entre medidas de control sanitarias y legales.

Temporeros recogiendo fresa en un vivero en Huelva. Efeagro/J.J.RíosTemporeros recogiendo fresa en un vivero en Huelva. Efeagro/J.J.Ríos

En este contexto, fuentes del sector consultadas por Efeagro aseguran que, pese a las diferentes circunstancias en las que opera cada temporero extranjero (ya sea con contratos desde el país de origen o con los residen en el territorio), trabajan para cumplir con las normativas, a las que este año se suman las medidas para evitar contagios de covid-19.

Este mensaje lo difunden las principales organizaciones agrarias españolas, COAG, Asaja y UPA, en respuesta a la “demonización” que sufren, aseguran, por las acusaciones de incumplimiento de contratos y fraude que denuncian desde los sindicatos UGT y CCOO o las contrataciones de temporeros indocumentados.

Las organizaciones agrarias recuerdan que estos casos son aislados y fuera de la normativa y van en contra de lo que ellos promueven.

“Se cumplen todas las condiciones”

El director general de Asaja, Juan José Álvarez, asegura que “se cumplen todas la condiciones de higiene y de seguridad de los trabajadores, con todas las garantías de las PCR que están obligados los empresarios a hacer”, además de aportar formación a aquellos trabajadores que son nuevos en ese cultivo y en materia de prevención.

Aclara además que hay “inspecciones continuas” en relación con la seguridad, higiene y registro de trabajadores, y en caso de irregularidad, la responsabilidad caería en el empresario, por lo que ni siquiera podría llegar a haber interés en caer en ilegalidades.

Temporeros recogen peras. Efeagro/Raquel Manzanares

Por su parte, el presidente de Asaja-Lleida, Pere Roque, que habla desde un lugar en el que es habitual la recepción de temporeros extranjeros por la recogida de la fruta, recalca que la presencia de temporeros es “vital”, en una zona en la que cerca de un 80 % de los trabajadores proceden de otros países y en los que casi un 70 % “son repetidores”.

El responsable nacional de relaciones laborales de COAG, Eduardo López, explica que en la agricultura hay una “larga experiencia” en la organización de las campañas, aunque sean “complejas” por la variedad de perfiles que hay entre los trabajadores extranjeros, que varían además con cada temporada y cultivo.

Insiste además en que “no se debe confundir” a los trabajadores que tienen la documentación adecuada con los que están indocumentados que acuden a las zonas con demanda de temporeros.

“Parece que todo es el sector agrario y no; nosotros somos los responsables de lo que somos, de la gente que va a trabajar y tiene un contrato, tiene tarjeta de residencia y permiso de trabajo”, explica López, quien recuerda que COAG aconseja a los agricultores “aplicar la normativa al pie de la letra” y con la “máxima transparencia” si acuden a empresas de trabajo temporal.

La vicesecretaria general de UPA, Montse Cortiñas, añade que ellos impulsan varias líneas de trabajo para “hacer la labor de intermedicación” con distintas organizaciones para solucionar problemas que puedan surgir e incluso cuentan con el programa UPA Integra, para tratar las problemáticas de las zonas más despobladas con población migrante.

Este trabajo, sin embargo, ha de ir “de la mano” con la administración y las otras organizaciones agrarias.

“El campo español necesita trabajadores inmigrantes y que sea una opción para que muchos se queden, porque tienen trabajo y pueden poner en marcha un proyecto familiar”, defiende Cortiñas, quien recuerda que ante un caso de irregularidad o incumplimiento de normativas, “hay que tratarlo como lo que es, un delito contra las personas”.

Un paso más allá en la integración

Con la llegada del 2021, se asienta la campaña de recogida de la fresa y frutos rojos, especialmente en Huelva, donde ya se encuentran miles de trabajadoras marroquíes.

Para lograr las mejores condiciones, allí opera el Plan de Responsabilidad Ético, Laboral, Social y de Igualdad (Prelsi) de Interfresa, que aporta los llamados consultores de integración, que realizan visitas semanales para facilitar la adaptación de los extranjeros al contexto español, ya sea para aportarles servicio de interpretación, gestión de la tarjeta sanitaria o ayuda burocrática.

Su director, su Borja Ferrera, explica a Efeagro que este es un proyecto de cerca de tres años que busca, precisamente, alcanzar la integración entre los diferentes trabajadores del campo, sea cual sea su lugar de origen, ya que “la integración es lo que le da sentido a la convivencia” de tantas culturas, ya que en las plantaciones puede haber de una decena de países.

“Si no fomentas la integración con grupos grandes, si no creas armonía, el que haya conflictos es cuestión de tiempo”, resume Ferrera, sobre este proyecto que engloba a 25 consultores, un caso de éxito que recibe el apoyo de todas las organizaciones agrarias del territorio.

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