PRESUPUESTOS 2017

¿Qué supone para el sector agroalimentario la subida de impuestos?

La subida de impuestos aprobada recientemente por el Gobierno recoge varias medidas que afectan directamente al sector agroalimentario dirigido a aumentar la recaudación para mejorar el déficit público

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la rueda de prensa posterior al consejo de ministros. EFE/Ángel DíazEl ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la rueda de prensa posterior al consejo de ministros. EFE/Ángel Díaz

Pese a las críticas del sector, el Ejecutivo decidió incrementar los impuestos especiales del alcohol y del tabaco, además de anunciar la creación de un nuevo gravamen para las bebidas carbonatadas o azucaradas.

En el caso del tabaco, cambia la imposición especial sobre las labores para adecuar la tributación española “a la que recomienda la Unión Europea (UE)”, de manera que dentro de ese gravamen se incremente el peso del “componente específico” frente al “componente ad valorem”.

“El tipo específico” sube en un 2,5 % para cigarrillos y en el 6,8 % para la picadura de liar, según informó Montoro.

En el caso de los impuestos al alcohol y las bebidas alcohólicas, se incrementa un 5 % la fiscalidad que grava los “consumos intermedios”, tanto en la Península como en Canarias.

El consejo de ministros aprobó igualmente la creación de un gravamen a las bebidas carbonatadas y azucaradas, cuyo diseño deberá ser negociado todavía en el Parlamento pero con el que Hacienda estima recaudar 200 millones de euros ya en 2017.

Críticas y preocupación

Desde la Unión de Estanqueros han lamentado la decisión del Gobierno de subir los impuestos del tabaco y han considerado una “equivocación” esta medida, pues consideran que existe riesgo de que provoque un nuevo repunte del contrabando.

En el sector bodeguero, el secretario general de la Federación Española del Vino (FEV), Pau Roca, ha criticado el trato “discriminatorio” que se da a los vinos de licor y vermut porque se verán afectados, al igual que las bebidas espirituosas o de alta graduación, por la subida de los impuestos especiales a los productos “intermedios”.

Más cautela ha mostrado la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) desde donde han destacado que, por el momento, el nuevo impuesto sobre bebidas carbonatadas es sólo un proyecto de ley aprobado por el Gobierno, que deberá ser negociado en el Parlamento antes de entrar en vigor de forma efectiva.

Sin embargo, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) ha rechazado de forma “frontal” la subida de los impuestos, ha exigido que tenga un carácter transitorio y ha defendido que este aumento de la presión fiscal debería estar “condicionado” a un “estudio de impacto” sobre cómo afecta dicho aumento en la recaudación y en el consumo.

La hostelería y la restauración, también muy pendientes de este asunto fiscal, consideran que la subida de impuestos en el alcohol y la creación de una tasa para bebidas azucaradasincrementará los costes intermedios y puede afectar a la facturación y al empleo, según ha expuesto el secretario general de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR), Emilio Gallego.

Por su parte, los representantes de las patronales de la distribución alimentaria han coincidido en que los problemas de obesidad no obedecen a los precios de los alimentos, sino a los hábitos alimentarios, por lo que subir los precios de las bebidas azucaradas o carbonatadas no es una “buena opción”.

Publicado en: Alimentación y Bebidas
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