TRADICIONES GANADERAS

Se busca pastor trashumante

Hacer dos viajes anuales andando a dos kilómetros por hora por los campos de España, tener un carácter extrovertido para facilitar la comunicación con el rebaño, saber silbar o tener conocimientos de sanidad animal son sólo algunos de los requisitos necesarios para ser pastor trashumante.

Un rebaño trashumante. EFE ARCHIVO/EFE/Laurent Dominique Un rebaño trashumante. EFE ARCHIVO/EFE/Laurent Dominique

En España hay más de mil familias dedicadas al negocio del ganado trashumante, y uno de sus principales retos es el respeto a su particular lugar de trabajo a lo largo de los 125.000 kilómetros de vías pecuarias, unido al desafío que comparte todo el sector agroganadero: el relevo generacional.
Uno de los principales defensores de esta práctica ganadera extensiva en España es Jesús Garzón, presidente además de la Asociación Trashumancia y Naturaleza, quien asegura a Efeagro que a pesar de los esfuerzos de las escuelas de pastores, los chicos aprenden mucha teoría -sobre todo de sanidad animal- pero poca práctica.
Lleva haciendo rutas de trashumancia desde los años 90 y, a veces, les han llegado voluntarios que han “durado dos días”: “No saben ni coger un palo, ni dar un silbido, ni hablar con los animales“, lamenta.

Hay que ser parte del rebaño

El reto de los aspirantes debe ser convertirse en un miembro más del rebaño y sobre todo no estorbar a los animales cuando están comiendo o moviéndose; no hay que tener prisa por llegar.
Durante los viajes, en primavera hacia los pastos frescos del norte y en invierno hacia los campos cálidos del sur, es importante saber trabajar en equipo.

Un rebaño de ovejas por los campos de Soria. EFETUR/Cedida por Mancomunidad Tierras Altas de Soria

Un rebaño de ovejas por los campos de Soria. EFETUR/Cedida por Mancomunidad Tierras Altas de Soria

Hay que huir, por tanto, del estereotipo del pastor solitario, pues normalmente se mueven en rebaños grandes y en grupo; uno de los componentes va guiando el camino y cuidando de que los animales no se adelanten, con dos miembros a cada lado y un último que cierra la expedición desde el coche de apoyo.
Ahí se guardan las tiendas de campaña, los utensilios para hacer la comida o para retener el ganado durante los noches.

La rentabilidad del negocio trashumante

A la pregunta de si es rentable el negocio, Garzón responde “por supuesto”, ya que durante dos meses al año “no se gasta absolutamente nada, los animales sobreviven con lo que hay en la tierra”.
El freno para buscar aspirantes son las “agresiones” a su lugar de trabajo, pese a que España protege por ley las 400.000 hectáreas de superficie de tránsito en vías pecuarias y cañadas, así como los cambios normativos: “Nadie se atreve a animar a los hijos a ser pastores si piensa que con una nueva ley van a terminar de exterminar al sector”, denuncia.
La directora general de Desarrollo Rural y Política Forestal, Isabel Bombal, aclara que es difícil poner números a esta tradición, pero confirma que la tendencia a la baja existe.
Entre los motivos, cita la disminución del consumo de carne, las condiciones de vida complejas, los “problemas con la legislación de sanidad animal”, la falta de relevo generacional y el deterioro de las vías pecuarias.
Precisamente, como administración competente en materia de vías pecuarias, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han intensificado los trabajos con las comunidades autónomas para contar con una “definición clara” de estas zonas y de las condiciones para permitir conservarlas en buenas condiciones.
Y es que el ganado trashumante tiene asignado otro papel fundamental, especialmente en años de sequía como éste: la prevención de incendios, pues los animales reducen la biomasa y el pasto que puede arder.

Las pastoras trashumantes

Aunque es un mundo tradicionalmente masculino también hay mujeres, como es el caso de Lucía Velasco, ganadera trashumante y dueña de un rebaño de 110 vacas en Asturias.
Activa en redes sociales y foros, Velasco decidió tomar este camino después de pasar cinco años en el Ejército y se hizo cargo del rebaño de su marido, cuya familia practicaba la trashumancia desde hace cuatro siglos en Asturias.

La ganadera Lucía Velasco. Foto: cedida por la ganadera.

La ganadera Lucía Velasco. Foto: cedida por la ganadera.

Pese a reconocer que al hacer visible su trabajo y el de sus compañeras -con las que forma una asociación de más de un centenar de miembros sólo en Asturias- ha provocado algún recelo entre sus compañeros, se muestra convencida de esta vía como apuesta por su futuro y el del medio rural en el que viven.

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