LA AGRICULTURA EN REDES SOCIALES

Rurales y virales: Una ventana abierta al mundo rural desde las redes

Rurales y virales, así son los perfiles de tres jóvenes que se dedican, a través de las redes sociales, en concreto Twitter, a divulgar información sobre la agricultura, una actividad virtual que todos coinciden en señalar que funciona como «ventana» para asomarse al mundo agrario.

Imagen de Álvaro Señán en el campo. Efeagro/ Cedida por Álvaro SeñánImagen de Álvaro Señán en el campo. Efeagro/ Cedida por Álvaro Señán

En sus cuentas no hay ni tecnicismos ni información para un público especializado, hay imágenes de árboles y espigas; de semillas y alimentos, y de tractores que trabajan el campo.

De farmacéutica en la ciudad a ‘twitstar’ del campo

Irene Nonay (29 años, Bardenas Reales) estudió Farmacia pero en la actualidad acumula más de 16.600 seguidores en Twitter gracias al campo.

«Si yo no lo hacía no había nadie más». Así comienza a explicar Nonay a Efeagro cómo regresó al campo de almendros en el que se había criado con su familia.

La actividad agraria familiar se quedaba sin relevo al dejarlo sus abuelos, y decidió ser ella quien cogiera el testigo para lo cual abandonó su trabajo de farmacéutica.

Uno de los objetivos que la joven tenía claro de su regreso al mundo rural era que, para hacerlo mejor, debía ampliar el cultivo y plantar más, y así lo hizo.

En febrero de 2020 sembró los nuevos almendros y, como si de sus propios frutos se tratase, meses más tarde, en diciembre, decidió abrir su cuenta en las redes sociales para ilustrar y compartir el proceso con sus seguidores.

 

Imagen del perfil de las redes sociales de Tractorista de Castilla, Irene Nonay y Álvaro Señán. Efeagro/ Twitter

Su intención es mostrar que «detrás de los alimentos que se venden en los supermercados» hay un agricultor que «se deja la piel» para que los productos lleguen hasta los consumidores.

Con ello, Nonay no pretende que la gente siga su estela –cambiar las teclas por las raíces–, sino que puedan asomarse a esa «ventana» que les proporcionan las redes sociales para estar más cerca del sector rural.

Duda sobre el valor que se le da al mundo rural: «No sé si la palabra es despreciado, pero apreciado no ha estado», por ese motivo con su labor en las redes, intenta poner en valor el trabajo del campo gracias a la amplitud de alcance que le permiten los cinco dígitos en sus seguidores.

Sobre su método de trabajo confiesa: «No tengo un plan sobre qué cosas voy a poner en cada momento, lo hago de forma natural, no retoco las fotos: Esto es lo que hay«.

La pandemia como motor para compartir

En Twitter es conocido por sus más de 38.600 seguidores como Tractorista de Castilla, pero su nombre real es Rodrigo Carillo (33 años, Villar de Cañas, Cuenca).

Su comienzo en las redes sociales fue como el de la mayoría de los usuarios que navegan en ellas, por ocio, aunque terminó por dejarlas en desuso.

Fue la pandemia la que significó su punto y a parte en Twitter, la red en la que ahora escribe para casi 40.000 personas y que, además, le ha servido para establecer un comercio sin intermediarios de los productos que cultiva, flores aromáticas.

Carillo explica a Efeagro que el trabajo del agricultor es un oficio «muy solitario» y que, durante los meses de confinamiento «más duros» esta red le permitió comunicarse con otros compañeros que al igual que él, eran «de los pocos que salían a trabajar al aire libre».

Un agricultor ara la tierra. Efeagro/David Aguilar

Un agricultor ara la tierra. Efeagro/David Aguilar

Por otro lado, al igual que Nonay, el joven coincide en subrayar la importancia de que la gente conozca el origen de los alimentos que se consumen.

Con esa exposición en la red social no solo ha conseguido mostrar «la calidad de los productos», sino también comercializar al por menor los aceites esenciales que produce gracias a las peticiones de compra que le llegan por las redes sociales.

Acerca del trabajo en las redes confiesa que, de vez en cuando, se despide de ellas: «En ocasiones es tedioso y cansa, hay que tener claro que de las redes hay que aprender tanto a generar contenido como a descansar de él«.

Agronomía y marketing en un click

El último perfil es el de Álvaro Señán (30 años, Madrid), un joven que, gracias a las redes ha podido conjugar sus dos «grandes pasiones»: El marketing y el mundo agroalimentario.

Relacionado con el sector agrario desde otra perspectiva diferente a la de Nonay y Carrillo, este ingeniero agrónomo dio sus primeros pasos en las redes sociales durante el 2012 cuando abrió una cuenta con más compañeros sobre divulgación gastronómica.

En la actualidad conjuga su trabajo como responsable de marketing en una empresa en Madrid con la labor que hace a través de su perfil en Twitter donde le siguen más de 10.800 personas.

En ellas, comparte «contenido de interés a nivel de biotecnología, de empresas o sobre el sector agroalimentario» y, además, aprovecha para mostrar la evolución de una huerta que tiene con su familia.

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