Declaran por un presunto delito de insolvencia punible

Ruiz-Mateos: Mi padre decía a las 12 en el notario, iba a misa y punto pelota

Los cinco hermanos Ruiz-Mateos (Pablo, Alfonso, Zoilo, Álvaro y Francisco Javier) han asegurado que era su padre quien tenía todo el poder de decisión tanto en la antigua Rumasa como en Nueva Rumasa, “mi padre decía a las 12 en el notario y eso iba a misa y punto pelota“, ha declarado Álvaro.

Álvaro (izda) y Javier Ruiz-Mateos. Foto: ARCHIVO EFE/   Kiko HuescaÁlvaro (izda) y Javier Ruiz-Mateos. Foto: ARCHIVO EFE/ Kiko Huesca

Los cinco hermanos han declarado este miércoles junto con su primo Zoilo Pazos Jiménez en el proceso que se sigue contra ellos en el caso Finamerco en el que junto a María Ángeles Gil (secretaria de Ruiz-Mateos padre), Víctor Tomás de la Cruz (su chófer, guardaespaldas y delegado del Rayo Vallecano), Encarnación y Carlos Solana y Nuria Milagrosa, están imputados por insolvencia punible.

Álvaro Ruiz-Mateos ha asegurado que “ninguno de los que están en esta sala tienen poder de administrador. En este grupo (Nueva Rumasa) y con mi padre, el administrador de derecho no pinta lo que la ley dice que es”, ha subrayado.

“Mi padre, de 84 años ha trabajado 70 y en ellos ha hecho infinidad de cosas buenas y lo que no me vale es que para lo bueno, es un fenómeno mi padre y para lo que no es bueno son los hijos”.

A preguntas del fiscal y de los abogados de la defensa y de la acusación sobre si su padre le pidió que fuera administrador de alguna empresa, Álvaro ha declarado que las cosas no funcionaban así.

Los hijos de Ruiz-Mateos, economistas y abogados, nunca preguntaron sobre lo que firmaban ni de las compañías en el extranjero o traspaso de activos

“Mi padre nunca ha preguntado si quería ser administrador, eran ordenes que iban a misa, te decía mañana a las 12 al notario y punto pelota. Mi padre en el 96 era una persona radicalmente diferente a lo que es hoy y para un hijo no le quiero contar”.

La mayoría de los hermanos no ha reconocido su firma

Pablo Ruiz-Mateos ha reconocido su firma en una de las operaciones que le han presentado, pero ha asegurado que accedió a firmar porque se lo pidió su padre; que no pedía explicaciones, ni sabía la razón, pero sí las ejecutaba.

Aunque ha apuntado que, más tarde, averiguó que su padre lo hacía por sistema, por la experiencia de vida, tras la expropiación de Rumasa.

Fachada de bodegas Garvey. Foto cedida por la compañía

Fachada de bodegas Garvey. Foto cedida por la compañía

Alfonso Ruiz-Mateos ha afirmado que con ellos se ha cometido una gran injusticia con la expropiación de Rumasa y a preguntas de si como consecuencia de la injusticia a la que se ha referido se crearon sociedades y se prestaron a una operativa con independencia de si esos comportamientos eran lícitos o ilícitos, ha contestado que no.

En el caso de Zoilo, ha asegurado que no fue administrador de Finamerco, ni ninguna de las mencionadas en este procedimiento, ni tampoco apoderado.

Álvaro Ruiz-Mateos: Me pagaban una miseria

Álvaro Ruiz-Mateos tampoco ha reconocido su firma y al preguntarle el fiscal que quién ha podido imitarla, ha respondido que está bien imitada, pero que no es la suya.

Ha señalado que hasta 2004 no empieza a trabajar para las empresas de la familia, cuando se incorpora a la división comercial, y que como hasta 2004 estaba soltero y vivía son sus padres no le pagaban y luego le daban “una miseria”.

Por su parte, Francisco Javier Ruiz-Mateos no ha reconocido su firma en los papeles que le han mostrado y ha planteado que todas las empresas de las que se habla no las ha oído nunca hasta que hace unos días, cuando a raíz del procedimiento conoce que es administrador.

Se les acusa de un presunto delito de insolvencia punible en relación con la compra de Bodegas Garvey

En el caso Finamerco se les imputa el presunto delito de insolvencia punible a raíz de una operación en la que los acusados, “actuando de común acuerdo y guiados por el ánimo de enriquecerse ilícitamente, realizaron operaciones mercantiles entre el 30 de julio de 1997 y el 31 de marzo de 200 que tenían por objeto la declaración de la quiebra de la entidad Finamerco”.

Sociedad de la que eran administradores Pablo, Alfonso, Zoilo Ruiz-Mateos, Encarnación y Carlos Solana Contreras y Nuria Milagrosa.

Pagaron 50 millones de pesetas y dejaron a deber 600 millones

Finamerco era la sociedad que había comprado Bodegas Garvey a la firma Graspesherry por un importe de 650 millones de pesetas (3.906.578 euros), de los que en el acto de compra se pagaron 50 millones (300.506 euros), dejándose a deber el resto, 600 millones de pesetas (3.606.072 euros).

Según el escrito de calificación provisional, la imputación de insolvencia punible se establece por la concatenación de la ejecución por parte de los acusados de operaciones fraudulentas consistentes en la “despatrimonialización” de la sociedad compradora, a fin de no hacer frente a las obligaciones mercantiles contraídas por contrato.EFEAGRO

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