Las esperadas y necesarias lluvias no llegan al campo

Las restricciones severas al regadío afectarán a gran parte de las cuencas en 2018

Los efectos de la falta de agua se agudizan en el campo. España está a punto de entrar en 2018 en su tercer año de sequía cíclica. Con los embalses españoles al 37 %, sin visos de que las lluvias de los siguientes meses palíen el déficit hídrico, los regantes sufrirán fuertes restricciones.

Los embalses están al 37 % y los efectos de la sequía se agudizan en el campo. Foto: EFE/EliseoTrigoLos embalses están al 37 % y los efectos de la sequía se agudizan en el campo. Foto: EFE/EliseoTrigo

La sequía continúa causando gran inquietud en el campo, porque “no sabemos cuándo se va a acabar” y “ya hemos entrado en sequía hidráulica”, por lo que, según expertos consultados por Efeagro, en 2018 habrá restricciones severas a los regadíos en muchas cuencas, lo que generará un “trauma muy fuerte” a los regantes.

Según las cuencas, y pendientes de las lluvias que puedan caer en los últimos meses del año y los primeros del siguiente -aunque los expertos han consideran difícil que esta situación revierta-, los regantes contarán el próximo año con menos del 50 % de agua que en una campaña normal.

Las restricciones a los regadíos podrían ser superiores al 50 % de un año normal

El vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), Joan Corominas, ha explicado que, sumado a la sequía de los últimos años, este otoño poco lluvioso provocará “dificultades” en la siembra y crecimiento de cultivos de secano, mientras que el regadío sufrirá “restricciones fuertes” en 2018, con los embalses al 37 %.

Toda la sociedad debe tomar conciencia de la falta de agua

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), Andrés del Campo, ha añadido que no se ha hablado aún de fijar restricciones concretas, pero que los agricultores ya son conscientes de que tendrán que “adaptar los cultivos al agua disponible”.

Hay que “encarar la situación” y “realizar ya una restricción provisional -acordada entre comunidades de regantes y organismos de cuenca- para disminuir la dotación de riego“, ha indicado Corominas.

Aún no se ha hablado de restricciones concretas, pero las habrá

Del Campo ha reiterado que no se ha hablado aún de fijar restricciones concretas, pero que habrá cultivos con grandes necesidades hídricas como maíz, arroz, remolacha y algunas hortícolas y frutícolas que se cultivarán o sembrarán en menos hectáreas por la falta de agua.

Las restricciones severas al regadío afectarán a gran parte de las cuencas en 2018 Foto: EFE/Raquel Manzanares

Corominas ha resaltado que es preciso hacer previsiones pesimistas respecto a la disponibilidad de agua para los regantes; “esperar a que llueva en enero o febrero y ver si mejora la situación son ganas de ocultar un problema cierto y grave”.

Tras dos años de fuerte sequía, esta continúa, “no sabemos cuando se va a acabar y entraremos en el tercero (2018)” en el que prevé que “habrá cuencas donde las restricciones serán superiores a la mitad de la dotación normal del año”, según Corominas.

La sequía obligará a replantear las decisiones de siembra

Ha añadido que esta situación supondrá “un trauma muy fuerte” para los regantes, que tendrán que apostar por cultivos de secano, menos rentables que los de regadío.

Del Campo, que ha hecho un llamamiento para que toda la sociedad tome conciencia de la severa falta de agua, ha insistido en reclamar más obras de regulación.

Ha señalado que para prever futuras sequías y paliar los efectos del cambio climático es preciso “aumentar entre el 20 y 25 % los embalses“, opinión rebatida por Corominas quien ha resaltado que en España no caben más y que, precisamente por el calentamiento global, hace falta mayor planificación en el uso del agua para regadío.

Se prevén fuertes restricciones a los regadíos en 2018 en muchas cuencas

Los regantes que lo pasarán “peor” serán los de las cuencas del Duero, que otros años no ha tenido grandes problemas, pero ahora se encuentra por debajo del 30 %, ha apuntado Corominas

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Se prevén fuertes restricciones a los regadíos en 2018 en muchas cuencas Foto: Anabel Pascual

A las del Duero hay que añadir las “tradicionales” como Guadalquivir, Guadiana “algo menos” y, sobre todo, las del levante, la cuenca sur andaluza, Segura, Júcar, así como Tajo y “probablemente Ebro“, análisis similar realizado por Del Campo.

Para el vicepresidente de la FNCA hay que fijar ya cuáles serán las dotaciones de agua con las que contarán los agricultores para que se “preparen para sembrar los cultivos más adecuados para sacar el máximo rendimiento con el poco agua que tendrán”.

Los “usos agrarios”, ahora que “estamos en sequía hidráulica y prevalece el agua para abastecimiento humano, son los primeros que se quedan sin agua”, ha recordado Del Campo.

Ha reclamado que se doten de inversiones necesarias infraestructuras “infrautilizadas” como las desaladoras o las de aguas regeneradas para que el campo cuente con ese agua que termina en el río o en el mar.

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