EMPRESAS BIOTECNOLOGÍA

La gestión de los residuos agrícolas, un mar de posibilidades en bioeconomía

La gestión de los residuos agrícolas y del desperdicio de alimentos ofrece un amplio espectro de posibilidades para potenciar la bioeconomía (producción, uso y conservación de los recursos biológicos).

Imagen de archivo de un laboratorio de investigación. Foto: EFE/ArchivoImagen de archivo de un laboratorio de investigación. Foto: EFE/Archivo

Así lo han puesto de manifiesto en Madrid representantes del Gobierno, la industria, la producción y los consumidores en la jornada “Agroalimentación en el centro de la bioeconomía”.

Reducir el uso de plástico en los invernaderos o aprovechar al máximo los purines son algunas de las opciones en las que se está trabajando, ha apuntado la subdirectora adjunta de Innovación y Digitalización del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Maite Ambrós.

Durante su intervención en la jornada, organizada por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) y la Plataforma Tecnológica de Biotecnología vegetal (Biovegen), Ambrós ha llamado a emplear los fondos públicos disponibles.

En este sentido, ha citado el Fondo europeo agrícola de desarrollo rural (Feader) o las oportunidades que puedan surgir del nuevo Pacto Verde Europeo y la futura Política Agraria Común (PAC), así como de las estrategias del Gobierno de lucha contra los plásticos y el despilfarro de alimentos.

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Uso de estiércol en el medio agrícola. Foto: EFE/Archivo/Alberto Morante.

En declaraciones a Efeagro, el director general de AseBio, Ion Arocena, ha pedido “políticas que favorezcan” la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico, ponderando los riesgos.

En España, “tenemos un sector primario muy competitivo en el que todavía hay espacio para crear generar más valor añadido reaprovechando residuos y subproductos”, ha asegurado.

Ha puesto de ejemplo el caso de una fábrica que obtiene ingredientes nutricionales y cosméticos a partir de los restos de la vid y el olivo en la localidad de Hervás (Extremadura).

Las empresas de biotecnología están más centradas en los subproductos que en los desperdicios, ya que según ha subrayado la legislación es “bastante exigente” en cuanto al tratamiento que hay que dar a éstos últimos.

Investigaciones en marcha

La directora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), Esther Esteban, ha enumerado algunas de las investigaciones con las que pretenden alcanzar una producción de alimentos más sostenible.

Entre ellas figuran estudios de microorganismos del suelo para fijar nitrógeno y otros nutrientes, del microbioma del intestino animal para mejorar la digestión de los piensos en rumiantes o de nuevas fuentes de proteínas como algas e insectos para reducir la dependencia de la ganadería intensiva.

También se pueden dar nuevos usos a subproductos obtenidos a partir de la biomasa, incrementar las cubiertas vegetales e introducir cultivos múltiples para incrementar la biodiversidad de las parcelas y mejorar su adaptación al cambio climático.

Esteban se ha referido igualmente a otras mejoras como los sistemas de alerta temprana, con datos que avisen a los agricultores del riesgo de plagas, o la recuperación de cultivos tradicionales y especies silvestres para obtener mejores variedades.

Por parte de Bayer Crop Science Iberia, su director de Políticas agrícolas, Richard Borreani, ha resaltado el potencial de la digitalización para optimizar la utilización de los recursos naturales y las técnicas de biotecnología que logren, por ejemplo, plantas resistentes a las sequías o que extraigan nitrógeno del aire.

Cambios en producción y consumo

Desde la organización agraria Asaja, el técnico José Ramón Díaz ha considerado “fundamental” facilitar el acceso de las nuevas tecnologías a los productores y ayudarles a ganar posiciones en el mercado.

Díaz ha incidido en que cuando se firman acuerdos comerciales internacionales, “a veces se exige a los agricultores cambiar los sistemas productivos”, algo que necesita tiempo, “pues no se puede realizar un cambio tecnológico tan rápido en determinados cultivos”.

La representante de la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop) Carmen Redondo ha apuntado que se debe informar a los consumidores sobre la funcionalidad de los envases y evitar el desperdicio de alimentos con vistas a “promover un consumo más responsable”.

Según los últimos datos disponibles, el gasto en España en actividades de investigación y desarrollo relacionadas con la biotecnología fue de 1.694 millones en 2017.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística reflejan que, entre las áreas de aplicación final de los productos obtenidos con biotecnología, destacaron la salud humana y la alimentación, con un 54,3 % y 31,9 % del total de unidades, respectivamente.

El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, con datos de 2014, detalla que la bioeconomía en España alcanza los 191.000 millones de euros en volumen de negocio (el 9 % del total de la Unión Europea).

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