Proyecto SCOoPE para reducir el consumo energético

Invertir en renovables, ventaja competitiva para las cooperativas

La inversión en energías renovables puede convertirse en una ventaja competitiva para las cooperativas agroalimentarias. No sólo por una cuestión medioambiental, sino también desde un punto de vista económico, ya que puede originar un ahorro de un 70 % del consumo eléctrico.

Recogida de uva de la bodega cooperativa 'Viñedos de Aldeanueva', situada en Aldeanueva de Ebro. Imagen de archivo. Foto: EFE/Abel AlonsoRecogida de uva de la bodega cooperativa "Viñedos de Aldeanueva", situada en Aldeanueva de Ebro. Imagen de archivo. Foto: EFE/Abel Alonso

La apuesta por las renovables permite a la industria agroalimentaria un “ahorro muy elevado, de hasta el 70/80 % del consumo eléctrico”, en función del tipo de energía y, aunque requieren de una fuerte inversión inicial, su amortización se prevé entre los 4 y 8 años, según Cooperativas Agro-alimentarias.

Su responsable de Servicios, Calidad e Innovación, Juan Sagarna, ha participado en la jornada “Inversiones en energía renovable en cooperativas agroalimentarias”, como empresas que “ya tienen cierta experiencia en su implantación”, pero que quieren incentivar la inversión de nuevas empresas en el desarrollo de estas energías.

Inversión en renovables ante próximos problemas suministro de energías fósiles

El catedrático del Departamento de Ingeniería Agroforestal de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), José Luis García, ha animado a las cooperativas a invertir en renovables para estar posicionados favorablemente ante los problemas de suministro de energías fósiles de la próxima década, ya que aumentará sus precios.

Más de 1,2 millones para fomentar la biomasa en la industria agroalimentaria

Pellets, una de las fuentes de biomasa. Foto: Cedida por Avebiom

En este sentido, ha mencionado su oportunidad de inversión por eficiencia energética -disminuye los costes- y porque a futuro garantiza la supervivencia de la cooperativa cuando suban de precio las energías convencionales; además ha valorado la “buena imagen” que da el uso de renovables, como empresa sostenible.

García ha comentado que, aunque las renovables aún “se usan poco”, hay un “amplio margen para aumentar su porcentaje de energía suministrada en los próximos años” en la industria agroalimentaria y en las cooperativas, en particular.

Cuatro renovables interesantes para sector agroalimentario

Ha considerado que “como sector que tira de la economía española” es el momento para realizar estas inversiones y estar preparados a “medio plazo” cuando,ha insistido, “aumenten de precio” las energías convencionales.

El catedrático ha hablado de cuatro tipos de renovables “muy interesantes” como biomasa, solar térmica, fotovoltaica y geotermia.

A pesar de que, a veces, se asocie con inversiones caras, “esto no siempre es así”, ya que las calderas de biomasa cuestan prácticamente lo mismo que las convencionales y son “una oportunidad para realizar una pequeña inversión con resultados interesantes“.

Biomasa, ejemplo de renovable que no requiere demasiada inversión

En este caso, conviene tener un suministro de biomasa estable y a un precio competitivo, es decir, estar en las zonas donde se genere el residuo o subproducto que se convierte en biomasa (hueso aceituna, cáscara almendra, etc.) y buscar sinergias entre las empresas que lo producen y las que lo consumen.

Invertir en renovables como ventaja competitiva para las cooperativas

Instalación de biomasa.
Invertir en renovables como ventaja competitiva para las cooperativas Foto: EFE/Javier Cebollada

El colector solar térmico (de vacío, que genera agua a unos 90ºC o el plano, que lo hace entre 30 y 70ºC) es otra opción para aquellas cooperativas que precisen de agua de lavado, generalmente a 80ºC, pero conviene evaluar cuál interesa para cada empresa.

Ha hecho hincapié en que antes de decidirse por un tipo de renovable u otra “hay que analizar cuidadosamente cada caso“.

La fotovoltaica “está disminuyendo sus costes y está, en estos momentos, en una dinámica interesante”, ya que gran parte del suministro diurno puede provenir de esta energía y el nocturno, de la red eléctrica.

Analizar bien las necesidades antes de optar por uno u otro tipo de renovable

En lo que se refiere a la energía geotérmica, proporciona una eficiencia energética muy superior, pero también supone una inversión elevada, e interesa para la refrigeración vía bombas (de calor o de frío), por ejemplo, de empresas con productos de alto valor (bodegas).

Imagen de la agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. EFEAGRO/Archivo. Eduardo Palomo.

Las energías renovables permiten ahorrar hasta 70% de consumo eléctrico EFEAGRO/Archivo. Eduardo Palomo.

Sagarna ha destacado que hoy en día las cooperativas son las principales generadoras y consumidoras de biomasa para producir energía eléctrica y térmica, también de energía solar fotovoltaica, así como propietarios de las principales plantas de biogás del país.

Las cooperativas agroalimentarias usan los residuos que generan sus producciones, ya que vuelven a ser integrados al sistema para ser consumidos como fuente de energía en las calderas de biomasa (orujillo, del aceite de oliva; pepita de uva, del vino; cáscaras, de la almendra), ha explicado.

Cooperativas, ejemplo de empresas eficientes en uso de subproductos y residuos

Las cooperativas, ha destacado, son empresas agroalimentarias “bastante eficientes en la utilización de sus subproductos y sus residuos“, pero ha apuntado que es necesario continuar con el ahorro energético y la apuesta por las renovables.

La jornada de hoy se enmarca en la labor de difusión del proyecto SCOoPE para reducir el consumo de energía e implementar sistemas de gestión colaborativa de energía en cooperativas, que se enmarca dentro de las líneas H2020 y en el que participan 7 países (España, Italia, Portugal, Francia, Suecia, Dinamarca y Grecia).

El objetivo del proyecto es conseguir mayores ahorros a medio plazo con nuevas, y asequibles, soluciones energéticas a través del desarrollo del concepto de “Sistemas de Gestión Colaborativa de la Energia” para aprovechar las complementariedades y sinergias.

Tras dos años de trabajo, ahora comienza la segunda y última fase para promover inversiones por 30 millones de euros en casi un centenar de cooperativas y, en el caso español, se espera que la inversión ronde los 8 millones de euros en unas 30 cooperativas.

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