DESARROLLO RURAL

Del pueblo al mundo: éxitos empresariales que nacen de la nada en el medio rural

Elaboración de cerveza artesanal, fabricación de celulosa para papel moneda o venta on line de navajas son algunos de los casos de éxito que compiten en el mercado internacional desde pequeños pueblos de España.

Cervezas Cerex, elaboradas en Zarza de Granadilla (Cáceres). EFEAGRO/Cedida por Cerex. Cervezas Cerex, elaboradas en Zarza de Granadilla (Cáceres). EFEAGRO/Cedida por Cerex.

Sus almacenes o fábricas no están en polígonos a las afueras de una ciudad, sus sedes no ocupan oficinas en distritos financieros pero sus ventas traspasan fronteras: son empresas que nacieron de la nada en pueblos pequeños y hoy su éxito les ha hecho un hueco en el mercado internacional.

En España hay muchos y variados ejemplos de este tipo de emprendimiento gracias a personas que un día decidieron iniciar un negocio sin salir de su pueblo, les salió bien la jugada y hoy pueden ver cómo su compañía se consolida, genera empleo y son reconocidas con premios a nivel nacional e internacional, como es el caso de la empresa cervecera extremeña Cerex.

Uno de sus socios fundadores, Alfonso Vallejo, relata a Efeagro que Cerex nació en 2013 en la población cacereña de Zarza de Granadilla (1.800 habitantes) fruto de la idea que tenían él y un primo suyo (su socio actualmente) de emprender en la elaboración de cerveza artesana cuando finalizaron la carrera de Ingeniería Agronómica y después de que uno de ellos regresase de estudiar con una beca Erasmus en Alemania, donde indagó sobre esta industria.

Los inicios no fueron fáciles porque no conseguían financiación de bancos ni tampoco subvenciones por lo que tuvieron que echar mano de la familia para conseguir una Citroën C15 -de su abuelo-, un pequeño local cedido por los padres de Vallejo y algo de dinero que invirtieron en la adquisición de pequeños equipos con los que elaborar las primeras unidades de cerveza.

Con reconocimiento internacional

Fabricaron una primera tirada de 1.000 botellas y con las ventas en su pueblo “arrancaron un ciclo” de producción que ya no paró; “la voz se corrió por los bares de otros municipios cercanos” que también comenzaron a pedirles el producto ya que, entre otras cosas, decidieron innovar con la elaboración de la primera cerveza de bellota. El salto definitivo vino con su presencia en ferias comerciales -donde contactaron con clientes- y la consecución de 19 premios a nivel nacional e internacional.

Hoy la empresa factura más de 200.000 euros anuales, tuvieron que contratar a tres personas más, han pasado de elaborar 18.000 a 150.000 litros/anuales en apenas cinco años, exportan a 11 países de tres continentes y, según Vallejo, su caso ha generado “una cultura creciente” en la zona con otras personas que están comenzando a elaborar su cerveza.

En el término municipal de Fonelas (Granada) -pueblo de 1.000 habitantes- llama la atención una fábrica en mitad del campo: es la de la empresa Cotton South, el único productor en Europa de celulosa a partir de ‘linters’ de algodón que se utiliza fundamentalmente para fabricar papeles especiales, como el papel moneda.

Máquina cortadora de hoja y acumulador en las instalaciones de Cotton South. EFEAGRO/Cedida por Cotton South.

Su historia tiene similitudes con la de Cerex, aunque Cotton South nació hace muchos más años -casi un siglo- tiempo en el que ha vivido diferentes etapas (con cierres incluidos) y ha pasado de elaborar celulosa a partir del esparto al uso actual de los linters de algodón, según explica su gerente, Miguel Segura.

Actualmente, da empleo directo a 65 personas de la zona, factura 21 millones de euros anuales (dato de 2017) y el 98 % de su producción va al extranjero (Italia, Reino Unido, Alemania, Suiza o Francia) donde uno de sus usos es la fabricación de billetes.

Segura subraya la importancia que tiene esta fábrica en el desarrollo económico de la zona, ya no sólo por los empleos directos que genera en un entorno con poca población, sino por todos aquellos indirectos que se ven beneficiados.

Desde un pequeño pueblo de Teruel

Muy lejos de allí, en el municipio turolense de Castelserás (800 habitantes), Ricardo Lop pasó de ser agricultor a vendedor on line hace 18 años, después de recibir un curso de una semana en 1999 en el que le descubrieron Internet: “Nos dijeron que ahí se conectaba gente de todo el mundo y me pareció una herramienta con muchas posibilidades para montar cualquier negocio”.

Ricardo Lop en la entrada de su pueblo Castelserás (Teruel). EFEAGRO/Cedida por Aceros Hispania.

Su empresa, Aceros de Hispania, cuenta con cuatro trabajadores y vende cuchillos, navajas, espadas y sables, entre otros productos, a Italia, Suiza, Alemania, Estados Unidos, China o Australia, con una facturación anual que ronda los 700.000 euros.

Partir de cero y llegar a posicionarse en el comercio mundial desde un entorno rural es posible, como lo demuestran estos ejemplos que hoy marcan el desarrollo económico de muchas comarcas de España.

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