ANÁLISIS

Poco apetito en el mercado mundial del azúcar por la caída de precios

La brusca caída del precio del azúcar en el último año puede restar apetito a los productores de un mercado expuesto a la exportación brasileña, los mayores aranceles de China y la India, y el fin de las cuotas europeas.

Maquinaria pesada es utilizada en la cosecha de caña de azúcar de la Cooperativa Agroindustrial del Estado de Río de Janeiro (Coagro). Archivo EFE/Maquinaria pesada es utilizada en la cosecha de caña de azúcar de la Cooperativa Agroindustrial del Estado de Río de Janeiro (Coagro). Archivo EFE/Marcelo Sayão.
El último índice de precios de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) confirma la tendencia: en octubre pasado el azúcar costaba el 36 % menos que un año antes. Tras varios años de excedentes, ese mercado entró en déficit en 2016, lo que hizo subir los precios, según la Organización Internacional del Azúcar (ISO).

La FAO ha vinculado el potencial aumento de la oferta entre 2017 y 2018 con la perspectiva de una mayor cosecha de remolacha en la Unión Europea (UE) y mayor producción rusa, así como con la posibilidad de que Brasil incremente sus ventas ante la debilidad de su moneda.

Desde un nivel alto, la cotización del azúcar ha bajado en picado en lo que va de año, reflejando tanto un exceso en la oferta como un crecimiento más lento de la demanda.

“El problema es que los precios están muy cerca del coste de producción entre los productores más eficientes. Habrá que ver la respuesta de los productores a los precios más bajos, que para ellos no son buenos“, afirmó a Efe Sergey Gudoshnikov, economista de la ISO.
No obstante, recalcó que la rentabilidad de la industria depende sobre todo de los precios domésticos y no tanto de los internacionales.

Las cifras y los impuestos al azúcar

El año pasado, por ejemplo, se produjeron unas 168 millones de toneladas de azúcar y solo 65 millones de toneladas se comercializaron a nivel mundial, según esa organización.
Fuera de sus fronteras, el sector tendrá que adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, entre ellas un clima favorable para la cosecha de caña en importantes países productores como Brasil, Tailandia o la India, y el alza de los aranceles en este último país y en China. El Gobierno indio aumentó en julio un 50 % las tasas aduaneras para contener las compras de azúcar del extranjero y evitar que los precios locales fueran arrastrados a la baja.

Mujer trabajando en una plantación de caña de azúcar.EFE/ MARCELO SAYÃO

Mujer trabajando en una plantación de caña de azúcar.EFE/ MARCELO SAYÃO

Tras un proceso de liberalización, ese arancel es “el único mecanismo que tiene ese país para proteger su mercado doméstico, una cláusula aceptable dentro de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)”, apuntó el analista Stephan Gay.

El caso de China

Este experto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) quitó importancia al impacto que pueda tener, además, la decisión china de imponer en mayo un nuevo arancel temporal del 45 %, sumándolo al ya existente del 50 % a partir de cierta cuota, de lo que están exentos muchos países.
Antes Pekín había investigado el “grave” daño que causaban las importaciones a su producción local, una razón que los miembros de la OMC pueden alegar para tomar medidas “urgentes” de ese estilo.
Brasil, Australia y la UE ya han expresado su preocupación en la OMC por esa salvaguardia que, según los expertos, afectará sobre todo a los grandes exportadores, pero tendrá un impacto limitado en los precios globales.
En cambio, piden mirar más a lo que haga Brasil, responsable de la mitad de la producción de caña de azúcar, la principal materia prima del mercado.
La patronal Unica, la mayor organización azucarera en ese país, ya ha avisado de que últimamente se está dando prioridad a la fabricación de etanol frente a la del azúcar.

Las cuotas del azúcar en la UE

Gay también alude al fin del sistema de cuotas en la UE después de casi 50 años. Desde octubre, los productores europeos (principalmente de remolacha) pueden vender más en el comercio interior liberalizado y ampliar sus exportaciones, aunque eso está por ver dado que “los precios internacionales no son atractivos“.
La OCDE y la FAO prevén que esos precios seguirán bajando durante algunos años debido a la mayor producción y un más que posible aumento moderado de la demanda ante el crecimiento demográfico más lento y el cambio de actitud de los consumidores.

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