EMPRESAS ALIMENTACIÓN

Pescanova asegura a sus accionistas que la fianza millonaria la asumiría la Nueva 

La dirección de Nueva Pescanova SL niega la obligación y recuerda que los hechos enjuiciados por la Audiencia Nacional son anteriores a la existencia de la compañía. El pago de esta fianza situaría a la “vieja” en riesgo de quiebra.

Sede central de la empresa Nueva Pescanova en Pontevedra. EFEAGRO/Salvador SasSede central de la empresa Nueva Pescanova en Pontevedra. EFEAGRO/Salvador Sas

El consejo de administración de Pescanova SA trasladó ayer a sus accionistas que la fianza de 348 millones de euros impuesta así como una responsabilidad subsidiaria compartida por otras mercantiles de 600 millones contra la sociedad en la causa abierta contra su antigua cúpula -encabezada por Manuel Fernández de Sousa- la tendría que afrontar, en su caso, Nueva Pescanova SL.

Sin embargo, la dirección de Nueva Pescanova SL niega  esta obligación y hace hincapié en que la fianza impuesta por la Audiencia Nacional  “es una garantía que se pide al procesado, Pescanova SA” y en que todos los hechos enjuiciados por la Audiencia Nacional son anteriores a la existencia de  la compañía.

El pasado junio, el juez José de la Mata dictó auto de apertura de juicio oral contra la cúpula de Pescanova en el que impuso para la sociedad una fianza de 348 millones de euros, así como una responsabilidad subsidiaria compartida por otras mercantiles de 600 millones.

La “vieja”, en riesgo de quiebra

La “vieja” Pescanova, cuyo principal activo actualmente es una participación del 1,65 % en la Nueva, cerró el ejercicio 2017 con 6.000 euros de pérdidas y una facturación de apenas 69.000 euros, motivo por el que el pago de la fianza impuesta por la Audiencia Nacional situaría a la firma en riesgo de quiebra.

Al día siguiente de conocerse el auto judicial, el valor de las acciones en Bolsa de Pescanova SA cayó un 10%, hasta colocarse en el entorno de los 84 céntimos.

El presidente de la “vieja” Pescanova, Luis Malo de Molina, detalló ayer a los apenas ocho accionistas que acudieron a la junta general ordinaria -en la que estuvo representado apenas un 1,96% del capital-, que hay presentado un recurso al auto y que Nueva Pescanova, por contrato, tendría que afrontar este desembolso.

Avanzado que si no asume este pago, se lo requerirían por la vía judicial, aunque ha hecho hincapié en que en sus cuentas de 2017, Nueva Pescanova tiene una provisión para afrontar este tipo de riesgos.

Recordó que a la fianza habría que aplicarle una quita del 97,5 %, con arreglo a los acuerdos alcanzados en el proceso concursal.

Un futuro en manos de los tribunales

Malo de Molina ha admitido que el futuro de la compañía está en los juzgados, ya que además de la causa contra Fernández de Sousa y compañía, que siguen siendo los accionistas con mayor número de títulos en la sociedad, hay dos frentes abiertos contra Nueva Pescanova.

Uno de ellos es la demanda -desestimada en primera instancia por el Juzgado de lo Mercantil de Pontevedra- contra la ampliación de capital de la nueva compañía, que diluyó la participación de la “vieja” de un 20% a un 1,65%.

Manuel Fernández Sousa, principal imputado en el caso Pescanova. Foto: Concha Rubio.

Manuel Fernández Sousa, principal imputado en el caso Pescanova. Foto: Concha Rubio.

Hay presentado un recurso ante la Audiencia de Pontevedra, sobre el que Nueva Pescanova ya ha trasladado sus alegaciones, y la expectativa de Malo de Molina es que haya una resolución favorable a lo largo de 2019.

La otra causa abierta contra Nueva Pescanova está relacionada con un crédito súper sénior por importe de 300 millones de euros cuya tramitación requerirá mayor tiempo, según ha apuntado el presidente de Pescanova SA, dado el número de sociedades implicadas, muchas de ellas en el extranjero.

En el caso de que los tribunales fallen en contra de los intereses de la “vieja” Pescanova, la situación sería “extremadamente delicada”, según han trasladado a Efeagro fuentes de la compañía, ya que además tendría que hacer frente a las costas procesales.

Por el contrario, si gana una de las causas -en la compañía ven más viable la relacionada con el crédito súper sénior-, adquirirían “músculo financiero”, lo que permitiría recuperar actividad productiva.

Al respecto, Malo de Molina ha avanzado que se han sondeado e identificado posibilidades en el mercado de la pesca y la acuicultura, supeditadas en todo caso a los procedimientos judiciales abiertos.

La junta de accionistas ha aprobado todos los puntos del orden del día, tales como las cuentas de 2017, la aplicación de los resultados o el informe sobre las remuneraciones del consejo de administración.