ALIMENTACIÓN ANIMAL

Los descartes de pescado, una oportunidad para la industria del pienso

El sector de la alimentación animal ve en el aprovechamiento del pescado descartado una solución al déficit de proteína de calidad que hay en la UE.

Marineros andaluces desembarcan pescado: EFE ARCHIVO/ Julián Pérez. Marineros andaluces desembarcan pescado: EFE ARCHIVO/ Julián Pérez.

El sector de los fabricantes de alimentos compuestos para animales ve en el aprovechamiento del pescado descartado en los puertos una solución a “uno de los mayores problemas” a los que se enfrenta: “el déficit de proteína” de elevada calidad que hay en el ámbito europeo.

En una entrevista con Efeagro, el director general de la Confederación de Fabricantes de Alimentos Compuestos Para Animales (Cesfac), Jorge de Saja, alude con ello a la obligación que tiene el sector pesquero comunitario desde el 1 de enero de desembarcar todo el pescado, y por lo tanto la prohibición de arrojar por la borda las capturas indeseadas.

De Saja ve a la industria de los piensos con potencial para hacer un buen aprovechamiento de esos descartes, que le sirven como fuente de aporte proteico en sus formulaciones.

En este sentido, considera que este proceso tiene importancia además porque potencia la economía circular: es una solución beneficiosa para la gestión de los descartes y con ello se beneficiaría también la sociedad, la industria pesquera y la de alimentación animal y la ganadería.

La harina de insectos es otra alternativa que está llamada a formar parte de los ingredientes para la elaboración de piensos, apunta, y tienen una “gran proyección” futura para su uso en sectores como el porcino, el avícola y el vacuno.

De Saja cree que los expertos tienen que seguir profundizando en el conocimiento de esta materia prima para considerarla como “una más” dentro de la dieta de los animales, y sitúa esta posibilidad en un “futuro muy cercano”, pero “se necesita todavía cierto desarrollo legislativo y nutricional”.

Coproductos de la alimentación

A los insectos y el pescado, también se unen los subproductos de la industria alimentaria, que pueden aportar los restos de la fabricación de alimentos (por ejemplo de galletas, mantequilla o patatas) para su reciclaje en la elaboración de piensos.

El Gobierno aprobó una Orden hace un año para potenciar esta acción de economía circular, que ya se venía utilizando en la industria de los alimentos para animales.

Para De Saja, aún es poco tiempo para poder valorar las repercusiones de una Ley “de tanto calado”, que contribuye a la “sostenibilidad” ambiental de la cadena alimentaria y “agrega valor económico” a la materia prima original.

Asegura, no obstante, que la valorización de estos co-productos “sólo funciona” cuando la industria alimentaria los considera “productos y no residuos”, de forma que “preserven e incluso mejoren su calidad nutricional”.

Un informe del Departamento de Agricultura (USDA) de EE.UU. apuntaba en marzo que España ha disparado este año sus importaciones de soja y se ha convertido en su cuarto mayor mercado, por la guerra comercial que mantiene el país norteamericano con China, que ha derivado en un abaratamiento de sus precios.

Un granjero coge pienso para sus animales. EFE/Archivo. Bodo Marks.

En la imagen, un ganadero coge pienso para sus animales. EFE/Archivo. Bodo Marks.

Además, la importancia de la harina de soja irá a más, según pronostica el USDA en su último informe, en el que indica que su consumo mundial en la campaña 2019/2020 subirá un 2,45 % (238,45 millones de toneladas) por el aumento de la demanda comunitaria.

La soja es una oleaginosa fundamental en las formulaciones de muchos piensos y De Saja recuerda que -como representantes de los consumidores intermedios de estas proteínas- son conscientes de que para los fabricantes de pienso las “incertidumbres” sobre el suministro de materias primas y las situaciones especulativas del mercado en general “no son deseables”.

Más producción

Esta industria se encuentra “mejor” en mercados “estables” con “precios adecuados a la realidad” de la materia prima a la que dan valor, añade.

Se trata de un sector que, a su juicio, ha alcanzado “hitos”, como su posición de “liderazgo consolidada” por España en el ámbito europeo, gracias al incremento en la producción, que ya supera los 24 millones de toneladas de pienso industrial en 2017.

Falta aún por cerrar el volumen de producción de 2018, pero la previsión es que se mantengan esas cifras que sitúan a España en el segundo lugar del ránking de los países productores de piensos en la Unión Europea (UE), por detrás de Alemania.

Cesfac también está enrolada en proyectos de innovación y desarrollo, como el grupo operativo “Impulse”, cuyo objetivo es potenciar el cultivo de leguminosas en España y reducir la creciente dependencia externa de proteína para piensos.

Asimismo, forma parte del grupo “E-Pienso”, destinado al desarrollo de una plataforma tecnológica para la gestión conjunta de la seguridad alimentaria en la nutrición animal.

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