ESPAÑA AGRICULTURA

En papel y a boli: así fichan los trabajadores del campo

El registro de la jornada laboral en el campo es una realidad y el sector, en la mayoría de los casos, ha optado por una rudimentaria solución: que los asalariados apunten en papel y a bolígrafo la entrada y salida para dejar constancia de las horas trabajadas.

Un ganadero cuida de su rebaño de ovejas. EFEAGRO/Pexel.Un ganadero cuida de su rebaño de ovejas. EFEAGRO/Pexel.

Así lo han señalado a Efeagro organizaciones agrarias y representantes del sector agrícola y ganadero, que han coincidido en señalar que la aplicación de esta normativa -vigente desde marzo- no era necesaria y genera “dificultades” en una actividad cuya jornada depende en gran medida de factores externos, como las condiciones meteorológicas o los desplazamientos.

Las grandes campañas agrícolas que se desarrollen a partir del próximo otoño e invierno serán la prueba de fuego para ver la viabilidad de aplicar esta norma a pie de campo.

En el sector se preguntan, por ejemplo, qué pasará aquellos días en los que los jornaleros no puedan salir a recoger si está lloviendo: ¿Cómo “fichar” ese día que no se trabaja?

Una solución parecen haber encontrado en la empresa murciana Agromark, dedicada a la producción y venta de brócoli y coliflor, en la que si los empleados no pueden salir al campo, trabajan dentro del almacén terminando de preparar pedidos.

Según su consejero delegado, Nacho Domenech, la empresa cuenta actualmente con un millar de trabajadores dedicados a la recolección y es cada operario el que “ficha” en un papel, documento que a posteriori el jefe de cada cuadrilla lleva al departamento de Recursos Humanos para su registro electrónico.

Especifidades que añaden complejidad

Dentro del sector ganadero, es el extensivo el que plantea más dificultades al desarrollarse a la intemperie, y un ejemplo de ello será la próxima montanera, la época en la que el cerdo ibérico se alimenta de bellota en las dehesas.

Los criadores han mostrado su preocupación ante las dudas que surgen sobre cómo cumplir con la normativa, ya que en la montanera un operario puede ir a primera hora de la mañana y a última de la tarde a una explotación -pero entre medias realiza otras actividades-, en la que no suele haber lugar para registrar la jornada.

En este sentido, fuentes del sector del cerdo ibérico han considerado que el Gobierno tendría que haber tenido en cuenta “las peculiaridades de ciertos tipos de trabajo”.

Imagen de un jornalero bebiendo agua en una viña. EFE/Raquel Manzanares

Desde la organización agraria Asaja, su director, Juan José Álvarez, ha incidido en esas dificultades que conlleva fichar en el campo no sólo por depender de la meteorología, sino también por las circunstancias de la producción.

Estas peculiaridades hacen que esta actividad sea “distinta a la de una oficina”, y ha citado como ejemplo trabajadores que a diario tienen que desplazarse entre explotaciones alejadas una de la otra.

Sin problemas con las horas extra

Asaja, de hecho, está recogiendo incidencias y se las trasladarán próximamente al Ministerio de Trabajo, al que piden mayor flexibilidad.

Álvarez ha calificado de innecesaria esta ley, ya que en su opinión en el campo “no había problemas de pago o compensación de horas extra“.

El responsable del área de Relaciones Laborales de la organización agraria COAG, Eduardo López, ha confirmado que el control de horarios se suele realizar mediante listados en papel con los nombres y apellidos de cada empleado junto a las horas trabajadas, y añade que es una práctica generalizada en el sector.

Ha apuntado que el registro es más fácil en una ganadería intensiva que extensiva, por estar concentrada y bajo techo, mientras que en el caso de la agricultura la dificultad aumenta si hay varias explotaciones a las que desplazarse.

López también ha considerado prescindible esta normativa, ya que “por lo general en el campo se echan pocas horas extra” al día dado el esfuerzo físico que acarrea.

La vicesecretaria general de UPA, Montse Cortiñas, ha corroborado que los afiliados a esta organización están apuntando en papel las horas de trabajo, pero considera que cumplir con la norma es “un lío” y se notará aún más en las grandes campañas agrícolas.

Cortiñas ha destacado las dificultades en el registro porque hay operarios que van directamente a las parcelas a trabajar, y allí no hay dónde hacerlo.

Al igual que Asaja y COAG, desde UPA afirman que en la agricultura familiar a la que representan las horas extra se pagan, por lo que tampoco ven necesario su registro.

Publicado en: Agricultura
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