CONSUMO ALIMENTACIÓN

Pese a la caída en ventas, el pan sigue en la dieta durante la cuarentena

En medio de las restricciones impuestas por el estado de alarma, los panaderos, pese a la caída de las ventas sufrida en este sector, ven cómo todavía quedan clientes que no pueden evitar hacer algo tan rutinario como ir a comprar el pan para su consumo diario.

Un despacho de pan. Efeagro/Xoán Rey 
Un despacho de pan. Efeagro/Xoán Rey

Este gusto por el pan lo muestra el crecimiento de las ventas que han experimentado establecimientos como las cadenas Santagloria o L’0brador, donde la comercialización de sus principales productos como el Pan Santagloria o la Hogaza Clásica, han aumentado un 3 %.

“En nuestras tiendas Santagloria hemos detectado un incremento exponencial en el consumo de pan”, enfatiza a Efeagro la directora de Marketing y Comunicación de Foodbox, Reyes Giménez, grupo que opera las cadenas Santagloria, MásQmenos, Taberna del Volapié y L’Obrador.

Hasta ahora, estas dos cadenas mantienen solo 30 locales abiertos entre la provincia de Barcelona, Palma de Mallorca y Andorra la Vella, habiendo tenido que cerrar en el resto de localidades -cuando antes de la cuarentena sumaban entre ambos cerca de 90 establecimientos-.

El crecimiento en ventas puntuales también lo ha vivido la cadena Levaduramadre, pero en su caso fue en los días previos a la declaración del estado de alarma.

“Los días previos la gente tenía muchos nervios y compró de forma compulsiva y se incrementaron las ventas esencialmente. Sí que es verdad que ahora la tendencia de esta última semana es de prudencia. Hay menos clientes pero el ticket medio es más alto”, explica el gerente de la compañía, Moncho López.

Pese a este aparente aumento, las ventas “cada día caen respecto al día anterior” y ahora se encuentran con que sus registros están casi un 30 % por debajo de las cifras previas a la declaración del estado de alarma.

Imagen de un trabajador en elaborando productos de panadería. EFE/Xoán Rey

Los que acuden a sus establecimientos compran principalmente magdalenas, pan y productos de primera necesidad “sin grandes lujos”.
¿Por qué la gente sigue yendo a la panadería?, Moncho López considera que es porque el ser humano es de costumbres con el pan como un acompañamiento base en cualquier comida.

Además, “en casi todas las tiendas se establece un vínculo muy directo entre vendedor y cliente porque el pan se compra muchas veces. El tú a tú sigue siendo super importante y por eso merece la pena salir de casa” para muchos clientes que pueden verse agobiados por la cuarentena, valora.

Por otra parte, Forn de la Rambla, una reconocida panadería artesana de Vilanova i la Geltrú, en Cataluña, ha visto cómo sus ventas han caído en la primera semana un 60 % y ahora están haciendo la mitad de producción.

“Al principio, antes del estado de alarma, la gente compró mucho”, pero “dejó de venderse muy de golpe y para nosotros es un problema. No podemos ajustar la producción”, explica el dueño, Martí Alemany.

“Hemos perdido ventas y clientes pero el que es más fiel y cercano viene” y los compradores de otras localidades “han pasado de venir cada día a hacerlo dos días a la semana”, alega.

Sin embargo, los cambios de patrón en la compra de pan le han llevado algunos días a no producir todo el pan necesario, en otros le sobró dos sacos de producto y en alguna ocasión incluso tuvo que tirar seis sacos.

“Quien trabaja natural, está trabajando con dos días de anterioridad. Para el pan del sábado lo tengo que saber el jueves y se juntó mucho el tema de hasta que te adaptas pasan muchos días. No se ajusta la producción, es muy complicado”, explica el panadero.

El presidente de la Confederación Española de Panadería, Pastelería, Bollería y Afines (Ceoppan), Andreu Llagués, recuerda que la panadería “es una necesidad, una imagen de que si hay pan, que es un alimento pleno, hace que el ciudadano se sienta completado”.

Pese a la fidelidad de algunos consumidores, el sector “lo está pasando muy mal”, recuerda el presidente de Ceoppan, porque no solamente viven de la tienda; también han visto cómo sus ventas a restaurantes son nulas y las panaderías que estaban cerca de escuelas, oficinas y centros educativos o incluso en pueblos han visto desaparecer sus clientes.

Por ello, piden más ayudas del Estado para que les faciliten aplicar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) totales, ya que, por ser establecimientos que pueden estar abiertos durante la cuarentena, les exigen condiciones más duras que a otros negocios. EFEAGRO

Publicado en: Alimentación y Bebidas
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