CAMPAÑA INSTITUCIONAL

La patronal del vapeo reacciona: La campaña antitabaco de Sanidad genera alarmismo

Uno de cada dos estudiantes de entre 14 y 18 años ha probado alguna vez el cigarrillo electrónico, lo que constata el aumento del consumo.

Cigarrillos electrónicos en un establecimiento comercial. Foto: EFEAGRO/ Concha RubioCigarrillos electrónicos en un establecimiento comercial. Foto: EFEAGRO/ Concha Rubio

La Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV) cree que la campaña lanzada por el Ministerio de Sanidad con el lema #elTabacoAtayMata “genera confusión y alarmismo” por equipar el vapeo con fumar.

Según la última encuesta “Estudes” del Ministerio de Sanidad -con la que se apoyó la presentación ayer de la campaña-, uno de cada dos estudiantes de entre 14 y 18 años ha probado alguna vez el cigarrillo electrónico, lo que constata el aumento del consumo.

La UPEV ha asegurado en un comunicado que “apoya el esfuerzo del Ministerio de Sanidad por alejar a los menores del vapeo” con esta campaña, pero considera que confunde a la sociedad en cuanto a los efectos en la salud “al equiparar el vapeo con fumar”, y “contribuye a la desinformación”.

“La intención de Sanidad es buena, pero se equivoca en la forma, pues lanzar una campaña de concienciación tratando a todos los productos de la misma manera genera confusión y alarma, y no parece la forma más efectiva de lograr sus objetivos”, ha insistido esta patronal, una de las dos que existen en el sector.

En su opinión, “el cigarrillo electrónico es un producto completamente distinto al tabaco convencional, sus componentes son diferentes y no generan combustión”. Esta diferenciación, ha añadido, se fija “claramente” en la normativa, tanto en la Unión Europea como en España; de ahí que a su juicio no tenga sentido aplicar las mismas normas a diferentes productos.

Ha resaltado que los vaporizadores personales están sometidos a una “estricta vigilancia” y regulados en España, y “se protege a los menores prohibiéndoles su uso”.

Un hombre fuma un cigarrillo electrónico por la calle. EFE/JUSTIN LANE

En esta línea, ha añadido que, pese a que en España los menores de edad no usan diariamente cigarrillos electrónicos y la venta a menores está estrictamente prohibida, UPEV como sector responsable inició el año pasado la campaña “ningún menor vapeando”. Con ella quieren que los más jóvenes tomen conciencia de los peligros del consumo de un producto que no es inocuo y que “UPEV promueve sólo para adultos fumadores”.

En el ámbito comunitario, los defensores de esta práctica han lanzado una campaña que incluye una iniciativa ciudadana con el nombre -Vaping is NOT Tobacco-, de la Iniciativa de los Ciudadanos Europeos (ECI, por sus siglas en inglés), que exige “una regulación de vapeo más inteligente”.

La petición, enviada por vía digital y que promueven organizaciones y empresas de Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Irlanda, la República Checa, Reino Unido y Rumanía, se lanzó en febrero y, de momento, tiene algo más de 39.000 firmas (200 de España) del millón que se han propuesto conseguir en un año.

Las grandes tabaqueras libran una lucha cada vez más encarnizada en el mercado mundial por posicionarse en un segmento hoy pequeño pero pujante, el de los “productos de nueva generación” alternativos al cigarrillo.

Vapeadores y dispositivos electrónicos que calientan pero no queman el tabaco son los protagonistas de este combate protagonizado por los cuatro grandes de esta industria: Philip Morris, BAT, JTI e Imperial Tobacco (dueña de la española Altadis).

Contra esta última se dirigía la denuncia que presentó Nofumadores.org el 26 de agosto contra la publicidad en marquesinas del vapeador blu que, según esta organización, comete “una infracción muy grave de la Ley del Tabaco, al realizar una publicidad indirecta del acto de fumar”.

La campaña

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, ha presentado la campaña institucional contra el tabaco, un hábito que en España causa más de 52.000 muertes al año y cuyo consumo ha aumentado, sobre todo en las mujeres, hasta duplicarse la mortalidad por cáncer de pulmón en las últimas dos décadas.

Y ayer apuntó que “el consumo del tabaco no está centrado en un único tipo de producto. (…) Se requiere una actualización de la normativa que dé respuesta a este nuevo travestismo del consumo del tabaco” al mostrar su preocupación por el auge que estos productos tienen entre la población más joven.
En este sentido, señaló que a medida que aparecen nuevas formas de fumar hay que “dar respuesta con la legislación” para proteger la salud, ya que “estos productos también son un riesgo”. Por ello, el Ministerio lleva un tiempo trabajando, junto a la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea, para hacer frente y prevenir estas nuevas circunstancias con una legislación adaptada.

Son productos adictivos y peligrosos

Ha incidido en que las nuevas formas de consumir tabaco o nicotina (cigarrillo electrónico, vapeador o pipa de agua) también generan adicción y son peligrosos, a pesar de que la industria los presenta de una manera atractiva que hace pensar, sobre todo a los más jóvenes, que no son perjudiciales. Hoy el Ministerio de Sanidad presentará su primera campaña para alertar precisamente de los riesgos que tiene para la salud el uso de estos nuevos productos.

El objetivo de esta iniciativa, que estará enfocada a la población más joven, será “eliminar falsos mitos y creencias erróneas” y advertir de las consecuencias de consumir estos nuevos formatos.
Carcedo reconoció la necesidad de adoptar medidas para que el consumo de tabaco vuelva a mostrar una senda descendente, ya que se detectan repuntes y el tabaquismo es un problema “gravísimo de salud pública” que causa cada año alrededor de 50.000 muertes evitables y prematuras.
Se está registrando un “incremento muy preocupante” del consumo de tabaco entre la población joven y, según la ministra, estas nuevas formas de fumar son una vía de entrada a la adicción.

Publicado en: Empresas
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