UNA CRÓNICA DESDE MECHRA BELKSIRI

Mujeres del campo marroquí buscan una oportunidad en la fresa española

Cerca de 13.000 mujeres, en su mayoría procedentes del deprimido medio rural marroquí, hacen cola esta semana en cinco localidades de Marruecos con la esperanza de conseguir un trabajo como temporeras en la cosecha de la fresa en Huelva, en el sur de España.

Imagen de archivo de la campaña de fresa en Huelva. Foto: EFE ARCHIVO/ Julián Pérez
Imagen de archivo de la campaña de fresa en Huelva. Foto: EFE ARCHIVO/ Julián Pérez

Durante unos cinco meses, estas “freseras” vivirán en un país desconocido para muchas de ellas, se separarán de sus hijos y realizarán un trabajo de gran exigencia física con un objetivo en mente: ganar el máximo dinero posible para, a su regreso a Marruecos, ayudar a mantener sus familias.
La operación de selección, coordinada por las administraciones española y marroquí, se desarrolla simultáneamente en Uxda, Agadir, Mequinez, Marrakech y Mechra Belksiri, un pueblo de 30.000 habitantes a medio camino entre Rabat y Tánger que es el punto de reclutamiento más concurrido; esta mañana, unas 800 mujeres se enfrentaron a los últimos trámites del proceso.
Mechra Belksiri es uno de los principales centros comarcales del Gharb, una región agrícola del noroeste de Marruecos repleta de aldeas dispersas y en la que las oportunidades para prosperar económicamente no abundan.
De hecho, muchas mujeres de la zona (fértil y con un clima similar al del sur de la Península Ibérica) están empleadas en el sector agrícola, pero las condiciones laborales a las que aspiran en España superan a las que ofrece su tierra natal.

Los “requisitos”

“Mi amiga suele trabajar en la recogida de fresas y siempre me habla de ello, por eso me he animado a ir”, dijo a Efe Saadiya, que vivirá su primera experiencia al otro lado del Estrecho y pretende permanecer en España dos o tres meses “y volver después con mis hijos”.

El último no es un detalle nimio: para garantizar el arraigo y regreso a Marruecos de las “freseras” una vez terminada la temporada, se les exige que estén casadas y tengan hijos menores de 14 años a su cargo.

“El primer año que fui (a España) tenía dos hijos pequeños. Me quedé allí cinco meses. Al principio me resultó difícil, pero en mi segundo, tercer y cuarto año me acostumbré”, explicó Amina, una veterana de las cosechas españolas que opina que la recolección “es un buen trabajo, pero requiere trabajo y esfuerzo”.
Las 13.000 candidatas a un puesto de “fresera” fueron preseleccionadas por la agencia nacional de empleo de Marruecos (ANAPEC), y esta semana se entrevistan en los cinco puntos marroquíes con representantes de las cinco asociaciones empresariales de Huelva que participan en la operación para obtener su visto bueno definitivo.
En Mechra Belksiri, numerosas mujeres que no figuraban en las listas de ANAPEC intentaron colarse en el edificio administrativo en el que se realizaban las entrevistas, contribuyendo a las largas colas que se formaron desde las ocho de la mañana.

Trámites en Marruecos. Foto: EFE / Juan Vargas.

Trámites en Marruecos. Foto: EFE / Juan Vargas.

Las cifras y las jornales

10.914 temporeras serán seleccionadas para trabajar en la cosecha de la fresa por primera vez, y se unirán a las 7.137 que repiten de años anteriores. Según explicó a Efe José Luis Díaz, representante de la asociación agraria ASAJA-Huelva, las “freseras” marroquíes se acogen al convenio colectivo del sector en la provincia, que fija un sueldo diario de unos 40 euros por una jornada de seis horas y media.
Díaz señaló que los agricultores tienen cierta preferencia por las temporeras de Marruecos porque “son estupendas y rinden bastante”, al tiempo que subrayó su disciplina.
En cuanto al perfil de empleada que se busca, Díaz indicó que incluye a mujeres de “entre 20 y 40 años, como mucho 45” que estén en una condición física adecuada para la recolección de la fresa: así, se descarta a las candidatas “demasiado gruesas” porque tendrán difícil pasar varias horas agachadas en el campo.
La experiencia previa también se tiene en cuenta, y las manos de una mujer que ha trabajado en el campo hablan por sí solas. En Mechra Belksiri, son multitud; la que no ha cosechado en Marruecos probablemente lo haya hecho en la campiña andaluza o en la huerta murciana.
Es el caso de Aisha, que ha recogido de todo (“lechuga, alcachofa, brócoli”, dice en un tímido castellano) en enclaves del Levante español como Alicante, Cartagena o Torre-Pacheco.

El viaje

A partir de la semana que viene, las temporeras “repetidoras” comenzarán a desplazarse a España. Serán transportadas a Tánger en autobús, cruzarán el Estrecho en ferry y, desde Tarifa, serán trasladadas a sus destinos definitivos.
Las últimas en regresar a Marruecos lo harán en julio, cuando concluya la temporada de frutos rojos, que también incluye la frambuesa y el arándano. Podrán, en ese momento, disfrutar de una doble alegría; reencontrarse con sus familias y hacerlo, además, con el bolsillo lleno.

Publicado en: Agricultura
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