UE-MERCOSUR

El acuerdo UE-Mercosur seduce a la industria pero inquieta al agricultor español

El principio de acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur suscita en España sensaciones contrapuestas aunque industria y sector productor sí coinciden en que existe incertidumbre alrededor del futuro de este pacto, lo que genera dudas sobre su concreción.

Botes de aceitunas de mesa procedentes de España. Efeagro/Cedida por ExtendaBotes de aceitunas de mesa procedentes de España. Efeagro/Cedida por Extenda

El principio de acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur suscita en España sensaciones contrapuestas: mientras que la industria alimentaria destaca las opciones que abriría para el sector, despierta reticencias entre agricultores y ganaderos.
Así lo explican a Efeagro fuentes de la industria y de las cooperativas y organizaciones agrarias, que sí coinciden en que existe incertidumbre alrededor del futuro de este pacto, lo que genera dudas sobre su concreción.
“Para nosotros, como manufacturados, Mercosur representa un gran mercado. Hay una apetencia clarísima por productos envasados europeos y más concretamente españoles”, resalta en declaraciones a Efeagro el representante de la patronal de la industria alimentaria española (FIAB) en el Consejo Económico y Social Europeo (CESE), Josep Puxeu.

El directivo reconoce que hay producciones “sensibles” para España en el marco de este acuerdo, como la carne de vacuno o los zumos concentrados, aunque en su opinión en esos casos la clave pasa “por buscar elementos de reciprocidad y transitoriedad”.
“Por temas culturales y de lengua, pero también porque no quedan tantos mercados abiertos, lo necesitamos. Es de las pocas zonas del mundo donde podemos seguir realizando este tipo de acuerdos”, dice.
Puxeu reclama que la UE “deje de mirarse el ombligo” y “aproveche las únicas opciones que le quedan en el ámbito del comercio mundial”, en alusión al consenso en la región Asia-Pacífico.

“El acuerdo UE-Mercosur es el único que tenemos a la vista. Estaba encarrilado pero hay países muy reticentes, entre ellos Austria y Países Bajos, y a ello se suman los problemas en el ámbito social y ambiental. Pero no puede imposibilitar que sigamos avanzando, se está calculando el coste que tendría el acuerdo, pero nadie calcula lo que nos supondría no firmarlo”, advierte.

Opinión del sector agrario

Desde las Cooperativas Agro-alimentarias, por su parte, han virado desde una posición más o menos neutra sobre el acuerdo a ser cada vez más escépticos respecto a los beneficios para el primario.

Lo señala el director de los Servicios Técnicos y Relaciones UE-Internacional de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Gabriel Trenzado, quien cree que “puede tener un impacto negativo” en “determinadas” producciones y que lo que van conociendo les gusta “cada vez menos”.
Así, ya han constatado que los alimentos españoles que más se podrían beneficiar (aceite de oliva o aceituna de mesa) tendrán “periodos de incorporación” al pacto “bastante más amplios” que otros procedentes de los países del Mercosur, que “entrarían prácticamente libres de aranceles desde el principio”.

Y aboga por la reciprocidad: “Queremos que los alimentos que se importen sigan el mismo modelo productivo que hay en la UE porque, si no, gozarían de una ventaja competitiva mayor”.
Trenzado apunta a la “falta de transparencia” en el proceso negociador, porque “no se conocen detalles como tiempos de incorporación, liberalizaciones o requisitos sobre sostenibilidad”, y precisa que carne de vacuno, arroz y zumo de naranja españoles serán de los más afectados por este acuerdo cuando entre en vigor.

Puerto de Vigo. EFE/SALVADOR SAS

Mercancía apilada en un puerto español. Efeagro/Salvador Sas

El director de relaciones internacionales de Asaja, Ignacio López, avisa de que los intereses para España y la UE fuera del sector agrario son “muy fuertes”.
Por eso, cree que en materia agroalimentaria la posición es “más defensiva que ofensiva” con los países del Mercosur, y eso que España “no sería el país más afectado”.
López, quien indica que “aparentemente” las negociaciones están “bastante paradas” y avisa de que dentro de la UE hay “reticencia” a la firma final por parte de “algunos gobiernos y parlamentos”, no tiene “muy claro qué pasará al final” con el acuerdo.

Reconoce que en el campo hay “miedo” a convertirse en “moneda de cambio” para beneficiar a otro tipo de producciones comunitarias y piden también “los mismos estándares” para los alimentos que lleguen de esa parte del mundo: están “a favor” del libre comercio pero “bien regulado, ordenado y recíproco” porque “si no, no hay una competencia real”.
Y señala también que serán la carne de vacuno, algunos cítricos y los zumos los mas perjudicados, pero ve posibilidades para los productos de calidad amparados con sellos como las DO

Contrarios al acuerdo

Por parte de la organización agraria COAG, su director técnico, José Luis Miguel, lo tiene claro: “Siempre nos hemos opuesto” al acuerdo porque “para el sector agrario -español y comunitario- no hay prácticamente ninguna ventaja”.
Hay que “tener en cuenta” que los países que forman el Mercosur son “de los mayores productores del mundo y producen bajo unos estándares que no tienen nada que ver con la UE”, añade.
En su opinión es una “competencia muy desleal”, por lo que espera que finalmente no se ratifique, algo que ve posible porque “cada vez hay más reticencias por parte de los países y partidos”.

En este sentido, pide “algo de racionalidad” para que la UE “no abra sus puertas” a estos alimentos que “ponen en peligro el mercado interior”, y resalta que “ya se importa mucho” desde el Mercosur como “soja o cereales”.
Para Miguel, Argentina y Brasil son los países a los que hay que mostrar más atención, ya que hacen de Mercosur una de las “grandes despensas del mundo”.

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