LAS CLAVES DEL TRATADO

Mercosur, un reto para la agroalimentación europea… y española

El acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea (UE) y el bloque de Mercosur supone un desafío para la agroalimentación europea en general -futura PAC incluida- y española particular.

Las exportaciones de soja en 2026 estarán dominadas por Brasil y Estados Unidos Foto: EFE ARCHIVO/ Cézaro De LucaLas exportaciones de soja en 2026 estarán dominadas por Brasil y Estados Unidos Foto: EFE ARCHIVO/ Cézaro De Luca

El acuerdo con Mercosur -una oportunidad para algunos, un desafío para todos- marcará el futuro de las exportaciones y coincidirá con una nueva programación de la Política Agraria Común (PAC), que ya encara las dificultades derivadas del Brexit.

El contexto

En un contento de guerra comercial entre Estados Unidos y China, la Unión Europa se ha erigido como garante de un comercio internacional basado en reglas internacionales. Y en ese camino ha firmado este acuerdo con el bloque de Mercosur, el quinto en importancia del planeta.
Se produce después de otros acuerdos, como el firmado con Canadá o Japón. Y se superpone a otros que han quedado en el “olvido” como el Tratado Transatlántico de Libre Comercio (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea, que cosechó muchos titulares hace años y ambas partes consideran “irresucitable”. Así lo confirmó en su última visita a España la todavía comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom.

Los “mercados” afectados

Mercosur, según su propia definición, es el Mercado Común del Sur, un proceso de integración regional instituido inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En fases posteriores se han incorporado Venezuela y Bolivia, ésta última en proceso de adhesión.
Son 264 millones de consumidores, 55 de ellos de habla hispana.
Por el otro lado está la Unión Europea, el Viejo Continente que comenzó a integrarse después del desastre de la Segunda Guerra Mundial. Hoy día aún aglutina 28 países y tiene grandes retos como la inminente salida del Reino Unido, quizá de forma abrupta. Hay cinco países en proceso de “transponer” (o incorporar) la legislación de la UE al Derecho nacional: Albania, Macedonia, Montenegro, Serbia y Turquía.

Los tiempos

Tras 20 años de negociaciones, UE y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) lograron concluir en junio un amplio acuerdo de asociación que incluye el diálogo político, la cooperación y el libre comercio.

En estos momentos, el acuerdo entra en un proceso de ratificación en el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales para que pueda entrar en vigor. Según las estimaciones oficiales, se tardará entre dos años y dos años y medio en culminar estos trámites. Y posteriormente se abordarán los periodos de transición que se estipularán por sectores. La media, según el Gobierno español, será de unos diez años.

Las tasas

De mantenerse el actual nivel de intercambio comercial agroalimentario con los países del Mercosur, los exportadores españoles ahorrarían cien millones de euros en tasas. Son los datos que apuntó el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en funciones, Luis Planas, en su reciente comparecencia para abordar esta asunto en el Congreso de los Diputados.

Tan sólo la balanza comercial alimentaria es de 2.800 millones de deficitaria. Y las tasas son del 28 % para los lácteos, del 20 % para chocolates y pastelería, el 35 % para bebidas espirituosas, el 27 % de vinos y asciende hasta el 55 % en el caso de alimentos como los melocotones en conserva.
El ahorro anual para el conjunto de los exportadores europeos asciende a más de 4.000 millones de euros, según datos de la propia Comisión.

Los sectores

En su comparecencia en el Congreso, el ministro desgranó cómo afectará este acuerdo a diferentes sectores, entre ellos, los siguientes:

ACEITE

Según Planas, este es un sector donde el potencial ofensivo es “muy importante”, existen riesgos limitados, aunque habrá qeu trabajar en defender las “normas técnicas” con las que se clasifican los aceites.

VACUNO DE CARNE

Es el considerado como sector “más sensible” y el que ha suscitado más debate, sobre todo desde Francia e Irlanda. En España, el Gobierno llama a desarrollar nuevas vías de respuesta, especialmente para fomentar el consumo y las producciones de calidad. Otro aspecto que subrayó el ministro es el efecto en los precios de los cereales que sirven de base para la alimentación animal.

Unos ejemplares de vacuno que se exhiben en la Feria Internacional para la Producción Animal Figan. EFE/Javier Cebollada

Unos ejemplares de vacuno. EFE/Javier Cebollada

AVÍCOLA DE CARNE

“Es difícil pensar que va a suponer un desequilibrio”, dijo el ministro, al tratarse de un sector “muy competitivo que ha sabido adaptarse”.

PRODUCTOS LÁCTEOS

“Nuestro interés ofensivo es claro”, apuntó Planas, quien abogó por orientarlo a la producción de yogures, quesos y postres.

CÍTRICOS

Frente a los malos augurios por parte de los productores, el ministro recordó que España es líder en esta producción y que hay que trabajar para mantener esta situación.

VINO

Brasil se perfila como un mercado interesante para los vinos españoles que tienen que buscar otras salidas después del “bréxit”.

A modo de colofón y de resumen de una sesión que duró más de cuatro horas, el ministro lo definió en una sola frase: “Mercosur es probablemente el mayor reto desde el punto de vista comercial que tiene la UE y España juega un papel clave”.

Publicado en: Agricultura
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