LEGISLACIÓN

Menos consumo pero más consciente: la norma de calidad de pan cumple tres años

Hace tres años que el Consejo de Ministros aprobó la norma de calidad de pan, una medida que modernizó su legislación para adaptarla al nuevo consumidor que en este tiempo no ha respondido con un incremento del consumo, pero sí con más preocupación y atención por la calidad del producto.

Imagen de unos panes. Efeagro/PexelsImagen de unos panes. Efeagro/Pexels

Cada español compra de media 30,38 kilos de pan al año, lo que supone una caída anual del 8,3 %, según el último dato del panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
«En términos cuantitativos no vamos a comer más pan, pero sí se come uno de mejor calidad» gracias al «boom» del pan artesano y de las «boutiques» de este alimento en grandes ciudades, reconoce a Efeagro el director general de Alimentación del MAPA, José Miguel Herrero.
Indica que esta normativa vino a «regular y ordenar» un sector que estaba creciendo mucho desde la oferta y también desde la demanda, con un consumidor que tenía «más interés» por este alimento y que contaba con una norma «muy anticuada».
Entre sus principales medidas, hacer más claras las «definiciones y el etiquetado» del pan, una realidad que ha supuesto «un antes y un después», añade, pues «al estar todo mejor regulado es más fácil establecer el control».

Selección de diferentes tipos de pan. Efeagro/ MAPA

Son las comunidades autónomas las competentes en esta materia, incide, por lo que no hay datos globales de cuántos controles y denuncias se han hecho desde la entrada en vigor de esta norma.

El sector aplaude su funcionamiento

La patronal de la industria de la panadería considera que el resultado de la aplicación de esta norma ha sido «positivo», según subraya a Efeagro la directora de Normativa Alimentaria de la Asociación Española de Industria de la Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), Silvia Martín.

A su juicio, los objetivos de la mejora de la competitividad de los operadores en este mercado y favorecer la innovación para atender las nuevas demandas de los consumidores se han cumplido.

«La norma de calidad del pan supuso la actualización de una normativa de 35 años para ofrecer las máximas garantías a los consumidores con definiciones más claras y con medidas innovadoras para incentivar el consumo como la fiscalidad positiva», recuerdan desde la patronal.

Por su parte, el presidente de la Confederación Española de Panadería, Pastelería, Bollería y Afines (Ceoppan), Eduardo Villar, subraya que su organización estuvo en la negociación de esta norma que es la «más avanzada» en Europa «en muchos aspectos».
Después de tres años, explica, se está trabajando en que las comunidades autónomas, competentes en la materia, apliquen la normativa y en adoptar medidas para favorecer el consumo, especialmente entre los más jóvenes.
En cuanto a la reducción de la sal a 18 gramos de sal por kilo de harina, la última medida de la norma en aplicación desde hace unos días, asegura que la «panadería española se ha adaptado perfectamente» y se está cumpliendo.

El mejor panadero del mundo pide que se cumpla la norma

El español Domi Vélez ostenta el título del mejor panadero del mundo; desde su experiencia echa de menos el cumplimiento de la misma en materias como la masa madre y los integrales.
La cuestión, apunta, es que «no hay nadie que la haga cumplir» porque los inspectores de Sanidad de las comunidades autónomas «no tienen la capacidad» para saber cómo se hace el pan.
También está preocupado por los costes que conlleva su aplicación, porque «al final, al artesano se le está cargando con muchos análisis que puede sostener la industria alimentaria con sus departamentos de I+D+i pero que el panadero no puede realizar y tiene que contratar a alguna empresa».
«Fue una ley con muchas lagunas y que se puede mejorar, pero lo primero que hay que hacer es que se cumpla», resume.

El problema del consumo de pan: los jóvenes en el objetivo

Para el mejor panadero del mundo, el problema del consumo de pan «va en consonancia» con el «juicio» que se ha elaborado al producto y que ha dañado la reputación del mismo.
«Toca hacer de abogado defensor del pan, aliarse con los nutricionistas para hacer llegar que un pan bien elaborado y bien fermentado no tienen por qué sentar mal ni engordar», apunta.
Llegar a los jóvenes resulta «fundamental», a través de los canales de comunicación que más usan como las redes sociales como Instagram o con campañas de comunicación «bien dirigidas» para rejuvenecer la imagen del pan.
Precisamente, tras el parón de la pandemia, esta semana se ha vuelto a poner en marcha la campaña «Buenos días con pan«, una iniciativa que recorrerá España con diferentes acciones para promocionar el consumo de este alimento entre los niños de 6 a 12 años.

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