CIUDADES ALIMENTACIÓN

El Mediterráneo resuena en las capitales españolas de alimentación sostenible

En 2017 fue el turno de Valencia y este año es Barcelona la Capital mundial de la alimentación sostenible, epicentro de una iniciativa global protagonizada por ciudades que reconoce así el valor del modelo mediterráneo.

Mercabarna, uno de los principales centros alimentarios mayoristas del mundo. Efeagro/Alejandro GarcíaMercabarna, uno de los principales centros alimentarios mayoristas del mundo. Efeagro/Alejandro García

Más de 200 ciudades están adheridas al llamado Pacto de Milán de política alimentaria urbana, nacido en 2015 a raíz de la Exposición Universal que se celebró en esa localidad italiana.

Al igual que hicieran Valencia y otras ciudades elegidas en ediciones pasadas, Barcelona es la encargada de organizar el próximo octubre el foro global del pacto, esta vez con vistas a mejorar la resiliencia para afrontar la emergencia climática.

A eso se suman los más de 90 proyectos e iniciativas que buscan fomentar la alimentación sostenible durante 2021 y dejar una huella más duradera en la capital catalana.

“Somos una ciudad en la que la cultura mediterránea está en todos los niveles. Barcelona es un centro de creación del discurso de la cultura alimentaria muy potente”, asegura a Efeagro el comisionado de Economía Social, Desarrollo Local y Política Alimentaria del Ayuntamiento de Barcelona, Álvaro Porro.

La oferta de Barcelona

Los mercados municipales, los restaurantes de referencia, los centros de investigación, el tejido asociativo, los huertos comunitarios, el parque agrario de proximidad, las cooperativas y los comedores escolares ecológicos son parte de su ecosistema.

Mercado de La Boquería en Barcelona. Efeagro/Quique García

Mercado de La Boquería en Barcelona. Efeagro/Quique García

Porro señala que pretenden dar un “giro económico” hacia un nuevo modelo de alimentación sostenible, comenzando por “aumentar las posibilidades” de sus 40 mercados municipales, que reciben más de 60 millones de visitas anuales.

La hostelería, que tanto ha sufrido por la pandemia, puede también contribuir a la evolución cultural y apoyar, junto a los mayoristas, a los pequeños y medianos productores locales en la comercialización de sus productos, a juicio del comisionado.

Otras de las actuaciones previstas por el consistorio están vinculadas a la lucha contra las desigualdades sociales en el acceso a la alimentación.

Para eso se quiere impulsar la pedagogía y la revisión de los menús en las escuelas, así como las compras públicas y las actividades culturales y de comunicación, especialmente en el segundo semestre del año.

Porro destaca, además, el interés de Barcelona por construir con otros actores una estrategia alimentaria local e integrarse en “el grupo de ciudades que quiere liderar el cambio” a escala internacional.

La huerta valenciana

En ese grupo también quiere estar Valencia, que se ha propuesto fomentar la compra pública de alimentos para que, “si hay que servir un zumo de naranja en un comedor escolar, este sea de la comarca o de la provincia”, afirma el concejal de Agricultura, Alimentación Sostenible y Huerta del ayuntamiento, Alejandro Ramón.

“Valencia no tiene nada que inventar en el sentido del espacio productivo”, ya que dentro de la misma ciudad y en los alrededores se producen frutas y hortalizas propias de la huerta valenciana, añade Ramón a Efeagro.

Subraya los esfuerzos por luchar contra el cambio climático, “acortando los canales de comercialización y reduciendo la huella de carbono”, y defiende los mercados de venta directa para facilitar la compra a los pequeños productores sin intermediarios.

Varios trabajadores de la huerta valenciana en Alboraia (Valencia). Efeagro/Ana Escobar

Varios trabajadores de la huerta valenciana en Alboraia (Valencia). Efeagro/Ana Escobar

La que fuera capital mundial de alimentación sostenible hace cuatro años aprovechó ese contexto para crear el primer Consejo Alimentario de España, un órgano de participación local en el que cualquier ciudadano puede dar su opinión y hacer propuestas en el ámbito alimentario.

Cultura mediterránea

Otra iniciativa que fructificó fue el Centro Mundial de Valencia para la Alimentación Urbana Sostenible (Cemas), puesto en marcha en 2019 con el impulso del ayuntamiento y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Su director, Vicente Domingo, sostiene que la difusión del Pacto de Milán ayudó a consolidar el espíritu de Valencia como exponente de la dieta mediterránea y abrió la puerta a que Barcelona siguiera ese camino.

“La excelencia de la dieta mediterránea emerge enseguida. Se trata de un patrimonio cultural vinculado a la alimentación y, cuando Barcelona se postuló, hubo consenso en mantener el flujo de la dieta mediterránea como proyección hacia el mundo”, asegura a Efeagro.

Domingo anima a implicar a la ciudadanía para repensar los sistemas alimentarios y tomar conciencia de dónde procede la comida, con el fin de participar en esos procesos y hacerlos más sostenibles.

Una reflexión para tener en cuenta cuando más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, un porcentaje que llegará a casi el 70 % en 2050, fecha en la que -además- está previsto que los habitantes urbanos consuman el 70 % de los suministros totales de alimentos, según datos de la ONU.

Etiquetado con: , ,
Publicado en: Alimentación
(1 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

EFE VINOS

Viñedos de Bodegas Muga. Foto: G.Mena
BODEGAS MUGA ATRAE 20.000 "ENOTURISTAS" AL AÑO

Un paseo en globo por viñedos riojanos