ALIMENTACIÓN TENDENCIAS

La forma de comprar influye claramente en la producción de envases, según Gil (Ainia)

El consumidor condiciona la producción de los envases alimentarios con sus decisiones de compra y en el futuro lo hará más, según el técnico de la línea de envases del centro tecnológico Ainia Luis Gil, quien no ha dudado en afirmar que la sustitución del plástico por el cartón “va a ir a más”.

Departamento de envases de Ainia. Efeagro/AiniaDepartamento de envases de Ainia. Efeagro/Ainia

La normativa tanto europea como española apuestan abiertamente por una reducción de los envases en todos los eslabones de la cadena alimentaria, por su sostenibilidad medioambiental y por mejorar el porcentaje de reciclado, lo que se traducirá en una mayor carga impositiva para el plástico y su prohibición para algunos alimentos.

Subida de los precios de las materias primas

De forma coyuntural y en línea con la subida de los precios globales de la energía y de otros productos y servicios, la industria envasadora y la agroalimentaria sufren en estos meses subidas muy importantes de los precios e incluso escasez de plástico, cartón, vidrio o del dióxido de carbono que se utiliza para los de atmósfera modificada (ATM) por su efecto antimicrobiano.

Para Gil, “posiblemente una vez pasada esta campaña de Navidad, en enero o en febrero, las cosas volverán a su estatus”.
En los últimos años, las empresas han hecho “un esfuerzo muy fuerte para disminuir la cantidad de material de las botellas de refrescos o de aceite”, pero a la vez se ha extendido la oferta de “sobreenvasados“, como las galletas o magdalenas empaquetadas que a su vez se envuelven por grupos o de forma individual”, ha comentado.

Aunque desde hace años existe una corriente internacional que se posiciona en contra de los envases, en el “paréntesis” de la pandemia, la demanda de los alimentos empaquetados aumentó por dar una sensación de mayor seguridad alimentaria, pese a que “distintos estudios han constatado que la venta a granel no ha sido un factor de contagio del coronavirus”, ha apuntado.

A su juicio, “el consumidor español no es consciente de lo que supone un envase”, ya que “recibe muchos impactos informativos que a veces no sabe analizar”, y también, según reflejan diferentes trabajos, “tiene mucha confusión entre lo que es biodegradable, reciclable o compostable”.

Mujer de más de 45  años, la que más recicla

“Aún no todos saben dónde echar los residuos de envase, a qué tipo de contenedor, y tienen dudas de dónde depositar uno manchado o los tapones de botella”, ha lamentado no sin antes indicar que, “paradójicamente, la gente que está más implicada en el reciclaje es la 45 años o más y básicamente mujeres”.

Departamento de envases de Ainia. Efeagro/Ainia

A esta franja de edad ha sumado la de los menores de 15 años, gracias a la incorporación del conocimiento sobre la gestión de residuos” en los contenidos escolares.

Para este experto, “en el futuro el envase alimentario irá muy ligado a cómo evolucione el consumidor y sus tendencias de vida”: dependerá, por ejemplo, de si busca rapidez y se va al lineal o hace cola en la carnicería o la pescadería” y a la ampliación de su conocimiento sobre reciclado, que con tecnologías como los códigos QR o aplicaciones pueden mejorar sustancialmente.

También, al desarrollo normativo que se haga sobre su producción, utilización y gestión del residuo, de la que ahora se estudia regular el reciclado químico, que permitiría que muchos materiales plásticos -no solo el PET como hasta ahora- puedan tener un segundo uso al poder ser aptos para estar en contacto con los alimentos.

Sostenibilidad, factor clave

En el futuro -ha añadido- “la sostenibilidad va a ser un factor clave en el envasado” y el envase alimentario se postulará como un “reclamo o un elemento de márketing más importante” de la industria alimentaria para que el consumidor se decante por su producto.

Las tendencias en Europa, que ya están condicionadas por la directiva que ha prohibido el plástico de un solo uso en productos como las pajitas para beber, pasa por la producción de bioplásticos a partir de subproductos de alimentos o por los materiales compostables y reciclables para las monodosis de alimentos.

Cadenas de reparto de comida a domicilio también están ya “resideñando y repensando sus envases” para hacerlos más sostenibles.

Líneas de investigación

En el Ainia, ha apuntado, hay varias líneas de investigación para su producción de biopolímeros a partir de restos de zumos; remolacha; residuos sólidos urbanos; restos de poda, cáscara de frutos secos y huesos o de suero láctico de queso para envasar ese mismo producto.

Ha detallado que los últimos resultados de la línea de investigación que llevan a cabo junto a la Universidad Jaume I de Alicante para la fabricación de cápsulas de café biodegradables con polihidroxialcanoato (PHA) -un biopolímero que también se usa ya en implantes médicos- arroja que tarda dos años en descomponerse en el mar sin perjuicio para la flora y la fauna marina.
“Es importante que los consumidores tengan más información sobre lo que hay detrás de un envase para tener una visión más técnica y menos emocional” a la hora de comprar alimentos, ha concluido.

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