GASTRONOMÍA

Los Roca y los Gasol acercan la cocina sana a los jóvenes a través de cuentos

Los hermanos Joan, Jordi y Josep Roca se unirán con Pau y Marc Gasol para fomentar un estilo de vida saludable con un proyecto que busca transmitir, a través de los cuentos, la importancia de la cocina sana y el ejercicio físico entre los más jóvenes.

Imagen de archivo de Joan Roca en Madrid Fusión. Foto: EFE ARCHIVOImagen de archivo de Joan Roca en Madrid Fusión. Foto: EFE ARCHIVO

Según ha adelantado Joan Roca en una entrevista a Efeagro, se trata de un proyecto que estará bajo el paraguas de la Fundación Gasol, de la que los Roca son patronos, enfocado sobre todo a niños, “para que se tomen en serio la importancia del deporte y la alimentación”.

Roca, que hace unas semanas participó en el foro de Davos en un debate de expertos sobre cocina y Medicina, que demuestra el peso que está adquiriendo la gastronomía a nivel mundial, incide en la importancia de “lanzar mensajes con responsabilidad” desde la posición de “reconocimiento” de la que gozan los cocineros o los deportistas de referencia.

“Creo que hay mucha predisposición social y tenemos que reflejar eso con actuaciones concretas, pero para eso tenemos que ser cautos y responsables”, remarca.

Joan Roca: “La alta cocina tiene un problema peligroso que es la frivolidad”.

El reto, a su juicio, es conseguir que “el mensaje cale en serio; parece que todo el mundo sabe lo que es bueno y lo que es malo, pero hay que tomar conciencia real, y nosotros tenemos ese papel, para evitar que los más jóvenes se dejen llevar por toda la alimentación industrial que les rodea”.

“La cocina tiene ahora mismo un problema peligroso que es la frivolidad. Estamos empezando a ser prensa amarilla y eso es complicado porque difumina los mensajes que lanzamos. Pero esto es fruto de la sociedad cambiante en la que vivimos”, afirma.

Para Roca, el “boom” de los programas de televisión sobre cocina, “que en algunas ocasiones se ha tachado de superficial”, tiene una lectura positiva que es “hacer entender a la sociedad el trabajo profesional que hay detrás de la cocina”.

“Siempre habrá un discurso más elitista, pero yo veo la vertiente positiva”, subraya Roca, que abandera una cocina basada en la tradición y en el entorno.

Aunque “El Celler de Can Roca” es creatividad y vanguardia, su cocina es un ejemplo de cómo el arte y la innovación no están reñidos con la tradición.

El que ha sido el primer restaurante del mundo -según la lista de los “50 Best”, en la que ahora ocupa la segunda posición, detrás de “Noma”- bebe directamente de la cocina de su madre, la de “Can Roca”, donde los hermanos crecieron y soñaron con la cocina que han conseguido levantar, puerta con puerta con el restaurante familiar.

Cocina mediterránea, renovada

“Nuestra cocina es muy sofisticada, muy de vanguardia y comprometida con la creatividad, y al mismo tiempo arrastra ese bagaje cultural, histórico y tradicional de una cocina muy rica, la catalana, que es una síntesis del Mediterráneo”, comenta.

Una definición que explica su éxito, “al haber conseguido seducir a la gran crítica internacional con una cocina tradicional, reconvertida en algo distinto, pero que tiene mucho del entorno”.

Quizá un dato que refleje este hecho es que “El Celler” recibe un 40 % de comensales de la zona, algo “muy raro en un restaurante de alta cocina”, según Roca, “ya que normalmente los porcentajes de clientela internacional se disparan, porque los locales no siempre consiguen entender la conexión con el entorno”.

Una cocina que ha cambiado mucho con el periplo que los hermanos emprendieron el pasado verano por el continente americano, un proyecto social financiado por BBVA que ha quedado reflejado en el documental “Cooking Up a Tribute”, proyectado en la Berlinale.

“Nosotros habíamos dicho siempre que no queríamos abrir otro ‘Celler’ en otro lugar del mundo, porque no podemos estar en Girona y a la vez en Qatar o en Hong Kong. Respetamos mucho a los compañeros que lo hacen, pero nosotros no sabemos. Lo que sí podíamos hacer era cerrar unas semanas y cocinar fuera. Esto ha sido una experiencia increíble”, afirma.

Con parada en escuelas de Houston, Dallas, Monterrey, Bogotá y Lima, entre otras ciudades, este viaje ha llevado a los Roca no solo a compartir su cocina con jóvenes de esos países, sino a visitar mercados, productores de café o de “papas”, y cocineros con los que se han “abierto la mente y logrado inspiración para la creatividad”.

También descubrir que el aguacate es palta en América Latina o el boniato, camote, una diversidad que se refleja en el documental.

El resultado son platos que ya se sirven en El Celler y que recrean paisajes como las líneas de Nazca de Perú o sabores limeños en un postre, una prueba de que “la cocina puede servir para contar viajes” como este, con e

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