LOBO IBÉRICO

La amenaza del lobo, un sinvivir de efectos psíquicos y económicos para el ganadero español

Efectos psicológicos y pérdidas económicas son el peaje que pagan los ganaderos afectados por los ataques de lobos, según cuentan a Efeagro varios testimonios de afectados que apuestan por una convivencia lobo y ganadería pero con planes de gestión que pasan por la caza controlada de la especie.

Agricultores protestan en Valladolid contra la protección del lobo. Efeagro/AsajaAgricultores protestan en Valladolid contra la protección del lobo. Efeagro/Asaja

La semana pasada más de medio millar de afectados protagonizó una protesta presencial en Madrid frente a la sede del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para pedirle a la ministra Teresa Ribera que pare la Orden que prohibirá la caza del cánido desde el próximo mes de septiembre.
“No podemos convivir (con el lobo) como lo estamos haciendo ahora. Psicológicamente te hunde y te agota económicamente”.
Así se expresa a Efeagro la ganadera asturiana Mercedes Cruzado que gestiona junto a su marido una explotación de vacuno de carne con 140 reses en Grandas de Salime y que ha sufrido varios ataques de lobo en los últimos años en los que incluso los cánidos mataron a vacas novillas.

La ganadera Mercedes Cruzado en su explotación. Efeagro/M.C.

Se ha criado en el campo pero cuando era una niña ver un lobo “era noticia” por los pocos que poblaban la zona, algo que comenzó a cambiar a finales de los años 90 cuando la especie comenzó a expandirse.
Ahora, asegura, pueden avistarse incluso en municipios de costa “y se oyen hasta de día”.
Por eso, es contraria a la posible prohibición de su caza y se queja al Ministerio para la Transición Ecológica de que estén desarrollando políticas “a espaldas del sector, con desconocimiento absoluto de la realidad y no se dignan a venir”.
Las administraciones “piensan” que con “pagar tarde y mal” los siniestros “se soluciona pero la solución pasa por controles efectivos” del lobo porque “no hablamos de exterminar sino de hacer un control poblacional”.

Un testimonio similar ofrece el ganadero zamorano de ovino de leche Miguel Ángel Marcos quien, a sus 46 años, afirma que no recuerda la presencia de lobos cuando era niño.
El lobo “se ha ido repoblando” y “extendiéndose por otras zonas” y “a nosotros, los ganaderos, cada vez nos produce más destrozos”.
En su caso, han sufrido cuatro ataques en los últimos 10 años y el último de ellos fue el peor porque los lobos mataron incluso a ocho carneros mientras que 61 ovejas y corderos murieron asfixiados amontonados huyendo del depredador en una nave en la que entró.
Las indemnizaciones las ve escasas porque “no cubren abortos” que se producen tras los ataques o los animales que no se mueran en los siete días posteriores al ataque.
Miguel Ángel ha calculado unos “25.000-30.000 euros en pérdidas” en ese último ataque con gastos que “no están recogidos en ningún seguro”.
Cree que si el Miteco prohíbe finalmente la caza del lobo, se incentivará el furtivismo porque “no nos pueden quitar el pan”.

Carlos Quintela tiene ganado vacuno de carne en extensivo en Lalín (Pontevedra) y hace frente a ataques de este cánido desde hace nueve años, sufriendo “hasta siete en un año”.
Se queja asimismo de las indemnizaciones porque al final “te deniegan muchas por tonterías” aparte de que los pagos “no cubren el precio de lonja”.

El ganadero Carlos Quintela con su ganado vacuno en Lalín. Efeagro/C.Q.

A la “pérdida económica y la impotencia de ver tu ganado atacado”, se suma la afección anímica y el “trauma” porque son animales “que cuidas a diario con todo el amor”.
“En mi cabaña, perder un ternero es como si un funcionario perdiese un salario”, remarca.

En Navas de San Antonio (Segovia), el ganadero de vacuno de carne José Antonio García es otro de los afectados porque los ataques a los terneros “se han ido de las manos desde hace dos años”.
En 2020, se le reconoció el siniestro de una quincena de terneros muertos en varios ataques aunque otros desaparecieron y, al no poder darse el parte, no los cobró.

Ganado vacuno del ganadero segoviano José Antonio García. Efeagro/J.A.G.

El precio medio de venta de un ternero está en “600-700 euros” y si lo matan con “15-20 días te pagan 380 euros”.
Al Miteco le reclama que “si tuviera que vivir de la ganadería, no sería esa su opinión” sobre el lobo.
Otro de los problemas de los que avisa es el peligro que suponen los ataques para la seguridad vial porque en su zona se han dado varios casos de vacas que, huyendo de los cánidos, se han quedado en mitad de las carreteras y en vías de tren.

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