LEY RIDER

La “Ley Rider” abre interrogantes en el sector del “delivery” en España

La controvertida “Ley Rider” aprobada por el Gobierno nace para poner fin al empleo de trabajadores autónomos por parte de las plataformas de reparto a domicilio, un hito que no obstante abre también nuevos interrogantes sobre el futuro de un sector en pleno apogeo.

Una protesta de 'riders'. Efeagro/J.L. CereijidoUna protesta de "riders". Efeagro/J.L. Cereijido

Pese a haber sido consensuada por el Ministerio de Trabajo con sindicatos y patronal, la norma nace con la oposición de la mayoría de las principales empresas del mundo del “delivery” -como Deliveroo, Glovo o Ubereats- y de grupos de repartidores pro-autónomos, que cuestionan los beneficios del nuevo modelo.

También ha recibido críticas de los repartidores anti-autónomos agrupados en entidades como “Riders x Derechos”, que iniciaron el proceso al empezar a denunciar estas prácticas hace casi un lustro -cuando el sector se encontraba en fase embrionaria- y que ahora ven insuficiente la ley.

Aunque parten de posturas diametralmente opuestas y el cruce de acusaciones entre unos y otros es tónica habitual, también tienen puntos en común, y de hecho todos coinciden en que convertirse en asalariados no significa “per se” no tener un empleo precario.

¿Temporalidad?

En este nuevo escenario legal, las plataformas manejan tres posibilidades, según explican a Efeagro fuentes del sector: meter en plantilla a los repartidores, subcontratarlos a través de empresas terceras o dejar en manos de cada restaurante la responsabilidad de contratarlos y limitar sus servicios a la gestión de los pedidos, pero no al envío.

Un repartidor de Glovo. Efeagro/Marta Pérez

Un repartidor de Glovo. Efeagro/Marta Pérez

Un ejemplo es el caso de Just Eat, el único de los grandes operadores a favor de la ley -no contaba con autónomos- y que utiliza un modelo mixto en el que combina las tres alternativas.

Repartidores “anti” y “pro” autónomos han recordado en los últimos meses que grandes cadenas de restauración ya cuentan con sus propias flotas para el envío de comida a domicilio y, según la experiencia de sus compañeros, las condiciones tampoco son las ideales.

El uso de contratos temporales en estas compañías ha sido censurado a lo largo de los años por los sindicatos, aunque no deja de ser una fórmula legal que facilita a la empresa reforzar el servicio únicamente en las franjas de mayor demanda, una cuestión clave en un sector como el del “delivery”, donde existen horas punta y horas valle en función de los pedidos.

¿Menos repartidores?

Otro interrogante abierto es cuál será el impacto en el número de repartidores; las plataformas calculan que en España el colectivo está formado por unos 30.000 “riders” y hablan de que entre 15.000 y 23.000 -entre un 50 y un 75 %- podrían ver en riesgo su empleo.

Sus cálculos se basan en una extrapolación a partir de los datos recogidos por Ubereats en Ginebra (Suiza), donde se aplicó una medida similar y según la compañía sus pedidos cayeron un 30 % por “el efecto combinado de la falta de repartidores disponibles, el incremento de los precios y el empeoramiento del servicio”.

En este ámbito también surgen dudas por la existencia de un número indeterminado de personas extranjeras sin permiso de trabajo que se dedicaban al reparto de comida a domicilio como forma de conseguir ingresos, “alquilando” la cuenta de otros colaboradores de las plataformas que sí tienen papeles en regla.

Se trata de una práctica irregular -cuya importancia según las plataformas no es relevante, aunque otras fuentes apuntan que los casos se cuentan por miles- y que podría tener los días contados con el cambio regulatorio, ya que cada “rider” pasará a tener horarios fijos y el control presumiblemente será mayor.

¿Cómo afectará al negocio del envío a domicilio?

El “delivery” vive un momento de explosión, ha disparado su crecimiento en España desde que irrumpió la pandemia por la covid-19 y los estudios de mercado reflejan que el número de pedidos no ha decaído de momento pese al levantamiento de algunas restricciones.

Fuentes del sector confirman el impacto reputacional sufrido por las plataformas debido a estos años de polémicas, juicios, sanciones y manifestaciones, lo que también es motivo de preocupación entre las empresas que utilizan sus servicios, sobre todo en la restauración.

Entre los bares y restaurantes, varias voces ya abogan públicamente por aprovechar este nuevo contexto para mejorar la imagen del envío a domicilio y descartan que la obligación de contratar a los repartidores suponga el fin de una actividad cada vez más relevante para los ingresos de los hosteleros.

Plataformas como Glovo o Deliveroo ya han trasladado que su continuidad en España no está en cuestión, aunque falta ver cómo lo harán para ser rentables en un negocio en el que la mayoría de los operadores todavía no consiguen beneficios.

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