EN GUADALAJARA

La lavanda impulsa el desarrollo agrícola y turístico de La Alcarria

El color morado de extensos campos de lavanda ya no es exclusivo de la Provenza francesa, zona mundialmente conocida por el cultivo de esta planta aromática de la que se obtienen esencias para elaborar perfumes o cosméticos. Guadalajara se suma a este tono.

Imagen de un campo de lavanda. Foto: EFE/Pepe Zamora
Imagen de un campo de lavanda. Foto: EFE/Pepe Zamora

Cada año, el cultivo de lavanda ha ido relegando al de cereal y ya hay más de 2.500 hectáreas en las dos Castillas cubiertas por este manto morado, que en verano atrae, además, a miles de turistas que, como en la primavera del Jerte y sus cerezos en flor, acuden a disfrutar con el aroma y el espectáculo visual de la lavanda.

Imagen de un campo de lavanda en Guadalajara. Foto: EFE / Manuel Bruque.

Imagen de un campo de lavanda en Guadalajara. Foto: EFE / Manuel Bruque.

Pero es en la provincia Guadalajara donde este cultivo está viviendo un auténtico boom y solamente en la zona de Almadrones-Cogollor-Brihuega se cultivan alrededor de 2.000 hectáreas, lo que supone el 80 % del total cultivado de España, tal y como señala a Efe uno de los principales productores de la zona, Juan José de Lope.
El caso de Almadrones, a tan solo media hora de la capital alcarreña y a poco más de una hora de Madrid, resulta curioso y llamativo, ya que se trata de una pequeña población de Guadalajara en la que durante el invierno apenas llegan a 30 vecinos, pero en la que actualmente se cultivan 300 hectáreas de lavanda.
En toda Castilla-La Mancha, en apenas 10 años, se ha multiplicado por 5 su producción, lo que ha convertido a esta comunidad autónoma en la principal productora de lavanda a nivel nacional.

Imagen de un turista en un campo de lavanda. Foto: EFE / Pepe Zamora.

Imagen de un turista en un campo de lavanda. Foto: EFE / Pepe Zamora.

Un cultivo que triplica los ingresos de los cultivos tradicionales

Según Juan José de Lope, propietario de campos dedicados al cultivo de la planta en la zona de Almadrones bajo la empresa Alcarria Flora, este aumento se debe a que “los agricultores intentan buscar incrementar sus ingresos y este cultivo que triplica y cuadruplica los ingresos que tienen los cultivos  tradicionales de los cereales”. En una de las zonas de España con mayor éxodo rural, estas plantaciones contribuyen a frenar la despoblación, ya que, además de por el incremento del turismo en los meses de verano, “por cada 100 hectáreas de lavanda, se generan un 6 o 7 empleos durante todo el año”, lo que está ayuda a que la población de la zona “no se vaya a la ciudad”, destaca el empresario agrícola.
El espliego, nombre castellano con el que siempre se ha conocido a la planta en esta zona de la Alcarria, ofrece en julio su momento de máxima floración, cuando los campos de alrededor de este pequeño municipio de Guadalajara se transforman en un mar de tonos azulados y violetas y arranca el proceso de recolección.
Pero como explica el agricultor, actualmente sus usos se han extendido de la industria de la perfumería, y también se utiliza para la alimentación, tanto humana como animal, en cosmética y para la higiene personal en jabones, champús, geles de ducha y para productos de limpieza.
Aunque la producción ha aumentado en los últimos años, en Guadalajara existe una larga tradición del cultivo de lavanda, porque desde los años 60 y 70, “cuando el cultivo del espliego se realizaba en los montes”, esta zona de la Alcarria “ya era reconocida internacionalmente por sus aceites esenciales”, subraya De Lope. Algo que confirma Lorena Tirado, una de las socias de Jardín de la Alcarria, otra de las destilerías y campos de lavanda de la zona, en este caso en Brihuega.

Visitas a destilerías

En su caso, desde 2007 se retomó este cultivo que compatibilizan con el cereal y desde hace unos cuatro años organizan visitas guiadas a la destilería y los campos en julio empujados por el aumento de turistas que visitan la zona para ver la floración. “Nosotros no somos partidarios de favorecer el turismo porque llegan muchas personas en poco tiempo y falta mucho civismo, dañando parte de los cultivos y con las consiguientes pérdidas. Pero visto el atractivo decidimos seguir el refrán de ‘si no puedes con el enemigo, únete a él’ y abrimos nuestras instalaciones en este mes”, explica Tirado, quien señala que cuenta con una pequeña tienda de jabones y demás productos cosméticos, todos ellos de lavanda.
Algo que también se puede encontrar en el centro de Brihuega que durante este mes se engalana con una decoración propia de lavanda y una completa programación que incluye mercado, visitas guiadas, talleres o conciertos donde el pasado año pasaron cerca de 20.000 turistas.
Según Juan José de Lope, visitar los campos en los meses de verano, “es un espectáculo para la vista y el olfato” y el marco perfecto para la celebración de grandes eventos al aire libre, como conciertos, que también se complementan con una oferta gastronómica.
De este modo, agricultura y turismo se dan la mano para tratar de frenar la despoblación que afecta a esta provincia, una de las que forman la “España vaciada“.

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