Día de la Gente de Mar, este viernes

Jóvenes con tradición familiar asumen la supervivencia de la pesca española

El Día de la Gente de Mar, este viernes, es una llamada a los Gobiernos a garantizar un futuro para los que trabajan a bordo y a realzar su importancia social. En España y en la Unión Europea (UE) hacen falta jóvenes para asegurar el porvenir de la pesca, la actividad económica marina más antigua.

Rubén Arego, pescador en Castellón. Efeagro/Rubén AregoRubén Arego, pescador en Castellón. Efeagro/Rubén Arego

El relevo generacional en la pesca requiere apoyos políticos y económicos para asegurar el futuro de la actividad marina con más pasado, y se ha convertido en un reto apremiante que en España asumen principalmente jóvenes con tradición familiar.

El Día de la Gente de Mar, que conmemora este viernes la Organización Marítima Internacional (OMI), es una llamada a los Gobiernos a garantizar un “futuro justo” para los que trabajan a bordo y a realzar su importancia social, pero en España y en la Unión Europea (UE) la escasez de jóvenes compromete ese porvenir.

A bordo de los 81.000 buques de la flota comunitaria (8.839 españoles), entre un 20 % y un 23 % de los pescadores activos tienen menos de 34 años, según un informe del Parlamento Europeo.

La comisión de Pesca de la Eurocámara alerta en dicho informe de la falta de interés de los jóvenes por la actividad y aboga por reforzar las ayudas para mejorar las condiciones laborales, la formación o la seguridad para hacer atractivo el sector, cuya supervivencia, de forma sostenible, es crucial para el suministro de alimentos.

Manuela Leal, patrona mayor de la cofradía de pescadores de Conil de la Frontera (Cádiz), en el Atlántico, y Rubén Arego, sexta generación de una familia dedicada al mar en El Grao de Castellón, en el Mediterráneo, ejemplifican a los jóvenes que sí han elegido afrontar ese relevo.

 

La herencia marinera marca la vocación

 

Leal y Arego coinciden en que su vocación vino desde la infancia y reconocen, en entrevistas telefónicas con Efeagro desde sus respectivos puertos, que es difícil ver embarques de jóvenes de orígenes ajenos a la pesca, por la dureza del oficio y por la falta de visibilidad.

 

Manuela Leal, patrona mayor de la cofradía de pescadores de Conil, Cádiz. Efeagro/Manuela Leal

Arego tiene 23 años, pertenece a una familia de armadores que opera con dos barcos de cerco que suman 21 tripulantes, y que por la noche y de madrugada capturan boquerón y sardina.

Involucrado en el mar desde pequeño, estudió un módulo superior de formación profesional como patrón de altura y mecánico naval, perfiles que escasean en el litoral español.

Defiende su forma de vida, que “lleva en la sangre” pero admite que es un mundo algo cerrado en cuanto a puestos de trabajo, si un joven no procede del entorno pesquero, aunque tenga las titulaciones.

En la misma línea, Leal afirma que en su puerto todos los embarcados de su generación se conocen desde que tenían 10 o 12 años, jugaban en el muelle y poco a poco empezaron a ayudar a sus padres en sus ratos libres.

Para cubrir la demanda de personal, Arego opina que las administraciones deberían “visibilizar más” que hay empleos libres y favorecer que la gente los vea como salida.

 

Contribución a la economía costera

 

Leal, hija y nieta de pescadores, tiene 40 años y ejerce como armadora de un barco artesanal de palangre de fondo, además de presidir la cofradía de Conil, que engloba a 50 barcos.

“Es un trabajo sacrificado, vocacional, pero bonito; yo digo que también hay mucha gente que no se dedica a la pesca y después tiene un barco de deporte y le gusta salir a pescar”, añade Leal, quien estudió un módulo de grado medio en acuicultura y también ha trabajado en piscifactorías.

“La economía que mueve la pesca es bastante grande. No se debería perder”, según Leal, quien no obstante opina que una de las razones de la falta de relevo es que los salarios no son fijos, sino “a la parte”, es decir, dependientes de que el navío salga a faenar.

Sobre la presencia de las mujeres en la mar, menciona los problemas de horarios y de conciliación para las que son madres.

Respecto a los caladeros, Arego recuerda desde el Mediterráneo que hace unos tres años se notó una cierta mejoría, pero no se capturan las mismas cantidades que cuando empezó a navegar, y recalca que los pescadores son “los primeros” que quieren combatir el cambio climático y la escasez de peces.

Rubén Arego, pescador en Castellón. Efeagro/Rubén Arego

 

En Conil, explica Leal, la cofradía tiene como proyecto prioritario la participación en la creación de la reserva marina de interés pesquero de la zona y también programa actividades con escolares, para poner en valor la profesión y fomentar el consumo de pescado.

Sugiere una reducción de la burocracia para los títulos y “para todo”, pues, opina, es uno de los mayores frenos a los potenciales nuevos marineros

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Publicado en: Pesca
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