SEGURIDAD ALIMENTARIA

La industria pide no “demonizar” los conservantes, garantía de seguridad alimentaria

La industria de los fabricantes de conservantes defiende su papel a la hora de garantizar la seguridad alimentaria y prolongar la vida útil de los alimentos, por lo que piden que no se “demonicen” estas sustancias que, recuerdan, están reguladas por las normativas europeas.

Información en varias etiquetas. Efeagro / LRSInformación en varias etiquetas. Efeagro / LRS

Fuentes del sector consultadas por Efeagro resaltan que gracias a los conservantes se pueden comprar en los supermercados productos de todas las partes del mundo y con una vida útil que sería difícil de obtener si no contuvieran estas sustancias, además de eliminar la aparición de bacterias patógenas peligrosas para la salud humana.

Están regulados por las normativas europeas para que no se incluyan sustancias que puedan ser dañinas para las personas y también para que no se implementen en cantidades inadecuadas.

No debe confundirse tampoco la inocuidad de estos aditivos alimentarios -siempre que se apliquen de acuerdo a las normativas- con la presencia de otros ingredientes como el alto contenido de grasas y sales u otros aditivos -que pueden no ser necesarios para el consumo de un producto- en los popularmente llamados “ultraprocesados”, a los que se suele ver como un único concepto.

La Asociación de Fabricantes y Comerciantes de Aditivos y Complementos Alimentarios (AFCA) insiste en que “en Europa no sólo no hay ningún conservante autorizado en usos en los que no se haya demostrado que los beneficios de su uso superan con mucho a los posibles inconvenientes, sino que no se aprueban nuevos conservadores salvo que se demuestre que cubren una necesidad real”.

Una clienta mira pizzas refrigeradas en un supermercado. Efeagro/DIA

Enrique Guillamón, vocal de la Junta Directiva de AFCA, explica a Efeagro que “sin los conservadores, mantener la oferta actual de alimentos sería absolutamente imposible dadas las dudas y dificultades que aún tiene el uso de otros métodos de control microbiano”, y asegura que “la demonización” que el consumidor está haciendo de estas sustancias “carece de sentido”.

Recuerda además que pedir que se reduzcan los conservantes en ciertos productos implica otra clase de procesos también polemizados, como los alimentos irradiados o “el uso de ciertos conservantes naturales y no considerados aditivos (al carecer de número E) que en muchas ocasiones no han sido convenientemente evaluados por las agencias de seguridad alimentaria”, defiende.

La catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona, Carmen Vidal, también vicepresidenta de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria (Sesal) y presidenta del comité científico de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, insiste en que los conservantes “son seguros” y que hay una normativa sobre el uso de estas sustancias “enorme”, así como controles.

Y no han de confundirse con los contaminantes, que entran de manera accidental en los productos alimentarios.

Insiste en este tema por el caso del estabilizante E410 (un aditivo alimentario), apto para su uso en alimentación, pero que las autoridades vieron que en algunos helados, entre otros alimentos, contenía óxido de etileno, dañino para la salud; por lo que aboga por informarse para diferenciar cada situación.

Asimismo, recuerda que, pese a la “mala percepción” que puedan generar ante algunos consumidores, los conservantes son “de las sustancias más seguras que existen“, avaladas por estudios realizados por organizaciones internacionales, y consumidos en las cantidades autorizadas a los fabricantes no son un riesgo para la salud.

No son necesarios para el organismo pero son necesarios para los alimentos” si se quiere “mantener el estilo de vida al que estamos acostumbrados”, recalca la catedrática, con compras de comida más espaciadas en el tiempo y con menos tiempo para preparar platos con materias primas en casa.

Resume que a la hora de valorar un producto hay que hacer “un balance riesgo-beneficio” y ser conscientes del rol que juegan a la hora de garantizar la seguridad alimentaria, aunque, si alguien quiere eliminar estos productos de su dieta, siempre puede apostar por preparar sus platos en casa con materias primas, aunque eso implique más tiempo en la cocina.

Más allá de las preferencias de cada consumidor, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destaca que, si están presentes en un producto, han de ser identificados en la lista de ingredientes.

Reconoce que la industria alimentaria investiga y desarrolla nuevas fórmulas y técnicas de conservación que permiten minimizar el uso de conservantes, por lo que es normal ver más productos en las tiendas de alimentación que indican que no llevan conservantes.

Sin embargo, hace hincapié en “muchos casos” en los que estas etiquetas que indican “sin conservantes” es engañoso, “bien porque el producto no lo ha llevado nunca, o porque sugiere que es más ‘natural’, y si bien no contiene conservantes incluye otro tipo de aditivos en la lista de ingredientes”.

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