NORMATIVA

Guerra de precios y ausencia de sanciones frenan las aceiteras irrellenables

La guerra de precios por copar el nicho de mercado de los envases de aceite de oliva irrellenables y la ausencia de controles y sanciones frenan el avance de los formatos “inviolables”. Es así casi dos años después de la normativa gubernamental en este ámbito, según fuentes del sector.

El aceite de oliva es lo que más cae. Foto:  Foto: J.J.RÍOSEl aceite de oliva es lo que más cae. Foto: Foto: J.J.RÍOS

El Real Decreto que entró en vigor en enero de 2014 obligaba a sustituir las aceiteras rellenables que se ponían a disposición de los clientes en las mesas y barras de los establecimientos de la hostelería, restauración y cátering, por un envase etiquetado y de tapón inviolable, siempre que el producto sea un aceite de oliva. Es decir, virgen extra, virgen o mezcla de virgen con refinado.

“Tras la aplicación de la normativa se ha desatado una guerra de precios para los envases irrellenables, de modo que la calidad del producto puesto en mesa en hostelería, bajo mi punto de vista, no ha mejorado notablemente”, afirman a Efeagro fuentes de la compañía oleícola Baeturia.

Respecto a si los restaurantes están cumpliendo las obligaciones legales, las mismas fuentes creen que, “en general, se está cumpliendo, aunque se observa bastante relajación en la aplicación por la práctica inexistencia de sanciones por su incumplimiento”.

Botellas de aceite de Jaén. EFE/José Pedrosa.

Botellas de aceite de Jaén. EFE/José Pedrosa.

Desde Dcoop, la mayor productora mundial de aceite de oliva, destacan a Efeagro que la acogida de la normativa “fue bastante positiva y creció la demanda de este tipo de envases”, pero que en la actualidad “se ha relajado esta tendencia”. A pesar de la normativa, desde Dcoop explican que “la realidad es que la mayoría de los envases siguen siendo rellenables de alguna u otra manera”. “Se echan de menos inspecciones que velen por el cumplimiento de la normativa, ya que se está demostrando que las sanciones no impiden que esta práctica se mantenga aún en muchos locales de restauración”, aseguran desde esta cooperativa andaluza.

 Más opiniones

Fuentes de Oleoestepa constatan que el mercado de los aceites en envase irrellenable ha aumentado desde la promulgación de la citada legislación, aunque consideran que “es decepcionante que el hostelero no haya entendido la normativa”, que desde su origen pretende mejorar el servicio y la calidad en los establecimientos. A su juicio, parte de la restauración ha interpretado la prohibición de los envases rellenables en términos de sobrecoste.

Estos empresarios no se plantean que el aceite debe presentarse con una buena imagen, en botellas que no puedan rellenarse una y otra vez -más aún en un país tan turístico como España- como tampoco se hace con el vino, la mantequilla o el paté, apuntan. Oleoestepa ha detectado locales que utilizan envases -que describen como “cutres” de plástico y “alegales” porque “los tapones parecen irrellenables- que pueden rellenarse con marcas piratas de dudosa calidad, es decir, la inmensa mayoría no son vírgenes extra”.  En algunos casos, “el aceite viene puesto ya desde la cocina”, donde sí están permitidas las garrafas.  Además, “no hay vigilancia para exigir el cumplimiento de la norma” y perseguir “la picaresca”, resaltan desde Oleoestepa.

El coste que supone pasar de una botella rellenable a una irrellenable supone apenas dos céntimos de euro por tostada, según Oleoestepa

“El coste que supone pasar de una botella rellenable a una irrellenable supone apenas dos céntimos de euro por tostada” para el bar o restaurante, según fuentes de esta cooperativa sevillana, que recuerda que hubo cafeterías que aprovecharon esta circunstancia para subir 10 céntimos el desayuno, incluidos los que utilizaban otras grasas como la mantequilla.  Desde este empresa animan al consumidor a que proteste y denuncie para “defender sus derechos”, porque hasta que no exija el cumplimiento de la normativa, “ancha es Castilla”.

En el lado contrario, Oleoestepa sí ha comprobado que la normativa ha permitido impulsar un nuevo segmento de negocio, ya que muchas empresas envasadoras tuvieron que crear las nuevas botellas o monodosis adaptadas a la legislación. En el caso de las botellas de 250 mililitros, las ventas de Oleoestepa crecen a un 40 – 50 % anual, detallan.

 

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