EMPRESAS RESTAURACIÓN

Foodbox facturó 90 millones en 2019 y alerta del “efecto champán” en hostelería

El grupo de restauración Foodbox cerró 2019 con un aumento de ventas del 11 %, hasta rondar los 90 millones de euros, aunque la pandemia le ha llevado a aparcar sus previsiones de crecimiento y expansión para 2020 y ya observa una desaceleración de las ventas tras recuperar la actividad en la desescalada.

El consejero delegado de FoodBox, Augusto Méndez de Lugo. Efeagro/FoodboxEl consejero delegado de FoodBox, Augusto Méndez de Lugo. Efeagro/Foodbox

“Viendo como van las cosas, esperamos terminar el año sin recuperar todas las ventas que teníamos antes de la covid-19 y también auguramos un primer trimestre de 2021 difícil (…) Es el momento de estar protegido”, explica en una entrevista con Efeagro el consejero delegado de la compañía, Augusto Méndez de Lugo.

La empresa, dueña de las marcas Santagloria, Taberna del Volapié, Papizza, MásQMenos y L’Obrador, paró casi por completo durante los meses que duró el estado de alarma, y con la desescalada ha ido reabriendo “prácticamente el 100 %” de los 180 establecimientos con los que contaba.

Para 2020 el objetivo era crecer en torno a otro 11-12 % en ventas, superar los 100 millones de facturación y continuar con la expansión, aunque por el coronavirus han decidido “ir mes a mes, sin pensar más allá, ya que los escenarios cambian cada semana”.

Ralentización

De hecho, tras retomar la actividad detectan cómo el fuerte ritmo de incremento de las ventas durante las primeras semanas se ha ralentizado hasta estabilizarse en torno al 70 % del volumen de tráfico de clientes que tenían hace un año, un “efecto champán” que amenaza con prolongarse en el tiempo y del que ya hablan muchos agentes del sector de la hostelería.

Imagen de un establecimiento de la cadena de pastelerías y cafeterías Santagloria. Efeagro/Foodbox

El teletrabajo hace que la gente se quede en casa, los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) provocan que baje la capacidad adquisitiva y a ello se suma la desaparición de rutinas como llevar a los niños al colegio“, razona Méndez de Lugo.

En su opinión, en el sector de la restauración la velocidad a la que se recuperen las ventas será clave, aunque ya augura “que mucha gente se quedará en el camino”.

“A los bares y restaurantes independientes les puede afectar porque al final tienen costes de suministros más altos, sus instrumentos son más débiles… Y entre las cadenas organizadas, les pasará lo mismo a aquellos grupos más pequeños y noveles”, advierte.

Alejarse de la guerra de precios que viene

El consejero delegado de Foodbox anticipa que se puede dar una nueva batalla por bajar precios en restauración, con las cadenas de servicio rápido como mayores beneficiadas al mantener su clientela y, al mismo tiempo, atraer a aquellos consumidores que pretenden bajar su gasto fuera del hogar por la crisis.

“Nosotros no tenemos necesidad de entrar en esa batalla, primero porque nuestros tiques medios son comedidos y segundo porque la mayoría de nuestras marcas nacieron en la anterior crisis y están preparadas, tenemos una oferta muy asequible”, defiende.

efecto champán

Interior de un Santagloria. Efeagro/Foodbox

Una de las opciones por las que está apostando el sector de forma masiva tras la covid-19 es el envío a domicilio, una opción que para Foodbox ha pasado de pesar en su facturación un 6 a un 10 % en cuestión de meses.

“Ofrecemos servicio con todas nuestras marcas, aunque estamos más enfocados con algunas que tienen más posibilidades”, detalla.

Estabilidad a nivel financiero

El grupo llegó a un acuerdo a finales de 2019 con Alantra y entidades bancarias para lograr financiación para expandirse; según Méndez de Lugo, la actual situación de liquidez es “estable” gracias a la renegociación llevada a cabo con éstos y a los créditos ICO obtenidos, que permiten a la firma “afrontar los próximos meses con tranquilidad”.

Con un 86 % de su red de establecimientos en manos de franquiciados, el consejero delegado de Foodbox admite que es previsible que personas “perjudicadas por la crisis se refugien en la hostelería”, lo que puede contribuir a encontrar más socios.

Ahí somos muy competitivos porque no exigimos inversiones elevadas“, subraya el directivo, quien recuerda que el grupo vive fundamentalmente de cobrar un porcentaje de los ingresos de sus franquiciados, por lo que en los últimos meses los ingresos cayeron casi a cero y acabaron recurriendo a un ERTE todavía parcialmente en vigor.

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