VINO CONCIERTOS

El flamenco y el vino se hermanan en Morales de Toro de la mano de Rancapino Chico

El flamenco y el vino se hermanaron este fin de semana en Morales de Toro (Zamora) de la mano del cantaor Alonso Núñez Fernández “Rancapino Chico”, una de las grandes promesas del flamenco puro.

  • Rancapino Chico en un momento del concierto. Foto: EfeagroRancapino Chico en un momento del concierto. Foto: Efeagro
  • Rancapino Chico en un momento del concierto. Foto: EfeagroRancapino Chico en un momento del concierto. Foto: Efeagro
  • El público asistente al concierto. Foto: EfeagroEl público asistente al concierto. Foto: Efeagro
  • Rancapino Chico (c), el palmero José Rubichi (i) y el tocaor Antonio Higuero. Foto: EfeagroRancapino Chico (c), el palmero José Rubichi (i) y el tocaor Antonio Higuero. Foto: Efeagro
Rancapino Chico en un momento del concierto. Foto: Efeagro

Una imponente y moderna nave de barricas, seiscientas sillas totalmente ocupadas por devotos del cante jondo y un vibrante escenario fueron testigos del primero de los tres “Conciertos de Barrica Jonda” programados por Pagos del Rey Museo del Vino, que además de bodega es un contenedor cultural de primera magnitud y un importante centro de enoturismo.

Rancapino Chico estuvo acompañado del tocaor Antonio Higuero Pazos, un brillante guitarrista miembro de la Cátedra de Flamencología de Cádiz, y de dos consagrados palmeros, uno de ellos su inseparable José Rubichi.

Los cuatro hicieron vibrar a un público entusiasta, entendido y entregado que desafió una noche fría de la meseta castellana para estar presente en este subterráneo santuario improvisado del cante andaluz más genuino y de profundo sentimiento.

Cada vez más entregado y entusiasmado con el público a medida que el concierto iba avanzando, Rancapino Chico cantó por tangos, alegrías bulerías y soleares y no dejó pasar la ocasión de homenajear a su maestro artístico y padre, Alonso Núñez “Rancapino”, así como a su madre, Juana Fernández.

Fueron noventa minutos llenos de riqueza artística, fruto de la profundidad de la voz del cantaor, de la entrega de los palmeros y de la singular destreza musical de Antonio Higuero, al que Rancapino concedió tocar una pieza en solitario que también arrancó los aplausos del público.

Natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz) y orgulloso de pertenecer a la etnia gitana, Rancapino Chico, de 31 años, es miembro de una dinastía de maestros del cante jondo, de la que además de su padre forman parte su tío Orillo del Puerto y su bisabuela Antonia García Moreno, conocida en el mundo del arte flamenco con el nombre artístico de Tía Antonia “La Obispa”.
Heredero de los cantes de Cádiz, Rancapino Chico debutó en la catedral del flamenco y de la chirigota de Chiclana, el Teatro Falla, al lado de figuras como Chano Lobato, Juan Villar y su padre, Rancapino, acompañado a la guitarra de Paco Cepero.

Además de Antonio Higuero, Rancapino Chico estuvo acompañado a lo largo de su trayectoria artística por guitarristas como Juan Habichuela, Moraito Chico y Quique Paredes, en escenarios de gran parte de la geografía española.

Solo con diez años de edad colaboró en el disco homenaje de Juan Habichuela, “Del Campo al Príncipe”, donde intervino al lado de Enrique Morente, Estrella Morente, Miguel Poveda, Rancapino, y la familia de Juan Habichuela.

Con 22 años ganó el concurso de la peña flamenca de Chiclana de la Frontera, cantando por los palos de martinetes, fandangos y bulerías y en el Teatro Moderno de esa localidad protagonizó el espectáculo “Arte y Pureza”, en el que homenajeó a Manolo Caracol y Lola Flores cantando por alegrías, tangos, fandangos y bulerías junto a la bailaora Claudia Cruz.

Los “Conciertos de Barrica Jonda de Pagos del Rey se completarán con dos más, programados para el 22 de noviembre, en el que actuarán Pepe “El Boleco” y Manuel de la Tomasa, acompañados del tocaor Antonio Carrión, y el 13 de diciembre, a cargo del cantaor Antonio Reyes y el guitarrista Diego Amaya.

Pagos del Rey Museo del Vino pertenece al grupo Félix Solís, que además de estar presente en la denominación de Toro tiene bodegas en las de Ribera del Duero y Rueda, además de su sede central en Valdepeñas (Ciudad Real), La Rioja y La Mancha.

La estructura comercial y empresarial de Félix está presente en 115 países, entre ellos China (con la creación en 1998 de Shanghai Félix Solís Winery), México (desde 2003), Francia (en Burdeos, desde 2004), Alemania (Ausburg, 2005), Japón (Tokio, 2007), Estados Unidos (Nueva York, en 2008, y Napa -California-, en 2012), Reino Unido (Canterbury, 2013), Chile (donde inició la construcción de una bodega en 2015) y Rusia (2017).

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