DESPERDICIO ALIMENTARIO

La gran distribución ha reducido a la mitad su desperdicio alimentario en siete años

La gran distribución española, que ha reducido sus desperdicios alimentarios en los últimos años, se suma a los llamamientos para evitar que la comida acabe en la basura en una semana marcada por el primer Día internacional de concienciación sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Voluntarios reparten alimentos en el comedor social social de Puente de Vallecas (Madrid). Efeagro/MariscalVoluntarios reparten alimentos en el comedor social social de Puente de Vallecas (Madrid). Efeagro/Mariscal

En España, representantes del Gobierno, la industria alimentaria, la distribución y la hostelería han participado en un encuentro organizado por la asociación de empresas de gran consumo (Aecoc), dentro de la semana dedicada a la lucha contra el desperdicio de alimentos.

Según un informe de Aecoc, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y Valora Consultores, las compañías de la gran distribución han reducido un 55 % su desperdicio alimentario en los últimos siete años, pasando de desechar 1,78 kilos de cada 100 puestos a la venta a los 0,80 kilos actuales.

La promoción de buenas prácticas destinadas a la prevención y reducción en origen del desperdicio de alimentos llega al 61,1 % de la industria y la gran distribución y un 51,39 % implementa acciones concretas con sus proveedores.

Alimentos caducados. Efeagro/Carlos Fernández

Alimentos caducados. Efeagro/Carlos Fernández

El 53 % de las empresas encuestadas declara asimismo donar sus excedentes aptos para el consumo humano a ONG’s.

En la jornada, el director general de Industria Alimentaria del MAPA, José Miguel Herrero, ha anunciado el lanzamiento de una “fuerte” campaña en medios de comunicación a lo largo de 2021 “para explicar a los españoles que en este país no podemos tirar nada”.

El director general de Aecoc, José María Bonmatí, ha destacado la buena evolución que la lucha contra el desperdicio de alimentos ha experimentado en el ámbito empresarial y ha reclamado al sector mantener la “buena línea” porque “no es momento de bajar la guardia” ya que “seguimos teniendo oportunidades de mejora”.

En esta reunión se han conocido iniciativas como la de la empresa Strategic Account Manager de CHR que está utilizando bacterias lácticas para alargar de forma natural hasta siete días la vida útil de los productos lácteos y recuperar así hasta 1,2 millones de toneladas de yogur que acabaría desperdiciado hasta 2022.

También se ha presentado el proyecto de Kellogg’s con la cervecera artesanal “Cervezas La Gardenia” con la que ésta aprovecha los desechos de “Choco Krispies” que no llegan al mercado para crear una variante de la popular cerveza “La Rosita”.

El economista jefe de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Máximo Torero, ha apostado por ampliar medidas para “hacer frente” al desperdicio y ha pedido más colaboración para “lograr una mayor coherencia y eficacia” en las acciones.

La subdirectora general de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria del MAPA, Ana Díaz, ha subrayado la importancia de la estrategia “Más alimento, menos desperdicio” para luchar contra este problema que es “una de nuestras prioridades”.

La responsable de Seguridad Alimentaria y Medio Ambiente de la Asociación de Distribuidores de Autoservicio y Supermercados (Asedas), María Martínez-Herrera, ha puesto en valor los 10 años que llevan sus asociados trabajando en este asunto, lo que ha permitido que actualmente sus asociados desperdicien entre “el 0,2 y el 1 % de lo comercializado”.

Ciudades de verde

Además, municipios de toda España han iluminado de verde algunos de sus monumentos, edificios y plazas, sumándose así a la Marea Verde, promovida por Aecoc en colaboración con la Federación Española de Municipios y otras instituciones, para concienciar sobre el combate al desperdicio alimentario.

Los distintos eslabones de la cadena están realizando esfuerzos por reducir el despilfarro con ayuda de empresas como la tecnológica Solvent, que ha creado un dispositivo que controla la temperatura de las cámaras frigoríficas en los restaurantes y avisa de posibles anomalías a través del teléfono.

Según la Federación Española de Hostelería y Restauración, los restaurantes españoles tiran a la basura unas 18.900 toneladas de comida al año solo por los cortes en la cadena de frío.

Por el lado del consumo, una encuesta difundida por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) revela que la proporción de españoles que reconocía que tiraba algo de comida de forma regular se redujo del 70 % antes de la pandemia al 32 % en el confinamiento, lo que da cuenta de una mayor concienciación.

Los hogares desperdiciaron 1.352 millones de kilos de alimentos en 2019, el 4,7 % de lo que compraron, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que lleva a cabo su estrategia “Más alimento, menos desperdicio” en su intento de valorizar los alimentos para que no acaben en la basura.

Primer día mundial

En 2019 la Asamblea General de Naciones Unidas designó el 29 de septiembre el día mundial para concienciar sobre este problema, que este año se celebra por primera vez bajo el título “Detén la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por la gente. Por el planeta”.

Coincide con un momento en el que el mundo sufre el impacto de la pandemia del coronavirus, que llevó en algunos casos a compras compulsivas por parte de los consumidores y en otros, a la falta de mercados para ciertos productores y distribuidores por la menor demanda.

En ese contexto, la ONU destaca la necesidad de transformar y reequilibrar la forma en que se producen y consumen los alimentos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pactados por la comunidad internacional en 2015, recogen que para 2030 se deberá reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo, y disminuir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro.

La ONU recalca que un consumo y una producción responsables contribuyen a luchar contra el hambre y el cambio climático, evitando que se malgasten recursos naturales, humanos y financieros, y recortando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Se calcula que el 38 % del consumo total de energía en el sistema alimentario mundial se utiliza para producir alimentos que se pierden o se desperdician.

Los países pueden mejorar hasta en un 25 % sus objetivos de reducción de emisiones, el equivalente a 12,5 gigatoneladas de dióxido de carbono cada año, actuando sobre las dietas y las pérdidas y el desperdicio de alimentos, según un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y organizaciones civiles como WWF.

Entre las recomendaciones, la FAO pide a los gobiernos crear incentivos para reducir el despilfarro; al sector privado, que reduzca sus pérdidas y done los excedentes a bancos de alimentos; y a los consumidores, que guarden bien la comida en sus casas y pongan atención a la fecha de caducidad de los productos.

 

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