GASTRONOMÍA

Los españoles desconocen el impacto ambiental de su alimentación

La población española apenas es consciente del impacto que su alimentación tiene sobre el medio ambiente y desconoce, por ejemplo, que pasando de la dieta actual habitual a la mediterránea tradicional, España no pagaría excesos de emisión de gases a la atmósfera.

Un establecimiento de alimentación madrileño. Foto: A.MartínezUn establecimiento de alimentación madrileño. Foto: A.Martínez

“Actualmente, debemos comprar derechos de emisión a otros países, algo que se evitaría si se consumiese menos carne y más alimentos de producción local que exigen menor transporte”, ha indicado a Efe el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Luis Serra.

“Sin embargo, si nos dejamos ir y comemos cada vez más comida rápida, será peor”, advierte Serra, que coordina la organización del Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública, que se celebrará en Las Palmas de Gran Canaria del 9 al 12 de noviembre y reunirá a más de 1.000 especialistas de 90 países para abordar las últimas novedades en nutrición.

A juicio del especialista, la conciencia sobre la alimentación en España se sitúa en un nivel intermedio, tanto en lo referente a la salud pública como al impacto medioambiental, y muy por debajo de los países nórdicos o de California (EEUU), “donde hay más conciencia de colectividad y de planeta”.

Los españoles están bastante concienciados sobre el reciclaje, pero muy poco sobre el impacto medioambiental que supone una dieta más carnívora o más vegetariana, y desconocen, en general, que “una dieta carnívora requiere de decenas de veces más recursos que una vegetariana, porque los animales consumen muchos vegetales”.

La población vegetariana española es únicamente del 0,2 por ciento, mientras en otros lugares como California asciende al 20 por ciento.

Uno de los principales problemas nutricionales a los que se enfrenta el primer mundo es el exceso de ingesta de calorías en relación con el gasto energético, que deriva en un acumulación de grasas, ha explicado Serra.

Sin embargo, la ingestión de menos calorías conlleva un aumento de la longevidad y una disminución en la incidencia y mortalidad por cáncer.

“Muchas patologías que derivan en muerte están relacionadas con el exceso de calorías, con excepción de los ancianos muy mayores, en los que no es tan relevante, ya que a partir de los 70 años el sobrepeso no es un factor de riesgo”, según el especialista en nutrición.

Es difícil saber exactamente cuántas calorías consume la población, ya que las respuestas que las personas dan cuando se les pregunta no son del todo fiables y hay muchos obesos que dicen comer menos de lo que realmente hacen, apunta este experto.

“Lo cierto es que el gasto energético ha disminuido mucho más que el gasto, lo que se traduce en más sobrepeso y obesidad”, asegura Serra.

En su opinión, la solución sería aumentar el gasto energético, ya que no se puede reducir mucho el número de calorías, porque de hacerlo, puede producirse un déficit de nutrientes.

Esas carencias se observan en ocasiones en lo que se denomina “hambre oculta”, que es la ingesta inadecuada de algunos micronutrientes debido a que se ingieren muchas calorías vacías pero no suficientes vitaminas, minerales y fibra, que normalmente están en alimentos integrales, frutas y verduras.

“Podemos tomar muchas calorías, azúcar y grasa en alimentos como galletas o aperitivos, que ofrecen pocos nutrientes valiosos”, indica Serra. EFEAGRO

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