EMPRESAS SIRO

Tranquilidad en la plantilla de Siro, con la actividad todavía al 60%

Los 1.700 trabajadores de Cerealto Siro en Castilla y León y sus familias respiran hoy más tranquilos tras la firma del acuerdo que permitirá mantener la actividad en las fábricas de Palencia y Zamora, todavía al 60% de su capacidad por el desabastecimiento de materias primas de las últimas semanas.

Vista general de la fábrica de Galletas Siro en Venta de Baños, este lunes. La situación es cada vez más crítica en las cuatro plantas españolasVista general de la fábrica de Galletas Siro en Venta de Baños, este lunes. La situación es cada vez más crítica en las cuatro plantas españolas de Cerealto Siro Foods tras la retirada del fondo inversor y la paralización de la actividad.- EFE

Poco a poco se va recuperando la normalidad después de los días críticos que se han vivido en todos los centros de trabajo de Cerealto Siro en Castilla y León, rescatada «in extremis» por un grupo inversor con doble músculo, el financiero de Davidson Kempner y el industrial de Afendis; la mediación del Ministerio de Industria y el tesón de los comités de empresa para negociar un plan de competitividad que ha mejorado las condiciones de partida.

«Un éxito colectivo», como calificaba la negociación la ministra de Industria, Reyes Maroto, tras la firma del acuerdo que permitirá mantener 1.700 empleos, que da certidumbre a 1.700 familias y que ha logrado, en palabras de la ministra «que el corazón de esta familia de SIRO siga latiendo» y que una parte de la España vaciada «hoy esté más tranquila» porque se les ha devuelto «la ilusión y la esperanza en el futuro».

El futuro inmediato pasa por cobrar, mañana mismo (15 de junio), las nóminas de mayo, que la empresa dejó de abonar por falta de liquidez, y por recuperar la actividad productiva que este martes se ha despertado al 60% de capacidad y que se fue ralentizando debido a la falta de materias primas en las últimas semanas, como explica a EFE el presidente del comité de empresa de Siro en Aguilar de Campoo, Alfredo Alonso.

La previsión es que la semana que viene todas las plantas estén a pleno rendimiento, al 100 por cien, y no bajar de esa cifra durante muchos días seguidos porque los almacenes se han quedado sin stock y hay que volver a llenarlos para que los clientes reciban su producto.

Exterior de la fábrica de Siro en Toro (Zamora). Efeagro/Mariam A. Montesinos

«Nunca lo habíamos visto así», reconoce Alonso, acostumbrado a ver medio millón de kilos de galletas en los almacenes de Siro Aguilar, hoy reducidos a más de la mitad.

De hecho, hasta hace dos semanas, la línea de alta capacidad de galletas de Aguilar estaba fabricando 60.000 kilos de galletas al día, en tres turnos; la de cereales trabajaba a cinco turnos, 362 días al año, -colocando a la fábrica de Aguilar entre los mayores productores de cereales de España-, y el resto de líneas de barritas y pan sin gluten (siete en total) al cien por cien de rendimiento.

“Por eso cuando se negociaba el plan de competitividad, con los recortes que se planteaban, nadie se creía que esto fuera tan mal. Hasta que se paró todo porque no teníamos materias primas para producir y la gente se dio cuenta de la realidad”, explica Alfredo Alonso.

En su opinión el problema ha sido la falta de transparencia y que la dirección de la empresa no ha sabido explicar a la plantilla la pérdida de valor añadido de sus productos y la incapacidad de generar caja para pagar la deuda acumulada de 300 millones de euros.

Lo mismo sucedió en las plantas de Venta de Baños, donde hay 900 personas dedicadas a la fabricación de galletas, berlinas, tortitas y pasta, y en Toro, con 300 trabajadores elaborando una enorme variedad de galletas y barritas, que inicialmente rechazaron el plan de competitividad y ayer firmaron un acuerdo que mejora las condiciones iniciales e incluye el compromiso de mantenimiento del 100 % de los empleos fijos y mejoras salariales.

Tras la materialización del acuerdo, todos respiran hoy más tranquilos, porque el grupo inversor, que se quedará con entorno al 75% de la multinacional ha puesto 100 millones de euros para invertir en las fábricas de Castilla y León durante los próximos 5 años, otros 50 para pagar las nóminas de los trabajadores y a los proveedores y unos 80 para pagar deuda.

En total, 230 millones de euros iniciales para sanear la empresa y salvar el empleo en Castilla y León, que han devuelto la esperanza a las tres comarcas en las que se ubican las fábricas. Sobre todo en la de Venta de Baños, donde se conservarán más de 900 empleos.

El alcalde de Venta de Baños, José María López Acero, ha valorado, en declaraciones a EFE, las mejoras sustanciales logradas con respecto al plan de competitividad inicial y sobre todo la esperanza que se abre para todo el grupo y en especial para la fábrica de galletas por la que habrá que seguir luchando para que tenga futuro más allá del plazo de dos años con que cuenta ahora.

Ahí es donde piden la implicación de la Junta de Castilla y León «para que nos eche una mano y esté al lado del ministerio y de los trabajadores porque Venta de Baños no es nada sin su fábrica de galletas» ha afirmado.

Mientras, se desconoce el destino de las fábricas que están fuera de España, en Portugal, Italia, Méjico y Reino Unido, donde trabajan cerca de 800 personas y también ha habido retrasos en el pago de las nóminas, huelgas por despidos y bajadas de producción.

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