El Valle del Duero, una experiencia de paisaje, vino y gastronomía

El río Duero traza una curva de ballesta en las inmediaciones de Sardón de Duero, se endereza pasado Quintanilla de Abajo y hace una culebrilla a tiro de piedra de Peñafiel, tres hitos en menos de treinta kilómetros donde conviven tres restaurantes con estrellas Michelin y el vino como hilván.

Más de 120 bodegas y rutas de enoturismo participan en la Feria Internacional de Enoturismo FINE que se celebra en Valladolid  en la que los vinos deMás de 120 bodegas y rutas de enoturismo participan en la Feria Internacional de Enoturismo FINE que se celebra en Valladolid en la que los vinos de Portugal son los de este año. EFE/ Nacho Gallego

«A dos horas en coche de Madrid y a una en AVE nos encontramos en el paraíso», ha explicado este martes a Efe el director general del grupo Abadía Retuerta, Enrique Valero,
Abadía Retuerta, las bodegas Arzuaga y Pago de Carraovejas, conforman «N-122 Duero Valley», un proyecto que funde turismo, vino y gastronomía.

En menos de treinta kilómetros, entre las poblaciones vallisoletanas de Sardón de Duero y Peñafiel, se alinean tres bodegas y otros tantos restaurantes con estrellas Michelín: Refectorio (Abadía Retuerta), El Taller (Arzuaga) y Ambivium (Pago de Carraovejas).

«Un mismo destino y tres personalidades», según sus palabras, configuran este proyecto que emergió durante la pandemia y ahora se promociona dentro de la tercera edición de la Feria Internacional de Enoturismo (FINE), inaugurada en Valladolid.

«Un mismo destino y tres personalidades»

Nació «gracias al covid y ha llegado con vocación de perpetuarse», ha advertido Valero, ideólogo y principal impulsor de esta iniciativa que ofrece al visitante algo más que vinos de excelente calidad «porque no se trata de vender un producto sino un valor experiencial, una auténtica vivencia de paisaje y gastronomía», ha matizado.

Viñedo de El Bierzo

Una zona de viñedos. Efeagro/Xurxo Lobato

«Se dirige principalmente a un enoturista que va a en busca y a entender lo que es un territorio», según el director general de Abadía Retuerta, una bodega y un hotel situados junto al monasterio del mismo nombre, la primera fundación en España de la orden presmostratense cuyos monjes eligieron en el siglo XII este lugar consagrado a Sancta Maria de Rivula Torta, que hace alusión al Duero que se retuerce en sus inmediaciones.

La pandemia «ha despertado un sentimiento colaborativo que todos necesitamos más allá del individualismo porque juntos seremos todos más fuertes en el sentido de la oferta», ha analizado Valero (Sevilla, 1964), quien llegó a Valladolid en 2009 como director de la bodega y, desde 2017, es el director general de Abadía Retuerta.

«La diversidad es un valor»

Si la convergencia de esfuerzos fortalece la oferta, «la diversidad es un valor» a partir de los productos que cada uno ofrece porque «la competencia amiga, sana y complementaria, es la que se da en un territorio», ha apuntado.

En el caso de los restaurantes, los matices corren a cargo de los chef Marc Segarra (Refectorio/Abadía Retuerta), Víctor Gutiérrez (El Taller/Arzuaga) y Cristóbal Muñoz (Ambivium/Pago de Carraovejas), pero siempre con el vino como punto referencial.

«Al final, el enogastroturista busca entender un territorio gracias al vino«, ha concluido Valero.

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