CORONAVIRUS CARNICERÍA

La covid-19, una lanzadera digital para el arte de cortar la carne

El coronavirus ha traído multitud de contratiempos en todos los ámbitos de la vida pero es posible buscarle un lado bueno y eso es lo que han hecho algunas carnicerías que han aprovechado la coyuntura para lanzarse a vender en la Red.

Interior de la carnicería Serlui. Efeagro/SerluiInterior de la carnicería Serlui. Efeagro/Serlui

El coronavirus ha traído multitud de contratiempos en todos los ámbitos de la vida pero es posible buscarle un lado bueno y eso es lo que han hecho algunos carniceros a los que la covid-19 les ha servido de revulsivo para lanzarse a conquistar el mundo digital con su arte de cortar la carne.

En pocos meses han pasado de no estar presentes en Internet a hacer de su uso un canal más de comercio, e incluso con webs que no se limitan a la venta, sino a dar información amplia de los productos que venden o a contar la historia de la propia carnicería, con galerías fotográficas incluidas.

Todo eso, en apenas semanas, les ha permitido dar una salto cualitativo que, de no ser por el coronavirus, quizá se hubiese postergado indefinidamente en el tiempo.

Es el caso de la carnicería madrileña Serlui, que consiguió poner en órbita su web (serlui.es y carniceriamadrid.com) en seis semanas, indica a Efeagro Luis Prieto, hermano del gerente de esta empresa y que le ayudó a ello dados sus conocimientos en la materia.
Su objetivo ha sido crear una plataforma digital que “respondiese a la información que suelen plantear” los clientes en la tienda.

A ello, se suman fichas de los productos a la venta con detalles sobre el origen de la materia prima para “buscar una experiencia parecida a la de la tienda física”.

El promotor quería una web “sencilla” que fuese “lo más operativa posible” y “no le supusiese más carga de trabajo”.
Tras las primeras semanas, los impulsores de la web están “contentos” con su funcionamiento porque las visitas y las ventas van subiendo.

Por el momento, el radio de operaciones es la Comunidad de Madrid aunque no se cierran a posibles ampliaciones futuras en provincias limítrofes.

Mostrador con productos cárnicos. Efeagro/Anice.

El salto al mundo digital ha sido más amplio porque antes incluso de lanzar la página, Prieto posicionó la tienda en Google Maps para contar con las opiniones de los clientes y geoposicionarla para los teléfonos móviles.
Prieto cuenta que reaccionaron y dieron el salto digital cuando vieron cómo una parte de la población “no quería salir de casa” durante el confinamiento.

El aterrizaje en Internet parece definitivo para Serlui y, de hecho, tras el verano quieren desarrollar acciones de marketing para impulsar el conocimiento de su web que, por cierto, seguirán llenando de contenido.

“Ya que hemos cogido esta senda, vamos a darle dinamismo a la web y también al punto físico de venta”, señala.

Rubiato Paredes

Algo parecido decidieron en la carnicería Rubiato Paredes (Grupo Vall Companys), que antes de la pandemia se dedicaban únicamente al servicio del canal Horeca.

Pero la llegada del coronavirus les cerró las puertas de esos negocios y tuvieron que reinventarse, de tal manera que en 15 días tenían ya montado su “marketplace” en Internet.

Al principio comenzaron con ventas internas a los trabajadores del grupo empresarial al que pertenecen para salvar la situación pero posteriormente, “ante el éxito”, se valoró hacerla extensible al público en general y así fue como se dio este paso decisivo para la estrategia comercial de la carnicería.

Desde Rubiato Paredes son “conscientes” de que la venta digital ha llegado para quedarse por lo que tienen claro que quieren progresar en este sector.

De momento, los productos más vendidos a través de la red son los chuletones de vaca madurada y las piezas de cerdo ibérico fresco como el secreto y la pluma.

A pesar de ello, reconocen que ya tienen ganas de que la “nueva normalidad” permita abrir los restaurantes y hoteles a los que servían para retomar ese canal de venta que sigue siendo el esencial de esta empresa.

María de Blas gestiona, junto a su hermano, SoloBuey en Mercamadrid, un puesto de carne que también se tuvo que reinventar de la noche a la mañana porque, al igual que Rubiato, destinaba sus ventas a la restauración.

En su caso, sí tenían abierta una página web antes de la pandemia porque ella se empeñó hace dos años en tener su hueco en la Red.

carnicerías internet

María de Blas en su puesto de carnicería en Mercamadrid. Efeagro/SB

No obstante, cuando el estado de alarma se vino encima las ventas por Internet estaban aún despegando (representaban el 5 % total) pero a las pocas semanas del confinamiento pasó a convertirse en una herramienta fundamental ya que se disparó el comercio.

Recuerda que incluso le han llegado a pedir carne fresca desde Barcelona o Sevilla.

Unas formas de reinventarse a marchas forzadas para sacar a flote los negocios ante imprevistos tan potentes como una pandemia mundial.

Publicado en: Empresas
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