El bosque se convierte en escuela para enseñar las emociones desde las raíces

España puede tener en breve su primera escuela oficial «Forest School»; estará en Liria, al noroeste de la provincia de Valencia y, por ahora, ya desarrollan actividades con menores para trabajar y aprender las raíces de las emociones a través de las de la naturaleza.

Un joven subido en un arbol en la bosque escuela. Efeagro/Laura Martín-Valencia Forest School. SOLO USO EDITORIAL Un joven subido en un arbol en la bosque escuela. Efeagro/Laura Martín-Valencia Forest School. SOLO USO EDITORIAL

En este modelo educativo que han exportado desde Reino Unido a España Laura Martín y Alison White hay una única regla, el respeto, tanto a la naturaleza, como a uno mismo, como a los demás.

Está inspirado en el planteamiento de educación infantil de países nórdicos, donde se otorga gran importancia al lugar en el que ocurre el aprendizaje, en este caso, el entorno rural valenciano.

Según explican sus responsables, se trata de un método educacional propio de países como Noruega y Finlandia, cuya tendencia se ha extendido hasta Reino Unido donde ellas adquirieron su formación como «Forest School Leader».

Las manos de un niño jugando con barro. Efeagro/Laura Martín- Valencia Forest School. SOLO USO EDITORIAL.

Las emociones a través de la naturaleza

Una antigua parcela de cultivo hace de «campo base» del bosque escuela; allí se instalan unas tiendas de campaña y se aprovecha el río que pasa al lado como pasatiempo de los más pequeños, detalla.

Allí aprenden a gestionar sus emociones y algunas virtudes como por ejemplo la paciencia, cuando un compañero tarda más tiempo que otros en terminar el recorrido, o la frustración cuando no consiguen realizar una actividad a la primera.

Desde su apertura en 2019 un centenar de niños han pasado por el bosque escuela entre grupos que visitan este espacio entre semana como una actividad extraescolar, a los que se suman los grupos de fin de semana y las excursiones escolares, detalla Laura Martín.

Los niños juegan haciendo uso de los materiales que el bosque y la naturaleza les proporcionan y algunos más que llevan las monitoras en sus carretillas para fomentar el trabajo de algunas emociones y sentimientos.

Una de las premisas que la escuela defiende es que «la sostenibilidad del medio es muy importante» y, por eso, cuando van a la montaña con los niños suben la menor cantidad de materiales posible, explica.

Nuevos horizontes: la primera escuela oficial «forest school»

La ilusión por seguir desarrollando este proyecto les ha llevado a solicitar la titularidad de escuela infantil oficial, que se prevé que pueda estar operativa el año que viene para un máximo de 16 niños.

Si los planes no fallan, tendrán también otros 16 niños en los grupos fijos de entre semana- extraescolares- y otros 32 para los fines de semana, prevé la emprendedora.

El emprendimiento en el rural encuentra aquí una nueva cara, la de la formación que realizan desde la Valencia Forest School con el fin de tratar de acercar a los niños a la naturaleza de una forma sencilla y divertida, a la vez que desarrollan su inteligencia emocional y el máximo respeto a la naturaleza.

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Publicado en: Desarrollo Rural
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