DESARROLLO RURAL

El ecoturismo, un viaje a la naturaleza para impulsar el desarrollo local

El ecoturismo permite conocer el entorno, el territorio y la población que lo habita, y con un gasto medio de 170 euros por persona y día impulsa el desarrollo local y es uno de los segmentos turísticos que más crece, según la Organización Mundial del Turismo OMT).

Aves en el delta del Ebro. Efeagro/Mariano Cebolla-AEEAves en el delta del Ebro. Efeagro/Mariano Cebolla-AEE

Esos 170 euros diarios que gastó de media un ecoturista en 2019 -en la horquilla entre 120 y 220 euros, según datos provisionales del Observatorio de Ecoturismo de España- y que quedan en el territorio, son quizá el impacto positivo más claro sobre la economía rural.

Según la OMT, se trata de uno de los segmentos turísticos que más crece en todo el mundo -entre un 15 y un 30 % al año-, y el ecoturismo y otras formas de turismo de naturaleza representan el 20 % del turismo mundial y el 7 % del gasto total en viajes internacionales, fundamentalmente en consumo de proximidad.

¿Soy ecoturista?

Aunque está muy bien eso de pasear por el campo, descubrir la naturaleza, respirar aire puro y hacerlo si dejar basura atrás… no, eso no es ecoturismo.

Paraje en las Fuentes del Narcea (Asturias). Efeagro/Asociación de Ecoturismo en España

Paraje en las Fuentes del Narcea (Asturias). Efeagro/AEE

Si tu destino es un espacio natural, ya has dado el primer paso; si además pretendes conocerlo de verdad, descubrir su flora y su fauna, y los motivos por los que se han desarrollado allí, vas acercándote mucho más, hasta llegar al concepto de ecoturista si se pone atención a la población, su cultura, su relación con ese espacio natural, sus tradiciones…

Porque el ecoturista no se limita a conocer la naturaleza, ya que “ésta, en España, está siempre vinculada a la población local, a su modo de vida, a las tradiciones…”, indica a Efeagro la gerente de la Asociación del Ecoturismo en España, Amanda Guzmán.

El ecoturismo, además, es sostenible por definición, de modo que el viaje no debe causar impactos sobre el entorno: “tanto el modo de desplazarse como el lugar en el que se aloja el turista tienen que ser coherentes” con la conservación, no generar impactos negativos ni en la naturaleza ni en el modo de vida de la población, añade Guzmán.

El alojamiento y los restaurantes deberían utilizar productos locales: en el destino, “todas las empresas tienen que contribuir a la conservación”, también las que ofrecen actividades, los guías, los comercios.., explica.

¿Qué puedo hacer?

Según Guzmán, “el ecoturista suele hacer alguna actividad que le permita conocer el espacio natural, y los guías de esas actividades tienen un papel fundamental” porque explican las especies de la zona, tanto la flora como la fauna, su relación con la población y cómo la cultura rural forma parte indisoluble de ese entorno.

La “punta de lanza es el turismo de observación” y el turismo fotográfico, pero es muy especializado, lo realiza “un porcentaje muy pequeño de los ecoturistas -un 8 % aproximadamente-“, si bien es muy importante porque se trata de un turista de “un poder adquisitivo alto”, indica Guzmán.

Observación de aves en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real). Efeagro/Asociación de Ecoturismo en España

Observación de aves en las Tablas de Daimiel (Ciudad Real). Efeagro/AEE

No obstante, precisa, la mayor parte de los viajeros acuden al espacio natural “para descansar y conocerlo haciendo una ruta guiada, algo de senderismo” e incluso talleres de identificación de setas, de plantas aromáticas.

También se practica el turismo activo, pero Amanda Guzmán especifica que la mayoría de esas actividades no cumplen el objetivo principal, que es conocer el espacio natural: “el objetivo es hacer la actividad o practicar el deporte”, aunque algunas como montar a caballo o el senderismo conjugan ambos objetivos.

La especie humana, la más amenazada

Para Guzmán, comercios e industria tienen que mejorar su sostenibidad, aunque ya hay industrias agroalimentarias que ofrecen visitas y explican su actividad, el producto y su relación con el entorno y el modo de vida tradicional.

“El sector agroalimentario en estos espacios es fundamental, porque ¿en qué lugar que haya naturaleza no hay actividad agrícola y ganadera que haya contribuido a mantenerla?”, inquiere Guzmán.

“La especie más amenazada es la especie humana. El ecoturismo tiene que ser una herramienta para fijar población”, a su juicio, y para esto es imprescindible el respeto a la actividad agroalimentaria y a los usos y tradiciones.

Aunque el ecoturismo se ha visto muy afectado por la covid-19, parece que muchos viajeros elegirán turismo rural, descanso, naturaleza…, apunta, “y esperamos que esto sea una semilla que dé fruto en el futuro; que estos turistas conozcan el ecoturismo y repitan”.

A esos viajeros les esperan los protocolos de prevención elaborados por el ICTE para garantizar la seguridad de los turistas, los trabajadores “y la de la población, porque no olvidemos que en el rural, además, hay mucha gente mayor”

En España, hace 10 años, diferentes asociaciones de empresarios de turismo ubicadas en espacios naturales, administraciones públicas y otras entidades crearon la Asociación de Ecoturismo en España, entidad sin ánimo de lucro para fomentar el turismo de naturaleza y el ecoturismo en espacios protegidos.

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