MICROBIOLOGÍA

Diseñan biopelículas comestibles para proteger quesos madurados

Un grupo de investigación de la Universidad de León (ULE) ha desarrollado un proyecto que ofrece a la industria quesera una alternativa para el envasado de sus productos basada en biopelículas comestibles.

La biopelícula incorpora sustancias naturales que se obtienen del tomillo, romero y el caparazón de gambas. Foto: ULELa biopelícula incorpora sustancias naturales que se obtienen del tomillo, romero y el caparazón de gambas. Foto: ULE

Estas biopelículas, además de ser respetuosas con el medio ambiente, permiten controlar los patógenos más comunes, según han informado los integrantes del equipo de investigación en Seguridad Alimentaria y Microbiología de los Alimentos (SAMA) la ULE, que es el que ha desarrollado esta tecnología.
El trabajo ha sido dirigido por el profesor José María Rodríguez Calleja, al frente de un equipo integrado por María Luisa García López, Andrés Otero Carballeira, Teresa María López Díaz, Verónica Otero Álvarez, María Elena Álvarez Suárez y Noelia Medina Pérez.

grupo de investigación

De izda a dcha y de arriba a abajo: Edson Antonio Ríos (doctorando), Andrés Otero Carballeira, Mª Luisa García López, Juliana Ramos (doctoranda), José Mª Rodríguez Calleja (investigador principal) y Teresa Mª López. Foto: ULE

El objetivo general del proyecto ha sido el de mejorar el estado sanitario y las posibilidades de comercialización de diferentes tipos de quesos madurados, mediante el control de los microorganismos que los pueden alterar.
Rodríguez Calleja ha explicado que se han obtenido “resultados prometedores con tipos patógenos de ‘E. coli’, ‘Listeria monocytogenes’ y ciertas especies de ‘Penicillium‘ con capacidad para producir micotoxinas”.
Se ha mostrado convencida de que la industria láctea “podría ser beneficiaria de la aplicación comercial de ese tipo de sistemas de envasado”, ya que “España ocupa un lugar destacado en la Unión Europea por su gran capacidad de producción, y a nivel nacional Castilla y León presenta un potencial enorme”.
La estrategia seguida por el equipo investigador fue la utilización de un sistema optimizado de envasado activo formado por biopelículas comestibles de gelatina, (con apariencia de film plástico apto para uso alimentario), que incorpora sustancias naturales como el ‘quitosano‘, (obtenido del caparazón de crustáceos como las gambas), la ‘nisina‘, (pequeños polipéptidos producidos por bacterias ácido lácticas), y los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas tomillo y romero.
El nuevo sistema es, además, menos lesivo para el medio ambiente que el que emplea los plásticos derivados del petróleo.
En esta investigación se utilizaron como sustancias activas aceites esenciales y quitosano principalmente por su potencial antimicrobiano, pero también por su origen natural y sostenible, que podrían representan una alternativa al empleo de aditivos alimentarios sintéticos.

Publicado en: Innovación
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