DESARROLLO RURAL

La Manhattan de la España rural: 36 nacionalidades entre 5.000 habitantes

Conocemos el caso de Autol (La Rioja) donde conviven más de 30 nacionalidades entre una población que no llega a los 5.000 habitantes. Es un ejemplo paradigmático de cómo muchos inmigrantes deciden quedarse e incluso emprender en el medio rural español.

Imagen de Autol (La Rioja). EFEAGRO/Cedida Ayto.Imagen de Autol (La Rioja). EFEAGRO/Cedida Ayto.

Son 36 nacionalidades en menos de 5.000 habitantes: el caso de Autol (La Rioja) se asemeja al de una pequeña Manhattan, rompiendo la imagen de la España vaciada y mostrando que mientras muchos abandonan sus pueblos hay extranjeros que llegan para vivir e incluso emprender en sectores como el agroalimentario.

Hace 25 años llegaron los primeros inmigrantes a este municipio y a día de hoy, en un paseo por sus calles es muy posible cruzarse con marroquíes, rumanos, colombianos, argelinos, chinos, peruanos, georgianos, ghaneses, tailandeses o ecuatorianos, entre otros, según señala a Efeagro la alcaldesa, Catalina Bastida.

Autol Manhattan

Los monolitos Picuezo y Picueza en Autol. EFEAGRO/Cedida Ayto.

La mayoría llegó para ganarse un salario en la recogida del champiñón y de la seta o en la industria conservera: los días y los años fueron pasando y, no sólo se establecieron allí, sino que hay algunos que iniciaron su propio negocio. Tras tantas nacionalidades hay historias con nombres y apellidos, como es el caso del marroquí Zidane Ait Oummou (42 años) que llegó hace 12 años a Autol para trabajar en la agricultura: actualmente, gestiona una carnicería. Lleva seis años con ese negocio y es propietario de un piso: “Me gusta el pueblo. Mi futuro está aquí”, destaca.

Constantin Bulete (32 años) llegó en 2014 procedente de Rumanía y, después de tres campañas en la recogida del champiñón, abrió una tienda de alimentación en la que vende principalmente productos rumanos para abastecer a sus compatriotas.  Al igual que Zidane, tiene claro que vivirá en el pueblo porque tiene un negocio, a pesar de que en Rumanía podría ser profesor.

Un grupo de personas celebran una fiesta en Autol. EFEAGRO/Cedida Ayto.

Qiu Huwei, en cambio, vino desde China pero antes de recalar en Autol pasó por Madrid en 2000. Conocía a unos amigos con los que viajó al pueblo riojano y allí se quedó con la intención de asentarse y la prueba más evidente de ello es que lleva varios meses regentando su propio bar y su hostal. Casos como estos tres han hecho posible que Autol haya ganado 2.000 habitantes en las dos últimas décadas, toda una excepción dentro del medio rural, según detalla la alcaldesa.

Sin llegar a la excepcionalidad de Autol, hay otros puntos de España en los que se han instalado inmigrantes que viven el día a día del entorno rural y uno de ellos es la provincia de León.

Hay otros puntos de España en los que se han instalado inmigrantes que viven el día a día del entorno rural

Una historia insólita tiene a sus espaldas el alemán Tim Amun (28 años) que se quedó sin dinero mientras recorría el camino de Santiago a la altura de Mansilla de las Mulas y allí está instalado desde 2012.  Según cuenta a Efeagro, le ofrecieron trabajo como hortelano y vendedor de lechugas y hace dos años montó su invernadero con hortalizas que vende en León; un negocio que compagina con su afición al rap y al hip-hop que no duda en compartir en Youtube. Tiene claro que “no cambiaría por nada” su vida a pesar de que antes estaba en Múnich: “Tengo amigos, la huerta me encanta y además tengo un burro. La vida en el pueblo es mucho más tranquila”, subraya.

El alemán Tim Amun en su invernadero de Mansilla de las Mulas. EFEAGRO/Cedida.

En Valencia de Don Juan, también en León, el búlgaro Hristo Toeorov (37 años) cuenta cómo en 2002 vino a ver a un familiar y decidió quedarse porque vio un “mejor futuro”: fue una decisión “muy buena” ya que actualmente dirige la cafetería-restaurante de la parada de autobuses después de haber trabajado en el campo, de chófer o de camarero en un bingo. Toeorov asegura que está “muy integrado” y valora cómo ha conseguido levantar, de la “nada”, un negocio que factura “casi un millón de euros” al año.

Autol Manhattan

El búlgaro Hristo Toeorov junto a una compañera en su restaurante de Valencia de Don Juan. EFEAGRO/Cedida.

En ese mismo municipio gestiona su peluquería José Simón, boliviano de 42 años, que llegó al país siguiendo los pasos de su exmujer y que está “muy agradecido” con los habitantes del pueblo, lo que demuestra que no sólo el sector agroalimentario y de la restauración ofrecen posibilidades. De hecho, en la cercana Santa María del Páramo vive Mostafá Almi que se puso al frente de una ebanistería tras la jubilación de su anterior jefe.

Zidane, Constantin, Qiu, Tim, Hristo, José y Mostafá ofrecen una realidad distinta del medio rural y constituyen un soplo de esperanza en la lucha contra el fenómeno de la despoblación.

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