TECNOLOGÍA

El ‘bitcoin’ y la cadena alimentaria

Criptomonedas, “bitcoin”, cadenas de bloques o “blockchain”… son diferentes maneras de llamar, en diferentes idiomas, a una realidad que también ha entrado en la cadena alimentaria.

El informático y bodeguero norteamericano, Mike Barrow, durante su intervención en un encuentro, con una treintena de empresarios aragoneses, en la El informático y bodeguero norteamericano, Mike Barrow, durante su intervención en un encuentro, con una treintena de empresarios aragoneses, en la Cámara de Comercio de Zaragoza en la que ha explicado su proyecto de criptomoneda asociada a la producción de vino. EFE/Javier Cebollada
Aunque los expertos no se ponen de acuerdos sobre si es una burbuja o un eje de estratégico de futuro, lo cierto es que sigue generando interés en sectores como el vitivinícola.

Esta semana ha visitado España uno de los pioneros en la aplicación del bitcoin en la cadena alimentaria. El líder del proyecto Openvino, Mike Barrow, visitó Logroño  donde dijo que la tecnología “blockchain” permite que sea el consumidor quien determine el precio de una botella de vino, y no la bodega, mediante el uso de las fuerzas de mercado. 

Cómo funciona el blockchain y las bitcoins

En el marco de la mesa redonda  “Abriendo el mundo del vino con blockchain”, celebrada en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) definió el blockchain  como “una especie de libro contable” compartido por todos, en el que se pueden realizar transacciones de forma segura, ya que todas las partes cuentan con un “software seguro” para realizar operaciones entre sí. “Hay miles y miles de copias de ese libro en todo el mundo y esas copias no pertenecen a una empresa ni a un Gobierno, es descentralizado y replicado en miles de puntos”, por lo que es “absolutamente seguro”, recalcó.

Y explicó que su proyecto, Openvino utiliza “ese mecanismo de intercambio de valor sobre ‘blockchain‘, como el bitcoin, para que sea el consumidor quien termine por determinar el precio y el valor del producto y no la bodega”, de tal forma que “es el consumidor, usando fuerzas de mercado, quien termina fijando el precio de la botella”. La botella de vino es “la mejor metáfora” que hay para criptomonedas como el bitcoin porque “una botella puede tener un valor de órdenes de magnitud, hay vinos de 2 euros y de 20.000 euros”, pero, “en sí, no tienen un valor intrínseco”, al igual que un billete de tantos euros, ya que “ambos representan una ficción compartida de valor”, ha dicho.

“Un vino vale 300 euros, ¿por qué?, la bodega puso el precio, pero vale eso porque creemos que vale eso, igual que un billete de 100 euros vale eso porque creemos que vale eso y tiene una asociación ficticia que compartimos”, subrayó

Aseguró que con este sistema se busca “la honestidad en el producto”, de tal forma que el precio “lo defina el mercado” y, “si la venta de un vino se hace por debajo del coste, eso no es un problema del consumidor, es problema de la bodega”. “La bodega puede decidir hacer el producto o no con la calidad y la comunicación con la que lo quiera hacer y eso termina reflejando una oferta y una demanda en la fuerza del mercado”, incidió.

Las ‘bitcoins’, transparencia y trazabilidad

La viticultura, ha resaltado, es “una cultura milenaria interesante a día de hoy en muchas facetas”, como la de la transparencia, “es decir, cómo sabe el consumidor que esta botella realmente contiene un vino de tales características” y cómo se puede comunicar “con honestidad entre productor y consumidor”. Barrow recalcó que el “blockchain” es “importante” porque permite, “por primera vez en la historia”, entablar un intercambio de algo de valor entre dos personas de cualquier parte del mundo que no se conocen, no se fían entre sí y, sobre todo, no requieren de un tercero, un banco en el caso de monedas, para hacer de nexo de proximidad. La UNIR ha celebrado esta mesa con el objetivo de abrir el mundo del vino a esta tecnología.

 

Criptomonedas, también en la pescadería

La empresa pesquera Frime, con sede en Barcelona, fue la primera en subirse a esta tecnología. Desde el pasado día 19, el pago de sus productos, además de con los medios tradicionales, en bitcoines y se convirtió así, según un comunicado, “en la primera empresa de su sector en aceptar la moneda virtual”. En su campaña navideña en Mercabarna ya permitió el uso de esta fórmula comercial.

Atunes rojos. Foto: Keith Ellenbogen/Cedida por Oceana

El director ejecutivo de la compañía, Salvador Ramon, explicaba entonces que desde hacía un tiempo su empresa trabajaba internacionalmente con la cadena de bloques o ‘blockchain‘ (tecnología digital que garantiza la veracidad de las operaciones por internet) para “compras de atún en todo el mundo”.
Y, según detallaba, les había sido “de gran ayuda para poder agilizar las transacciones internacionales”

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