POR LA LISTERIOSIS

El consumo de carne mechada cae un 60 %

El consumo de carne mechada industrial ha caído un 60 % tras el brote de listeriosis detectado en productos contaminados de la empresa Magrudis, según ha confirmado el secretario de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), Miguel Huerta.

Pieza de carne mechada con varios filetes, listos para consumir. EFEAGRO/M.M.Pieza de carne mechada con varios filetes, listos para consumir. EFEAGRO/M.M.

En rueda de prensa, Huerta ha lamentado que haya personas afectadas por este brote y ha insistido en que el caso es puntual y que la industria cárnica española trabaja con elevados estándares de seguridad y calidad, y cumpliendo estrictamente lo que marca la normativa comunitaria y nacional.
El secretario de Anice se ha mostrado confiado en que “a medio plazo” se revierta ese descenso de ventas de carne mechada, una caída de consumo que no se ha trasladado al resto de productos cárnicos.
En cuanto a la información publicada ayer por un medio digital sobre que un laboratorio comunicó en febrero a Magrudis que había detectado un positivo en listeria en una muestra, ha criticado la “actitud poco responsable del empresario” y ha apuntado que de ser cierto podría hablarse de “negligencia”.
Anice estudiará si emprende alguna medida legal contra Magrudis o contra Sabores de Paterna, la otra firma en la que se ha detectado carne mechada contaminada por listeria, ninguna de ellas asociadas a esta patronal, ha avanzado.

Fachada del edificio de la empresa sevillana Magrudis SL, situada en el polígono El Pino de Sevilla, que comercializa la carne ‘La Mechá’, origen del brote de listeriosis por el que están afectados en Andalucía un total de 114 enfermos, según el último dato oficial ofrecido ayer a las 20 horas, de los cuales, 53 permanecen hospitalizados, 18 de ellos son embarazadas y dos bebés recién nacidos.EFE/Juan Chicano

No existe el riesgo cero en seguridad alimentaria

El profesor y director del Área de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos, David Rodríquez, ha afirmado que, aunque “el riesgo cero no existe cuando se habla de seguridad alimentaria”, “la industria es la primera interesada en asumir todos los controles de calidad en su proceso de producción”.
Ha explicado que la listeria “es unos de los mayores quebraderos de cabeza de la industria alimentaria” porque crece en condiciones extremas, al resistir en concentraciones medias de sal, en ph ácidos y es capaz de generar biopelículas que impiden a un agente detergente entrar en contacto con la bacteria.
A su juicio, en torno a este brote se ha producido una “concatenación de hechos desgraciados, ya que ha habido un fallo en el proceso de producción y en la verificación de los sistemas de autocontrol” de Magrudis. Ha defendido que las empresas cárnicas y alimentarias en general “sean proactivas más que reactivas” en materia de seguridad microbiológica, ya que para él es más importante que sean estrictas en el control de calidad y de los procesos de producción, que en analizar uno a uno todos los lotes que salgan de fábrica.
La presidenta del grupo de comunicación de Anice, Leonor Saiz, también ha calificado de “débil” el sistema de autocontrol de Magrudis y de “poco adecuado” el sistema de verificación de la autoridad competente.
“En cualquier situación de crisis todos los integrantes de la cadena han de hacer autocrítica para que no vuelva a ocurrir” un brote como el actual, y “cambiar la legislación si hace falta”, ha sentenciado.
Saiz ha subrayado el alto nivel de la seguridad alimentaria en la industria cárnica al recordar que España es el tercer exportador del mundo de porcino, “lo que indica que las industrias trabajan bien”.
El presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Fernando Móner, ha apostado por una “mejor coordinación de información entre las administraciones” en una alerta sanitaria y que la información que llegue al consumidor sea lo más precisa para que no implique un cambio de sus hábitos alimentarios.

La investigación, clave para la seguridad alimentaria

Investigadores del Centro Nacional de Microbiología (CNM) han confirmado que una misma cepa de listeria presente en diferentes lotes de carne mechada de la marca “La Mechá” ha sido la responsable del contagio de la enfermedad a al menos 144 pacientes, la mayoría de ellos en Andalucía.
Así lo han explicado este jueves los responsables del laboratorio de Listeria del CNM, dependiente del Instituto de Salud Carlos III, lugar en el que se está llevando a cabo la secuenciación genómica de todas las muestras, tanto de pacientes como de alimentos contaminados por esta bacteria.
No hay ningún dato aún de las muestras relacionadas con la empresa “Sabores de Paterna”. “Estamos tratando de ver si se trata de la misma cepa o de otra que no tiene nada que ver con este brote”, ha explicado a los periodistas Raquel Abad, investigadora del laboratorio de Listeria, que ha insistido en que no hay resultados sobre esta marca.
Hasta la fecha y relacionado con el brote que afecta a la carne de la empresa Magrudis, el centro ha recibido un total de 231 muestras de listeria de los cuales 204 se corresponden a pacientes y el resto proceden de alimentos.
De las 231 muestras, los investigadores del CNM han realizado ya la secuenciación genómica de 158 pacientes y 17 alimentos y han podido establecer relación entre el contagio de 144 pacientes y 13 alimentos, todos ellos procedentes de distintos lotes de carne mechada de “La Mechá”.
De estos 144 pacientes, 138 proceden de Andalucía, 2 de Madrid y 1 de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura.
Tal y como ha explicado Abad, la secuenciación genómica resulta particularmente útil en el estudio de brotes de enfermedades de transmisión alimentaria, ya que permite vincular de manera muy precisa diferentes casos clínicos con una misma fuente de contaminación.
“Lo que hacemos es comparar el genoma de cepas de listera aisladas tanto de pacientes como de diferentes alimentos y esta comparación nos va a permitir relacionar estos casos clínicos y determinar si se están produciendo por un mismo tipo de cepa o no y también nos va a permitir identificar el origen del brote”, ha indicado.
La secuenciación genómica de las muestras es un largo proceso que supera la semana de trabajo y a la que hay que sumar el tiempo de análisis de los resultados.
El jefe del laboratorio de Listeriosis, Julio Vázquez, ha explicado que desde 2015 este centro ha secuenciado más de 700 cepas de listeria, que han podido comparar con las muestras procedentes del actual brote.
De esta manera, han comprobado que la bacteria responsable de los contagios no estaba en su base de datos, con lo que no se puede determinar desde cuándo circula.

Publicado en: Alimentación y Bebidas
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