SEGURIDAD ALIMENTARIA

Una familia alemana, infectada por listeriosis tras comer la carne mechada

Un joven compró la carne en una tienda de Sevilla. Se la llevó a la ciudad de Lahr, donde vive su pareja, para consumirla el 21 de agosto en una comida familiar.

Un usuario navegapor la página web de Magrudis. Foto: EFE/José Manuel VidalUn usuario navegapor la página web de Magrudis. Foto: EFE/José Manuel Vidal

 

Seis personas de una misma familia de la ciudad alemana de Lahr han resultado infectadas por listeriosis tras consumir carne mechada de la marcha “La mechá” que un joven vecino de Sevilla, Simeón Gallego, les llevó el pasado 21 de agosto.

Gallego ha explicado a Efe que compró la carne en una tienda de Sevilla capital el pasado 1 de agosto, y se la llevó a Lahr, donde vive su pareja, Caroline, para consumirla el 21 de agosto en una comida familiar.

Días después de consumirla, todas las personas que estaban en la comida comenzaron a desarrollar los síntomas de la enfermedad, aunque se han recuperado bien, mientras que su pareja, según ha dicho, tiene que seguir un tratamiento durante algunos días más. Las personas afectadas, además de su novia, de 43 años, son la madre de ella, de 73 años, sus tíos, de 35 y 31, y sus sobrinas, que tienen 6 y 3 años.

El propio sevillano también resultó afectado tras comer de uno de los tres paquetes de carne que llevó a Alemania, cada uno de 400 gramos.

Según ha señalado, llevó varios productos de gastronomía española a la visita a la familia de su pareja, como jamón o aceite de oliva, y la carne era de Magrudis, no una marca blanca.

Pieza de carne mechada con varios filetes, listos para consumir. EFEAGRO/M.M.

Sin licencia en 2015

El Ayuntamiento de Sevilla ha asegurado que la empresa Magrudis, señalada como responsable del brote de listeriosis que ha provocado una alerta nacional, no contaba con licencia cuando se dio de alta en el registro de la Junta de Andalucía en 2015, sin que ese documento haya sido localizado hasta el momento.

En un comunicado, el Ayuntamiento ha informado de que Magrudis se dio de alta en el Registro General Sanitario de empresas alimentarias y alimentos de la Junta de Andalucía en el año 2015 “sin contar con la documentación correspondiente y necesaria por parte del Ayuntamiento de Sevilla, careciendo en ese momento de la licencia de actividad de acuerdo con la información recabada hasta el momento”.

La presencia en este registro avalado por la Consejería de Salud se comunica a los servicios municipales de Consumo por parte de la administración ese mismo año, “de forma que se abre un procedimiento de inspecciones que se producen en 2016 y 2017 hasta que la empresa instala los sistemas de autocontrol que, en materia de consumo suponen su paso a la categoría C y un modelo más flexible de inspección de las administraciones de acuerdo con las directrices europeas, asumiendo la empresa la responsabilidad íntegra de la producción“, cita el comunicado.

Sin embargo, asegura que “de acuerdo con las revisiones de documentación realizadas desde el pasado día 23 se ha constatado que hasta diciembre de 2018 la empresa no presenta en el Ayuntamiento de Sevilla, en el servicio de Protección Ambiental, una declaración responsable para el inicio de actividad”.

“En este documento, que de acuerdo con la normativa permite el inicio de la actividad avalado por un técnicos con la responsabilidad por parte del empresario, se han detectado deficiencias de forma y de fondo, de modo que ha sido declarado sin efecto y, por tanto, anulado de acuerdo con el informe realizado el día 26 y ratificado el día 28 en el marco de un expediente abierto de oficio en el área de Medio Ambiente”, sostiene el Ayuntamiento.
Añade la nota que la empresa ha sido en el día de hoy “objeto de nuevas inspecciones por parte de los servicios municipales en las que se ha detectado que las características técnicas de la empresa y su actividad no se corresponden con la declaración responsable presentada en diciembre de 2018“.

Del mismo modo, “no se ha localizado escrito alguno de petición de licencia o de declaración responsable con técnico que autorice las reformas que constan en el escrito presentado el 31 de julio por la empresa ante la Junta de Andalucía, situación que también se pondrá en conocimiento de la Fiscalía de acuerdo con los servicios jurídicos”.

La cronología de las paralizaciones

La denuncia apunta a “la posible existencia de líneas de comercialización de productos ocultas por parte de la empresa Magrudis a las administraciones”, además de indicar que “se ha trasladado la falta de colaboración y la ocultación de datos por parte de la empresa, que tiene su principal línea de actividad paralizada por orden municipal desde el 14 de agosto, que se amplió a toda la empresa el día 19 y con orden de retirada de todos sus productos de los establecimientos comerciales desde el 20 de agosto por parte de la Junta de Andalucía”.
Durante los últimos días, se han detectado en inspecciones a comercios y en los albaranes chorizo y chorizo picante que, según la información facilitada por el empresario, no estaban ya en distribución.
También se ha apreciado la comercialización de morcilla y, en la inspección realizada a establecimientos que comerciaban con Magrudis, se ha detectado que se ofertaban también otros productos preelaborados, situación que está siendo objeto en estos momentos de investigación y que ha sido comunicada a la Junta de Andalucía.
Del mismo modo, se han detectado ofertas de comercialización de productos ocultas a las administraciones por parte del empresario, aunque no hay indicio alguno en estos momentos de que esos productos estén contaminados y afectados por la crisis alimentaria por listeria monocytogenes.

El sistema de alertas se amplía

El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europa (RASFF en sus siglas en inglés) ha ampliado la información sobre la alerta por listeriosis declarada en España, dada de alta inicialmente para la carne mechada, pero ampliada ahora a productos de cerdo refrigerado y cárnicos.
Así se recoge en la información del portal, consultado por Efe, que fue modificado para modificar que el brote de listeriosis iniciado en Sevilla como una alerta sanitaria tiene su origen en “un pastel de carne refrigerado de España”, para añadir ahora que se originó en “productos de cerdo refrigerados y carne y productos cárnicos (que no sean aves de corral)”.
La web oficial del RASFF sigue manteniendo que la acción tomada ha sido “la retirada del mercado”, con la premisa de que la distribución estaba restringida “al país notificante”, sin que haya prevista una “fecha de caducidad” para desactivar la alerta, citando que se trata de un “brote de origen alimentario producido por microorganismos patógenos”.

Devoluciones de productos

El Ayuntamiento de Sevilla anunció este jueves que denunciará a la empresa después de que  el equipo de inspectores detectara en la fábrica de Magrudis albaranes de devoluciones de productos cuya distribución había sido ocultada por parte de la empresa a las administraciones. Por eso, no se habían incluido dentro de la alerta sanitaria decretada por la comunidad autónoma. Así se ha comunicado a la Junta de Andalucía que ha decidido ampliar la alerta sanitaria a todos los productos de la empresa. 
Concretamente, se han detectado devoluciones de chorizo, chorizo picante y morcilla, productos que no estaban en la lista entregada por la empresa de artículos en distribución.

 

Un total de 5.800 kilos de carne retirada

Las autoridades sanitarias andaluzas inmovilizaron 5.800 kilos de carne mechada de la empresa Magrudis contaminada con la bacteria de la listeria. Aguirre ha reiterado la confianza en el sistema de inspección andaluz, de forma que “en ningún comercio, en ningún bar, en ningún restaurante se está dispensando carne mechada ‘La Mechá'”, y ha sostenido que la actuación de la Junta en esta crisis alimentaria ha sido “buena”, aunque cree que “todo es mejorable”.

El gerente de Magrudis, la empresa que fabricaba la carne mechada origen del brote de listeriosis, José Marín, desconoce la fecha exacta de la última inspección externa en sus instalaciones, pero ha explicado que fue “hace unos meses” y que se seguían los protocolos de higiene y desesterilización. Marín ha dicho que no saben lo que ha pasado y ha opinado que “no debe ser tan evidente lo del brote de listeria cuando los mismos veterinarios del Ayuntamiento de Sevilla y técnicos de la Junta llevan varios días intentando dar con él y no lo consiguen”.

Ha indicado en una entrevista en la Cadena Ser que por el momento no se ha encontrado “nada” en el tratamiento térmico y, al ser preguntado sobre dónde puede estar el foco, ha respondido: “Si los técnicos no son capaces de dar con él imagínese yo que soy neófito en este tema”.

Segunda víctima confirmada

 Una mujer de 74 años ha fallecido en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla infectada por listeria y se ha convertido en la segunda víctima mortal confirmada por el brote originado por la carne mechada de la empresa Magrudis.

La mujer fallecida presentaba patologías previas y se incluía dentro de la población de riesgo, mientras que prosigue la investigación del caso de un hombre enfermo terminal de cáncer de páncreas que falleció la semana pasada tras dar positivo en listeria, aunque aún no se ha confirmado su relación con este brote hasta el resultado de los análisis moleculares.

La primera muerte por este brote fue una anciana de 90 años que ingresó el 15 de agosto en el hospital con un estado de salud “deteriorado” tras comer carne mechada y que falleció cinco días después. El número de pacientes infectados por listeriosis o con sospecha de estarlo ingresados en los hospitales andaluces se ha reducido en un 20 % en el último día, ya que se ha pasado de 108 a 86, sin contabilizar esta nueva muerte.

La guía para entender los controles

El brote de listeriosis provocado por una carne mechada infectada con este patógeno pone el foco sobre los controles que se realizan a los alimentos antes de llegar al consumidor.

El profesor titular de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba, Antonio Valero, y el coordinador de Higiene Alimentaria en la certificadora SGS Jesús Cano han detallado a Efeagro los protocolos que las compañías tienen que cumplir para minimizar los riesgos.

¿Qué normativa tienen que cumplir?

Todas las empresas alimentarias se acogen al denominado “paquete de higiene” implantado a nivel comunitario que recoge, además de un plan de higiene, el documento de Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (Appcc), elaborado por cada empresa. Se diseña en base a las particularidades y tipo de alimento que trabajen, y está validado y supervisado por la autoridad sanitaria competente.

¿Qué se detalla en ese plan?

Se especifican los análisis físico-químicos y microbiológicos que se harán tanto al alimento como a las superficies que vayan a entrar en contacto con él para descartar posibles contaminaciones. Es un documento “dinámico”, por lo que tiene que ser actualizado si hay cambios en el proceso de producción.

En el caso de la listeria, ¿qué análisis se hacen?

Para los alimentos listos para el consumo que pueden favorecer el desarrollo de listeria se recogerán cinco muestras aleatorias por lote para confirmar que no superarán los niveles máximos permitidos de esta bacteria.

La normativa es más exigente para alimentos destinados a los lactantes y a usos médicos especiales, ya que en esos casos exige una recolección de diez muestras, entre otros criterios.

¿Está tasado el volumen o cantidad de cada lote a analizar?

El porcentaje de muestreo sobre el producto se deja a criterio de la propia empresa, que es la responsable de la seguridad de la materia prima, lo que en la práctica puede implicar que se recojan el mismo número de pruebas independientemente de si el lote está compuesto por cientos o miles de unidades. No obstante, debe ser validado por la Administración correspondiente.

¿Existen más instrumentos en materia de seguridad alimentaria?

Hay empresas que también deciden adherirse voluntariamente al cumplimiento de otras certificaciones de calidad, que recogen protocolos y exigencias adicionales a los que figuran en la ley. En el sector de la industria alimentaria, los sellos más populares son BRC, IFS y FSSC 22000.

Muchas de estas certificaciones han sido impulsadas por las cadenas de supermercados, que pueden incluso llegar a exigírselos a todos sus proveedores como una garantía extra de que los productos a la venta en sus lineales son seguros.

Fuentes del sector apuntan a que el creciente interés de estos grandes grupos en España por contar en sus estanterías con productos más artesanales y producidos por pequeñas empresas ha obligado a estas últimas a reforzar sus protocolos para poder cumplir con dichos requisitos en los últimos años.

¿Qué ha pasado en el caso de la carne mechada?

A priori, los expertos consideran improbable que la contaminación fuese anterior a la cocción, ya que a altas temperaturas -los tiempos y los grados a los que se debe someter la carne también están estipulados por ley- la bacteria debería desaparecer.

Por tanto, o bien la contaminación se produjo después del cocinado -por ejemplo a la hora de ser manipulado o envasado- o el tratamiento térmico fue inadecuado.

Los primeros resultados de la investigación apuntan a los pinchos de la mechadora como uno de los posibles focos del brote, aunque desde la Junta ya han precisado que no se trata de una prueba concluyente.

¿Qué otros patógenos se buscan en los alimentos?

Aparte de la listeria, otras bacterias son salmonella (es la que más infecciones alimentarias provoca en España), escherichia coli (algunas de sus cepas son infecciosas), clostridium botulinum (provoca el botulismo), campylobacter o yersinia. A ellos se suman virus como los que provocan algunas hepatitis y, especialmente, norovirus.

¿Cuáles son los niveles de seguridad alimentaria en la UE?

Los expertos insisten en que son estrictos y destacan los avances en esta materia registrados en las últimas décadas, aunque reconocen que no existe el riesgo cero.

¿La listeriosis es un problema habitual en España?

El país ha notificado diez alertas por brotes en la última década. Siete de ellos se detectó en productos pesqueros ahumados -como el salmón y la trucha-, dos en quesos y sólo en este último en un producto cárnico.

El origen en este caso apunta a las mechadoras

Los resultados preliminares del informe encargado por la empresa sevillana donde se originó el brote de listeriosis que ha afectado a casi dos centenares de personas, apuntan a que uno de los focos de la contaminación se encontraba en dos mechadoras, utensilios que se utilizan para mechar la carne.

Los fabricantes ven “alarma social”

Fabricantes de carne mechada detectan ya “alarma social” entre los consumidores tras el brote de listeriosis originado por este producto, y prevén que sus ventas bajen en las próximas semanas.

Así lo han señalado a Efeagro portavoces de las compañías Icarben, Embutidos Moreno Plaza y Embutidos Reina, que han destacado los controles y análisis que se realizan en la industria para garantizar la seguridad de sus alimentos y han recordado que el brote procede de una única marca. ”

No dar carne que pueda estar infectada a las mascotas

La Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE), que representa a las clínicas, ha pedido que, “bajo ningún concepto”, se ofrezca a los animales restos de carne y productos que puedan estar potencialmente contaminados con la bacteria listeria.

En un comunicado, la Confederación hace un llamamiento para que los ciudadanos que tengan residuos que puedan estar infectados los desechen de manera segura o los entreguen a las autoridades sanitarias y, si tienen algún animal que haya estado en contacto con esos restos o que tengan síntomas de enfermedad, se pongan en contacto “de inmediato” con su centro sanitario veterinario.

En concreto, ponen el foco en los perros y en los gatos, por su cercanía con la población, y han señalado que si sufren una infección y síntomas clínicos digestivos (diarrea) pueden producir, a través de las deposiciones, una contaminación del hogar en el que residen.

 Visión de la patronal cárnica Fecic

El brote de listeriosis surgido en Andalucía no debería afectar el consumo nacional de carne, según la patronal del sector Fecic, que ha defendido también los mecanismos de control y los “elevados estándares de seguridad alimentaria” existentes. Así lo han apuntado a Efeagro fuentes de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas sobre la alarma generada tras este brote, cuyo foco se encuentra en un lote de carne mechada de la marca “La Mechá” -producida por la compañía sevillana Magrudis- y que ya se ha cobrado la vida de una anciana de 90 años y afecta a 114 personas.

Estas mismas fuentes han resaltado los “elevados estándares de seguridad alimentaria” establecidos en la Unión Europea (UE), y han recordado que los fabricantes están obligados a desarrollar un Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (Appcc).

Ese análisis es diseñado por cada empresa, y en el caso de los productores de carne mechada, el documento recoge aspectos claves para garantizar el buen estado del producto, como el tiempo y temperatura de cocción para eliminar los posibles patógenos.

Desde Fecic han apuntado que pese a que una buena cocción debería haber eliminado la bacteria, su capacidad para vivir en muchos ambientes hace posible por ejemplo que ese lote de carne haya sufrido una contaminación cruzada al ser cortada con un cuchillo o en una tabla de partir en la que estaba presente el patógeno.

Otra posibilidad es que el lote afectado no se analizase, ya que se testan muestras aleatorias, pero “no el 100 % de toda la producción”. La listeria, según estas mismas fuentes, es una bacteria con facilidad para vivir en “cualquier sitio” aunque es más habitual encontrarla en vegetales o lácteos que en cárnicos.

Junto a la listeria, la salmonella y el clostridium botulinum -este último puede producir el letal botulismo- son los patógenos que más en cuenta tiene la industria alimentaria en sus procesos de elaboración.

Infografía con datos sobre la listeriosis. EFEAGRO/Miguel Mulas.

Diez claves

La listeriosis es una enfermedad causada por la bacteria listeria que infecta a las personas a través de alimentos contaminados como ha ocurrido en el brote detectado en Andalucía con más de ochenta afectados tras ingerir carne mechada.

La doctora Belén Padilla, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) y especialista en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, ofrece a EFE las claves para entender esta enfermedad.

1.- La listeria es una bacteria que se encuentra en el terreno donde entra en contacto con vegetales y animales que la pueden transmitir a las personas a través del consumo de leche y carne.

2.- Incidencia: La incidencia media es de 3 casos por millón de habitantes. “Es una enfermedad que puede ocurrir pero lo que es raro es que haya brotes” como el de Andalucía, apunta la experta.

3.- Brotes: Un brote de listeriosis puede surgir porque el alimento proceda de un animal infectado por la bacteria; porque en la cadena de envasado un alimento puede estar contaminado por otro; o bien porque a la hora de manipularlos se haya podido contaminar. Lo habitual es que la bacteria se extienda en la cadena de procesamiento del alimento.

4.- La listeria aguanta bien el frío, pero no el calor. Hay que cocinar los alimentos por encima de 70 grados y preservarlos a partir de menos de 4 grados para así eliminarla.

5.- Contagio y diagnóstico: No se transmite de persona a persona, solo al ingerir un alimento contaminado. Lo habitual es detectarla en un análisis de sangre del afectado.

6.- Listeriosis inadvertida: Las personas sanas pueden padecer en algún momento esta enfermedad infecciosa que pase inadvertida y con algún síntoma, como una diarrea sin mayor importancia.

7.- Grupos de riesgo: pacientes con enfermedad crónica y con enfermedades inmunodepresoras; mujeres embarazadas con riesgo para el feto o personas mayores de 65 años. Son casos que pueden tener listeriosis sintomáticas y con posibles repercusiones graves.

8.- Curso de la enfermedad: puede ser prácticamente asintomática, presentar síntomas no graves, como una gastroenteritis con algo de fiebre, o llegar a síntomas graves como meningitis en fetos y bebés. En casos muy graves puede haber secuelas neurológicas.

9.- Tratamiento: Con antibióticos vía oral. La listeria no se ha mostrado resistente a estos fármacos y no tiene por qué permanecer latente en el organismo.

10.- Duración: La infección y su tratamiento puede durar de cinco a siete días en casos leves, mientras que en situaciones graves el tratamiento se prolonga a partir de dos semanas.

 

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