TURISMO RURAL

Balnearios, spas y haciendas se entregan al oleoturismo

Balnearios, almazaras, spas, cortijos y haciendas rodeados por un mar de olivos: el oleoturismo gana protagonismo en las poblaciones que lideran la producción del aceite, con una oferta cada vez más amplia para diversificar y atraer a más turistas. Una buena opción para esta Navidad.

  • Tratamiento de belleza con aceite de oliva. Foto: Diputación de Jaén.Tratamiento de belleza con aceite de oliva. Foto: Diputación de Jaén.
  • Paisaje de olivos y cerezos en pendiente. Foto: EFEAGRO ARCHVO/ Cedida por AceiteSoleae.Paisaje de olivos y cerezos en pendiente. Foto: EFEAGRO ARCHVO/ Cedida por AceiteSoleae.
  • Spa. Foto: Diputación de Jaén. Spa. Foto: Diputación de Jaén.
  • Habitación de un hotel de oleoturismo. Foto: Diputación de Jaén.Habitación de un hotel de oleoturismo. Foto: Diputación de Jaén.
  • Visita a un olivar con niños. Foto: Aceite SoleaeVisita a un olivar con niños. Foto: Aceite Soleae
Tratamiento de belleza con aceite de oliva. Foto: Diputación de Jaén.Paisaje de olivos y cerezos en Herguijuela de la sierraSpa. Foto: Diputación de Jaén.Habitación de un hotel de oleoturismo. Foto: Diputación de Jaén.Visita a un olivar con niños. Foto: Aceite Soleae

Gastronomía, patrimonio cultural y riqueza arquitectónica y medioambiental son las bazas de una modalidad de gran recorrido. De Castilla y León a Baleares, pasando por La Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana o Cataluña, la oferta es variada.

El proyecto “Oleoturismo Mallorca. El arte de la naturaleza” integra actividades que permiten al visitante conocer los olivares mallorquines y su aceite, en parte con Denominación de Origen. Entre las empresas que pueden visitarse, destacan Es Verger, donde elaboran un aceite ecológico procedente olivos antiguos mallorquines y otros nuevos de la variedad arbequina; Josep Campins Reynés, firma familiar fundada en 1980; o la Cooperativa de Sant Bartomeu de Sóller, que data de 1899.

Por su parte, Aubocassa es una posesión del siglo XIII, con establo y ermita propia, de estilo gótico, que se ha restaurado y transformado en bodega y envasadora de aceite de oliva.

En Castilla

En Herguijuela de la Sierra (Salamanca), la empresa “Soleae” propone una visita a los olivos de variedad cacereña y ocal, en pleno Parque Natural -y reserva de la Biosfera- de las Batuecas-Sierra de Francia, detalla María Hernández.  Entre sus actividades, visitas a campo y almazara para comprobar el proceso de elaboración o catas dirigidas a grupos, en su mayoría procedentes de ciudades como Salamanca, Valladolid y Madrid, entre los que se “cuelan” algunos extranjeros, sobre todo norteamericanos.

Han comprobado que estas actividades van a más, porque los turistas quedan “encantados” y se muestran muy interesados por continuar conociendo la cultura del aceite de oliva.  El oleoturismo dinamiza la economía de la zona, puesto que los visitantes de Soleae pueden beneficiarse de un “paquete” que incluye descuentos en alojamientos y restaurantes de la zona o visitas a una bodega cercana, Cambrico, en el término de Villanueva del Conde.

El aceite del sur

No obstante, es Andalucía, primera región productora de aceite de oliva y epicentro mundial del olivo, donde encontramos algunos de los proyectos mas ambiciosos y avanzados de oleoturismo.  Este mismo año, la Diputación Provincial de Jaén lanzaba “Oleotour Jaén“, a la que ya se han incorporado un centenar de almazaras, restaurantes, alojamientos singulares, cortijos y haciendas, artesanos o centros de oleosalud.

El viajero ya puede vivir de primera mano la experiencia de recoger la aceituna y hacer su propio aceite

“Vente a la aceituna y haz tu propio aceite” es una de las propuestas, con la que se ofrece a los turistas recorrer paso a paso, en una almazara, todo el proceso de producción. El presidente de la Diputación, Francisco Reyes, apunta que el oleoturismo es una oferta reciente en la provincia que, en su opinión, debe aprovechar potencialidades como el paisaje natural, arquitectónico y gastronómico de los municipios del olivar.

El viajero “pueden dormir en un auténtico cortijo o comer en un restaurante que en su día fue un almazara; quien quiera ver un paisaje de 60 millones de olivos no tiene más remedio que venir a Jaén”, afirma. Entre las almazaras abiertas al visitante destaca Oleícola San Francisco (Begíjar), Aceites Castellar (Castellar), Azaharaoliva (Escañuela), SCA Sierra de Génave (Génave), Potosí 10 (Orcera), Cortijo Espíritu Santo (Úbeda), Oro Bailén (Villanueva de la Reina)

Belleza y salud

Jaén cuenta, además, con un gran número de alojamientos singulares a los que se unen centros de salud o estética.  Es el caso de Balneario San Andrés (Canena), que data de la época romana, al igual que romanas son las albercas donde se emplazan sus manantiales; o del Hotel & Spa Sierra de Cazorla (La Iruela), con sus tratamientos basados en el aceite de oliva, únicos en Europa. El SPA Palacio de Mengíbar es una casa Palacio del siglo XV que cuenta con un spa construido en un aljibe árabe; y el Hotel Spa Hacienda La Laguna (Puente del Obispo, Baeza) ofrece un circuito termal pensado para evadirse del estrés diario.

La compañía Basilippo (Carmona, Sevilla) también tiene en el oleoturismo uno de sus pilares: con una producción pequeña, 30.000 litros, suma 8.000 visitas anuales a su finca y almazara, a las que trasladan la cultura del olivo con visitas al campo, almazara, museo y centro de interpretación, y actividades como catas. Muchos son norteamericanos, que luego pueden convertirse en compradores de sus aceites vírgenes extra cuando regresan a su país.

Por su parte, la firma cordobesa Oleoturismo Bujalance ha impulsado una oferta turística para dar a conocer la riqueza olivarera de la zona, con lo que han logrado diversificar su fuente principal de ingresos, la venta de aceites (aceitede10.com). Los visitantes pueden tomar desayuno molinero con este producto básico de la Dieta Mediterránea y otros de la huerta, ver una proyección donde se explica el proceso de elaboración del aceite de oliva desde el campo hasta la mesa y, durante la cosecha, ver cómo se recoge el fruto en el campo o su molturación en la almazara.

Lo importante, degustarlo

La degustación es fundamental en esta visita, porque enseñan al oleoturista a “ver lo que compran en las grandes superficies” y compararlo con “lo que se produce en zonas olivareras como Bujalance”. La oferta se complementa con un recorrido por esta localidad, declarada en 1981 como conjunto histórico-artístico, que incluye visita a la Iglesia de la Asunción -una de sus torres es la más alta de Andalucía-, el castillo o la ermita de las Carmelitas Descalzas, y con almuerzo en alguno de los restaurantes de la zona.

 

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Publicado en: Aceites y grasas     Agricultura
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